26 Diciembre 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Insurgentes lanzaron más de una docena de cohetes y dispararon morteros en Bagdad en Navidad. Hoteles, embajadas y el vecindario donde está instalada la autoridad estadounidense en Irak fueron los blancos de los ataques que también se registraron contra las instalaciones militares estadounidenses en Baquba, a 65 kilómetros al norte de la capital. Anoche, otra andanada de disparos de mortero dejó ocho soldados estadounidenses heridos, dos de ellos de gravedad. Un soldado murió el miércoles al estallar una bomba junto a un camino de Bagdad, con lo que sumaron cuatro los militares norteamericanos muertos en la víspera de Navidad, y 206 los muertos por fuego hostil desde el fin de los combates, el 1 de mayo pasado.
Sombría celebración
Los ataques de ayer, los de mayor escala en la capital iraquí desde la captura del ex presidente Saddam Hussein, ocurrida el 13 de diciembre, siguieron a advertencias de una ola de atentados terroristas durante la temporada navideña en Estados Unidos y en otros países. En Bagdad, la ola de violencia dejó sólo daños materiales y acentuó el ambiente sombrío que rodeó las celebraciones de Navidad en Bagdad, en cuyas iglesias no hubo las misas tradicionales de la Nochebuena, por falta de seguridad. Centenares de cristianos, que son una pequeña minoría en Irak, asistieron a misas ayer en la mañana.
Japoneses, al Golfo
Un equipo de avanzada de la Fuerza Aérea de Japón, que partirá hoy hacia Irak, será la primera unidad japonesa que integrará la coalición liderada por EE.UU. No se indicó el número de militares que viajarán en esta primera etapa, para investigar la situación de seguridad antes de la llegada del resto. Es la primera vez desde la II Guerra Mundial que soldados japoneses son desplegados en un país en conflicto.
La defensa de Saddam
Por otra parte, un vocero de la Unión de Abogados Arabes dijo que el organismo está preparando un equipo internacional que pueda asumir la defensa en juicio de Saddam. En el grupo debería haber estadounidenses y europeos, entre ellos el francés Jacques Verges, que llevó los casos del criminal de guerra nazi Klaus Barbie y del terrorista "Carlos". La Unión de Abogados quiere que Saddam sea juzgado por un tribunal internacional, porque una corte iraquí, según advirtió el vocero, sería controlada por los estadounidenses, que elegirían a la gente con el único propósito de aplicar la pena de muerte. (Reuter/Télam/DPA)
Sombría celebración
Los ataques de ayer, los de mayor escala en la capital iraquí desde la captura del ex presidente Saddam Hussein, ocurrida el 13 de diciembre, siguieron a advertencias de una ola de atentados terroristas durante la temporada navideña en Estados Unidos y en otros países. En Bagdad, la ola de violencia dejó sólo daños materiales y acentuó el ambiente sombrío que rodeó las celebraciones de Navidad en Bagdad, en cuyas iglesias no hubo las misas tradicionales de la Nochebuena, por falta de seguridad. Centenares de cristianos, que son una pequeña minoría en Irak, asistieron a misas ayer en la mañana.
Japoneses, al Golfo
Un equipo de avanzada de la Fuerza Aérea de Japón, que partirá hoy hacia Irak, será la primera unidad japonesa que integrará la coalición liderada por EE.UU. No se indicó el número de militares que viajarán en esta primera etapa, para investigar la situación de seguridad antes de la llegada del resto. Es la primera vez desde la II Guerra Mundial que soldados japoneses son desplegados en un país en conflicto.
La defensa de Saddam
Por otra parte, un vocero de la Unión de Abogados Arabes dijo que el organismo está preparando un equipo internacional que pueda asumir la defensa en juicio de Saddam. En el grupo debería haber estadounidenses y europeos, entre ellos el francés Jacques Verges, que llevó los casos del criminal de guerra nazi Klaus Barbie y del terrorista "Carlos". La Unión de Abogados quiere que Saddam sea juzgado por un tribunal internacional, porque una corte iraquí, según advirtió el vocero, sería controlada por los estadounidenses, que elegirían a la gente con el único propósito de aplicar la pena de muerte. (Reuter/Télam/DPA)







