Nueva York celebró la llegada de 2004 en medio del dispositivo de seguridad más estricto que se haya tomado jamás en un 31 de dieciembre

El lema para muchos fue "Fiesta en vez de pánico", y se vio una gran cantidad de gorros naranja intenso, el color del segundo nivel de alerta

31 Diciembre 2003
NUEVA YORK.- Naranja fue el color de la noche de Año Nuevo en Nueva York y numerosas otras ciudades de Estados Unidos. Pero a pesar de las medidas de seguridad más estrictas que se hayan tomado jamás en un 31 de diciembre estadounidense, el lema para muchos fue: "Fiesta en vez de pánico". Llamativamente muchos gorros de tela en Times Square con laleyenda "Happy New Year" brillaban en un naranja intenso, el color del segundo nivel de alerta más importante, vigente desde hace días, el "código naranja" (code orange).
"Los gorros fueron un éxito", comentó Salim Mohammed, un vendedorambulante, que proviene casualmente de Irak. La capacidad de reírse de sí mismos es una de las cualidades de los estadounidenses. En Times Square hacía falta. "Esta es la fiesta más 'seca' que viví jamás", dijo Matt Myers, unestudiante de Memphis. La policía le quitó su botella de vino al entrar. "Disculpe, pero no están permitidos el alcohol ni los artefactos pirotécnicos", repetían los agentes en los veinte puntos de control de la plaza herméticamente cerrada. Rohith Ramamurthy, un experto informático de Virginia, mostró comprensión por estas medidas. "Si los policías no nos revisan, si no reaccionan a personas de comportamiento singular o a sonidos extraños, entonces sería como si hubiéramos olvidado el 11 de septiembre". Claro que muchos se preguntan si las masivas medidas de seguridadrealmente apuntan a actuar en ese sentido. "Algunos rechazan la amenaza terrorista como maniobra política para la cual no hay sustento en los hechos", escribió el diario "The New York Times", que por la noche realizó un sondeo en ese sentido. El alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, admitió que no teníaconocimiento de ninguna amenaza concreta. De lo contrario, añadió, no hubiera podido asumir la responsabilidad de permitir que los neoyorquinos celebraran en Times Square. Bloomberg criticó a su compañero en el Partido Republicano, el legislador Christopher Shays, quien como miembro de la comisión de seguridad interna dijo que con el código naranja vigente no era conveniente organizar una fiesta masiva. El alcalde le respondió que debería tener más confianza en la policía de Nueva York, "la mejor del mundo". De hecho, miles de agentes supervisaron el festejo. En los rascacielos, fueron apostados tiradores de precisión.
El espacio aéreo era vigilado por helicópteros. También estaban listos para intervenir los especialistas en detectar armas biológicas, químicas o radiológicas. Previamente, fueron cerrados los desagües y los expendedores de periódicos y fueron retirados los contenedores de basura, para evitar que se colocaran bombas en ellos. "Nueva York sigue siendo un objetivo principal de los terroristas", dijo el jefe de la policía Ray Kelly.
La guerra contra el terrorismo y contra Irak fue recordada una vezmás a medianoche. El botón para el tradicional descenso de la bola de cristal de Año Nuevo desde 25 metros de altura en Times Square lo accionó la soldado Shoshana Johnson, que fue prisionera de los iraquíes durante 22 días. Poco después, se apagó la música y la plaza se fue vaciando. Lagente quería brindar por fin con champagne o cerveza en algún otro lugar. (DPA)

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