31 Diciembre 2003 Seguir en 
TEHERAN.- Cuatro días después del sismo, gracias al canto de unos canarios, los socorristas lograron rescatar vivos a dos chicos atrapados en Bam, entre los escombros de una casa. Ambos fueron internados en un hospital de campaña instalado en la destruida ciudad, y los canarios fueron puestos en libertad en señal de agradecimiento. El presidente de Irán, Mohammad Jatami, estimó ayer en 40.000 la cifra de muertos causados por el sismo que el viernes pasado devastó a la histórica ciudad de Bam, en el sudeste del país. Jatami corrigió de ese modo a un alto funcionario que había calculado en más de 50.000 el número víctimas fatales. De ellas, casi 30.000 fueron enterradas ayer en fosas comunes, en un apresurado operativo para evitar supuestos brotes epidémicos.
Sin embargo, expertos en salud dijeron que los entierros masivos han exacerbado el trauma de los sobrevivientes, además de malgastar importantes recursos en una medida que consideraron irracional. "Nunca se ha probado que los cadáveres pudieran aumentar el riesgo de epidemias", dijo el director del Centro de Salud Pública y Desastres de la Universidad de California en Los Angeles, Steven Rottman. De hecho, representan un riesgo menor de contagio con enfermedades que los vivos.
La tradición islámica
Los voluntarios, con máscaras, trabajaban febrilmente abriendo fosas, mientras las excavadoras abrían enormes huecos en la tierra para luego rociar los cadáveres, completamente vestidos, con sustancias desinfectantes. La tradición islámica requiere que se haga el entierro un día después de un ritual en el que se lava el cuerpo del muerto. Sin embargo, la magnitud del desastre forzó a que muchos fueran enterrados sin los ritos adecuados pues, además, acabó con familias enteras, por lo que no quedaban sobrevivientes para las prácticas fúnebres tradicionales. Jatami agradeció la ayuda de todos los países, en particular la ofrecida por EE.UU. No obstante, instó al gobierno de George W. Bush a producir un cambio profundo en la política para superar todos los problemas en las relaciones bilaterales. Bush considera que Irán, junto con Irak y Corea del Norte, forman un "eje del mal". Un vocero dijo que Bush espera un gesto de Teherán para abrir el diálogo. (Reuter/Télam)
Sin embargo, expertos en salud dijeron que los entierros masivos han exacerbado el trauma de los sobrevivientes, además de malgastar importantes recursos en una medida que consideraron irracional. "Nunca se ha probado que los cadáveres pudieran aumentar el riesgo de epidemias", dijo el director del Centro de Salud Pública y Desastres de la Universidad de California en Los Angeles, Steven Rottman. De hecho, representan un riesgo menor de contagio con enfermedades que los vivos.
La tradición islámica
Los voluntarios, con máscaras, trabajaban febrilmente abriendo fosas, mientras las excavadoras abrían enormes huecos en la tierra para luego rociar los cadáveres, completamente vestidos, con sustancias desinfectantes. La tradición islámica requiere que se haga el entierro un día después de un ritual en el que se lava el cuerpo del muerto. Sin embargo, la magnitud del desastre forzó a que muchos fueran enterrados sin los ritos adecuados pues, además, acabó con familias enteras, por lo que no quedaban sobrevivientes para las prácticas fúnebres tradicionales. Jatami agradeció la ayuda de todos los países, en particular la ofrecida por EE.UU. No obstante, instó al gobierno de George W. Bush a producir un cambio profundo en la política para superar todos los problemas en las relaciones bilaterales. Bush considera que Irán, junto con Irak y Corea del Norte, forman un "eje del mal". Un vocero dijo que Bush espera un gesto de Teherán para abrir el diálogo. (Reuter/Télam)







