Los mandalas te ayudan a descubrir todo tu potencial creativo

“Se trata de esquemas reducidos y esenciales del mundo y hacen que nuestro propio interior se ordene”, señala La creatividad no es sólo un atributo de los artistas. Así lo asegura Pamela Guersman, experta en la confección de mandalas.

02 Feb 2015 Por Mirta Isabel Lazzaroni
Si estás saliendo de vacaciones o seguís de descanso, si tenés más tiempo de estar con los chicos, si el verano te inspira o por cualquier otro motivo, tal vez sea un buen momento de agarrar los pinceles y encarar el lienzo o el papel en blanco; o de tomar la notebook y teclear esas ideas que te dan vueltas por la cabeza; o de experimentar con la arcilla, el vidrio, la madera, etcétera. Tal vez sea tiempo de creatividad.

Porque la creatividad no es cosa solo de los artistas. “El hecho creativo es inherente al hombre, y no está regulado por títulos académicos. Nuestra naturaleza es absolutamente creativa y convertirse en un artista es, fundamentalmente, un cambio de actitud”, afirma Pamela Guersman, fonoaudióloga, master en programación neurolingüística (PNL) y referente en el NOA de esta actividad. Además, Pamela dicta cursos de creatividad empleando una técnica de mandalas.

“No es que yo enseñe técnicas de creatividad. Sino que ayudo a las personas a que descubran en sí mismas su potencial creativo”, aclara.

¿Por qué los mandalas? “Son una técnica como cualquier otra; no es la única, pero es la de la que yo me enamoré”, subraya para explicar enseguida que los mandalas generan muchas posibilidades para la creación.

“A través del dibujo, de las formas, de los colores expresamos un lenguaje inconsciente, damos a luz lo que realmente sentimos”, define Pamela, en su casa de Raco, “Alma Zen”, donde dicta algunos de estos talleres.

La especialista explica que un mandala “es un esquema reducido y esencial del mundo” y añade que la imagen hace que nuestro propio interior se ordene. “Es un organizador del caos interno; las imágenes generan estímulos y sensaciones, y provocan respuestas químicas como la generación de endorfinas y adrenalina que influyen positivamente en nuestro estado de ánimo”, destaca la especialista.

“En ocasiones algunos participantes de mi taller me dicen, antes de comenzar, que dibujan o pintan mal, y yo me alegro de esa circunstancia, porque los contenidos del inconsciente afloran con la libertad de un niño, ese niño interior que se permite jugar, que no critica y que tiene la sabiduría de reconocer lo sagrado del proceso de sanación”, añade.

“Cuando empiezo a ser creativo siento que estoy engendrando ideas nuevas y no hay juicios: estoy simplemente creando”, concluye Pamela.

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