23 Mayo 2002 Seguir en 
El economista Hugo Ferullo consideró como "muy atinado" el control que ejerce el Gobierno de la provincia sobre el funcionamiento de las "cuevas". "De todos modos -destacó el especialista-, la responsabilidad directa del escándalo que se provoca en torno de los Bocade la tiene el propio Gobierno".
El experto señaló que lo que hacen las "cuevas", comprando y vendiendo bonos, es intermediar entre la gente que necesita pesos y que recibe bonos por parte del Gobierno, y el que tiene pesos y quiere ganar un porcentaje cambiándolos por bonos. Si no existiera el intermediario, observó, probablemente al que está obligado a cambiar los bonos por pesos le iría peor aún.
"Lo que es inmoral en este negocio de los bonos es la redistribución que se provoca del ingreso entre los que necesitan cambiar sus bonos, que posiblemente sean los menos ricos o menos favorecidos, y los que tienen la posibilidad de cobrar en efectivo", consideró el especialista.
Según Ferullo, "el responsable de esta inmoralidad, en última instancia, no es el intermediario, aunque no resulta ninguna virtud especular con la necesidad de aquellos que no tienen otra opción que recibir bonos como pago de su trabajo".
El economista destacó que hoy "se paga la inconsciencia de haber transgredido las reglas que habían sido advertidas desde distintos sectores de la sociedad sobre el peligro de la emisión descontrolada". Por eso, advirtió, "ahora el Gobierno no puede salir a buscar culpables en el mercado de cambio, cuando todo lo que ocurre es responsabilidad de sus propios funcionarios".
El experto señaló que lo que hacen las "cuevas", comprando y vendiendo bonos, es intermediar entre la gente que necesita pesos y que recibe bonos por parte del Gobierno, y el que tiene pesos y quiere ganar un porcentaje cambiándolos por bonos. Si no existiera el intermediario, observó, probablemente al que está obligado a cambiar los bonos por pesos le iría peor aún.
"Lo que es inmoral en este negocio de los bonos es la redistribución que se provoca del ingreso entre los que necesitan cambiar sus bonos, que posiblemente sean los menos ricos o menos favorecidos, y los que tienen la posibilidad de cobrar en efectivo", consideró el especialista.
Según Ferullo, "el responsable de esta inmoralidad, en última instancia, no es el intermediario, aunque no resulta ninguna virtud especular con la necesidad de aquellos que no tienen otra opción que recibir bonos como pago de su trabajo".
El economista destacó que hoy "se paga la inconsciencia de haber transgredido las reglas que habían sido advertidas desde distintos sectores de la sociedad sobre el peligro de la emisión descontrolada". Por eso, advirtió, "ahora el Gobierno no puede salir a buscar culpables en el mercado de cambio, cuando todo lo que ocurre es responsabilidad de sus propios funcionarios".







