Una caída vertiginosa

Como con cualquier otro bien, cuando a un precio dado, la cantidad ofrecida supera la cantidad demandada, el precio de ese bien disminuye.

21 Mayo 2002
En noviembre del año pasado expresé que el exceso de emisión de una moneda con relación a la demanda que por ella existe causa una pérdida de su valor. En el caso particular de los Bocade hay una generalizada desconfianza en la capacidad del Gobierno provincial para convertirlos en pesos y, por lo tanto, se está produciendo una caída vertiginosa en su demanda.
Como con cualquier otro bien, cuando a un precio dado, la cantidad ofrecida supera la cantidad demandada, el precio de ese bien disminuye. En el caso de los Bocade como el valor nominal está fijado, su valor real, es decir su valor con relación a la cantidad de bienes y servicios que puede adquirir un bono de valor 10, por ejemplo, disminuye.
Esto se puede dar de diversas formas: una aceptación parcial en determinada compra o bien un aumento directo en el precio del bien adquirido con Bocade.
Si las empresas que hasta ahora recibían Bocade a la par del peso comienzan a rechazarlo, es fácil predecir que su valor caerá sustancialmente y provocará una disminución del salario real de todos aquellos que cobren con bonos. Además no ocurrirá ninguna reactivación de la economía provincial como prometió el ministro del área.
Parte de la solución a este problema es que cese la emisión de Bocade. La otra salida es buscar la recuperación de la confianza de la gente por los bonos, lo que resulta harto difícil a esta altura.

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