21 Julio 2015 Seguir en 
Un hombre fue detenido, acusado por el abuso sexual que sufrió una adolescente, quien había quedado embarazada y había tenido que someterse a un aborto terapéutico. Una pericia genética determinó que había ADN del imputado en las células fetales. El hombre ya había estado detenido, pero había sido liberado durante la feria de enero.
El año pasado, una mujer que reside en Cebil Redondo había denunciado que su ex concubino había abusado sexualmente de su hija de 14 años. De acuerdo al relato que brindó en la Fiscalía de Instrucción de la IV° Nominación, los abusos habían comenzado en 2011, cuando la víctima tenía 11 años. El imputado, según contó la niña en cámara gesell, le tocaba sus partes íntimas, y en dos oportunidades la violó.
La madre de la adolescente y el acusado habían sido pareja desde 1996 hasta 2013. Pero aunque habían roto su relación, seguían en contacto, y el hombre la ayudaba económicamente. El año pasado, la víctima había comenzado a sufrir náuseas y vómitos, y su madre creyó que era producto de la celiaquía que padece.
Luego de deambular por varios médicos, en un CAPS de Yerba Buena le hicieron una ecografía ginecológica, y descubrieron que estaba embarazada de ocho meses.
La investigación
La niña le contó a su madre, entre llantos, lo que le había sucedido. La primera vez que la violó fue a los 12 años, pero ya llevaba un año manoseándola. La agresión ocurrió cuando la menor estaba en su dormitorio viendo la televisión, contaron fuentes judiciales.
La segunda violación ocurrió cuando su madre ya se había separado. El acusado habría ingresado al dormitorio cuando la adolescente se estaba cambiando. Luego de realizar la denuncia, la madre de la menor la llevó a un hospital, donde le practicaron un aborto no punible.
Fuentes tribunalicias que asistieron a la madre y a la víctima relataron que al momento de la declaración en cámara gesell, le costaba explicar qué es lo que había sucedido. El psicólogo que intervino en la medida tuvo que usar distintos métodos para que la niña pueda expresarse: le entregó dos muñecos para que explique lo que había pasado, y le exhibió un libro con imágenes del cuerpo humano.
El fiscal Diego López Ávila requirió la prisión preventiva del abusador, acusándolo de abuso sexual reiterado con acceso carnal agravado por la situación de convivencia preexistente con la víctima menor de edad. El Juzgado de Instrucción de la II° Nominación estuvo de acuerdo en un primer momento con el fiscal, y dispuso que el presunto abusador siguiera detenido.
El defensor del acusado había apelado esa decisión, pero luego retiró el planteo. Cuando comenzó la feria de enero, aprovechó para realizar una nueva presentación, y esta vez obtuvo un resultado favorable para el acusado: el fiscal Guillermo Herrera pidió el cese de la prisión preventiva, y el Juzgado dispuso que quedara en libertad.
Nuevas pruebas
La madre de la víctima fue asistida por un defensor oficial, y denunció que el imputado, junto a su grupo familiar, la hostigaba. Casi al mismo tiempo llegó el informe del análisis de ADN que se realizó con las células fetales, que dio positivo.
Ante esto, López Ávila pidió que se suspenda la resolución que había dejado en libertad al hombre, y que se disponga su inmediata detención. Nuevamente el Juzgado de Instrucción de la II° Nominación (que se encuentra sin titular y que es subrogado sucesivamente por cuatro jueces) ordenó que el supuesto abusador sea detenido.
El Juzgado consideró que los actos de hostigamiento denunciados por la madre de la víctima habían roto las condiciones por las que le había otorgado la libertad. A fines de junio se ordenó el allanamiento en la vivienda del sospechoso.
Pero cuando los policías llegaron a la casa, el hombre no estaba. Se presentó voluntariamente al día siguiente para reclamar por el allanamiento. El personal de la fiscalía, enterado de quién se trataba, puso en conocimiento de la guardia policial de tribunales, que lo detuvo. La investigación se cerraría en las próximas semanas y se elevará la causa a juicio.
El año pasado, una mujer que reside en Cebil Redondo había denunciado que su ex concubino había abusado sexualmente de su hija de 14 años. De acuerdo al relato que brindó en la Fiscalía de Instrucción de la IV° Nominación, los abusos habían comenzado en 2011, cuando la víctima tenía 11 años. El imputado, según contó la niña en cámara gesell, le tocaba sus partes íntimas, y en dos oportunidades la violó.
La madre de la adolescente y el acusado habían sido pareja desde 1996 hasta 2013. Pero aunque habían roto su relación, seguían en contacto, y el hombre la ayudaba económicamente. El año pasado, la víctima había comenzado a sufrir náuseas y vómitos, y su madre creyó que era producto de la celiaquía que padece.
Luego de deambular por varios médicos, en un CAPS de Yerba Buena le hicieron una ecografía ginecológica, y descubrieron que estaba embarazada de ocho meses.
La investigación
La niña le contó a su madre, entre llantos, lo que le había sucedido. La primera vez que la violó fue a los 12 años, pero ya llevaba un año manoseándola. La agresión ocurrió cuando la menor estaba en su dormitorio viendo la televisión, contaron fuentes judiciales.
La segunda violación ocurrió cuando su madre ya se había separado. El acusado habría ingresado al dormitorio cuando la adolescente se estaba cambiando. Luego de realizar la denuncia, la madre de la menor la llevó a un hospital, donde le practicaron un aborto no punible.
Fuentes tribunalicias que asistieron a la madre y a la víctima relataron que al momento de la declaración en cámara gesell, le costaba explicar qué es lo que había sucedido. El psicólogo que intervino en la medida tuvo que usar distintos métodos para que la niña pueda expresarse: le entregó dos muñecos para que explique lo que había pasado, y le exhibió un libro con imágenes del cuerpo humano.
El fiscal Diego López Ávila requirió la prisión preventiva del abusador, acusándolo de abuso sexual reiterado con acceso carnal agravado por la situación de convivencia preexistente con la víctima menor de edad. El Juzgado de Instrucción de la II° Nominación estuvo de acuerdo en un primer momento con el fiscal, y dispuso que el presunto abusador siguiera detenido.
El defensor del acusado había apelado esa decisión, pero luego retiró el planteo. Cuando comenzó la feria de enero, aprovechó para realizar una nueva presentación, y esta vez obtuvo un resultado favorable para el acusado: el fiscal Guillermo Herrera pidió el cese de la prisión preventiva, y el Juzgado dispuso que quedara en libertad.
Nuevas pruebas
La madre de la víctima fue asistida por un defensor oficial, y denunció que el imputado, junto a su grupo familiar, la hostigaba. Casi al mismo tiempo llegó el informe del análisis de ADN que se realizó con las células fetales, que dio positivo.
Ante esto, López Ávila pidió que se suspenda la resolución que había dejado en libertad al hombre, y que se disponga su inmediata detención. Nuevamente el Juzgado de Instrucción de la II° Nominación (que se encuentra sin titular y que es subrogado sucesivamente por cuatro jueces) ordenó que el supuesto abusador sea detenido.
El Juzgado consideró que los actos de hostigamiento denunciados por la madre de la víctima habían roto las condiciones por las que le había otorgado la libertad. A fines de junio se ordenó el allanamiento en la vivienda del sospechoso.
Pero cuando los policías llegaron a la casa, el hombre no estaba. Se presentó voluntariamente al día siguiente para reclamar por el allanamiento. El personal de la fiscalía, enterado de quién se trataba, puso en conocimiento de la guardia policial de tribunales, que lo detuvo. La investigación se cerraría en las próximas semanas y se elevará la causa a juicio.







