22 Mayo 2002 Seguir en 
CONCEPCION.- Miguel Angel González, con sus 57 años, se considera un empresario "de alma" y comenzó, sostiene, "desde muy abajo, a los 23 años, y como hijo de un operario de la empresa Atanor". Ahora es nada menos que el presidente de esa compañía. Con gran orgullo afirma que esa empresa en los últimos cinco años invirtió 100 millones de dólares en la Argentina. Enfatiza que a contrapelo de la realidad del país, Atanor actualmente "es una empresa ganadora en un país perdedor".
"2001 fue el mejor año de los últimos 10 de la compañía, ya que registró un superávit de $15 millones", sostiene. Reconoce que ningún accionista de la firma imaginó hace 10 años este resurgir de la firma. Pues en 1993 "la empresa prácticamente no existía -dice-; estaba en bancarrota". Ahora Atanor es una empresa líder en América Latina, incluida Centroamérica, en la producción de herbicidas. Sus acciones cotizan en la Bolsa de Comercio porteña. "Nuestra compañía es mucho más que una productora de herbicida; es una fuerte generadora de alimentos", remarca.
¿Cuál fue el secreto de este resurgir? "La actividad empresaria no se hizo para todos. Una de las crisis que azota al empresario argentino es la falta de conocimiento", asegura. Y advierte: "muchos empresarios son tales por ser amigos del poder y no por sus condiciones intelectuales. En Atanor somos intelectualmente fuertes; estudiamos y analizamos". En 1993 cuando los accionistas no sabían qué hacer con Atanor, la pusieron en manos de los profesionales de la firma. "Muchos nos habíamos preparado para hacer lo que hoy llamamos una reingeniería; repensamos la empresa. Y es lo que precisamente le hace falta hoy a la Argentina", afirma. "Hemos asumido errores, hicimos un sinceramiento profundo y de ahí en más nos pusimos a trabajar", añade.
Nadie es inocente
"Estamos en contra de senadores y de diputados; muchas empresas han financiado las campañas de los que ahora nos han llevado a la situación en que estamos. En esta crisis nadie es inocente", señaló González.
Consideró que los empresarios también cargan muchas responsabilidades. "Hay grupos que deshonran las obligaciones con el exterior, y no pagan sus compromisos negociables", advirtió.
"Esos empresarios -insiste- fueron amigos del poder de turno. Hicieron enormes inversiones sobre cosas ya existentes, como las empresas privatizadas, o rutas hechas en las que sólo pusieron las casillas de peajes. Hoy ellos ya no cuentan con los amigos del poder y siguen con las deudas", concluye. (C)
"2001 fue el mejor año de los últimos 10 de la compañía, ya que registró un superávit de $15 millones", sostiene. Reconoce que ningún accionista de la firma imaginó hace 10 años este resurgir de la firma. Pues en 1993 "la empresa prácticamente no existía -dice-; estaba en bancarrota". Ahora Atanor es una empresa líder en América Latina, incluida Centroamérica, en la producción de herbicidas. Sus acciones cotizan en la Bolsa de Comercio porteña. "Nuestra compañía es mucho más que una productora de herbicida; es una fuerte generadora de alimentos", remarca.
¿Cuál fue el secreto de este resurgir? "La actividad empresaria no se hizo para todos. Una de las crisis que azota al empresario argentino es la falta de conocimiento", asegura. Y advierte: "muchos empresarios son tales por ser amigos del poder y no por sus condiciones intelectuales. En Atanor somos intelectualmente fuertes; estudiamos y analizamos". En 1993 cuando los accionistas no sabían qué hacer con Atanor, la pusieron en manos de los profesionales de la firma. "Muchos nos habíamos preparado para hacer lo que hoy llamamos una reingeniería; repensamos la empresa. Y es lo que precisamente le hace falta hoy a la Argentina", afirma. "Hemos asumido errores, hicimos un sinceramiento profundo y de ahí en más nos pusimos a trabajar", añade.
Nadie es inocente
"Estamos en contra de senadores y de diputados; muchas empresas han financiado las campañas de los que ahora nos han llevado a la situación en que estamos. En esta crisis nadie es inocente", señaló González.
Consideró que los empresarios también cargan muchas responsabilidades. "Hay grupos que deshonran las obligaciones con el exterior, y no pagan sus compromisos negociables", advirtió.
"Esos empresarios -insiste- fueron amigos del poder de turno. Hicieron enormes inversiones sobre cosas ya existentes, como las empresas privatizadas, o rutas hechas en las que sólo pusieron las casillas de peajes. Hoy ellos ya no cuentan con los amigos del poder y siguen con las deudas", concluye. (C)







