24 Diciembre 2003 Seguir en 
CIUDAD DEL VATIOCANO- El papa Juan Pablo II pidió hoy en su mensaje de Navidad, que él mismo leyó con claridad desde la puerta de la basílica de San Pedro, que el mundo sea protegido de las guerras, el terrorismo y toda forma de violencia y que tenga fuerzas para emprender los caminos de la paz. "Sálvanos de los grandes males que afligen a la humanidad alinicio del tercer milenio. Sálvanos de las guerras y de los conflictos armados que devastan regiones enteras del globo. Sálvanos de la plaga del terrorismo y de tantas formas de violencia que torturan a personas débiles e inermes", dijo el Papa dirigiéndose al Niño Jesús ante una plaza atestada de peregrinos.
Al referirse a todas las situaciones de conflicto y particularmente a Cercano Oriente, el Pontífice pidió también que Dios salve a la humanidad "del desánimo para emprender los caminos de la paz, ciertamente difíciles, pero posibles y por tanto obligados; caminos apremiantes, siempre y doquier, sobre todo en la tierra donde naciste tú, Príncipe de la Paz".
Un sol espléndido bañaba la inmensa plaza de San Pedro este mediodía, aunque en una jornada muy fría. Miles de peregrinos de todo el mundo ocuparon el lugar desde temprano y entre ellos se destacaban banderas de México, España, Chile, Venezuela y Brasil, así como, de tanto en tanto, las gorras de la policía italiana encargada de la seguridad, después que en días pasados trascendió que grupos terroristas tendrían serias intenciones de atentar contra centros de culto católico.
Luego del mensaje, el Papa leyó los augurios de Navidad en 62idiomas y en español dijo: "Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los presentes °Feliz Navidad!" Y tuvo fuerzas y bastante claridad para pronunciar casi las mismas palabras en las restantes lenguas. Poco después de las 12:37 hora local, Juan Pablo II impartió latradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) que concede a los creyentes, aunque recibida por televisión o radio, la indulgencia plenaria. Luego saludó satisfecho con la mano a los peregrinos que gritaban su nombre.
El religioso habló desde la cima de la escalinata de la basílica y no desde el balcón central de San Pedro, como es tradición, muy probablemente por las dificultades que supone llegar hasta esa altura con su silla de ruedas, ya que no puede caminar a causa del mal de Parkinson que lo aqueja. La multitud, tal vez por motivos de seguridad, había sido dispuesta bastante alejada de la escalinata, que era protegida por un cordón de miembros de la Guardia Suiza, los escoltas personales del Pontífice, en sus tradicionales uniformes renacentistas a rayas y sus cascos con penachos de plumas rojas. Las voces en la plaza se alzaban de tanto en tanto, sobre todo entre los grupos de españoles y latinoamericanos que gritaban "Juan Pablo, II, te quiere todo el mundo" y "Se siente, se siente, el Papa está presente", motivos que se hicieron muy populares en ocasión de los distintos viajes que Pontífice hizo por Latinoamérica.
Interrogado por la televisión italiana sobre los próximos viajes de Juan Pablo II, el portavoz del papa, Joaquín Navarro Valls, dijo que tiene cuatro invitaciones, una de ellas a México además de Suiza, Austria y Francia, y que esas posibilidades por ahora no han sido archivadas. El programa del jefe de la Iglesia católica para el resto de las festividades navideñas ha sido reducido por pedido de su médico personal, Renato Buzzonetti. El Papa no celebró la misa, que fue oficiada por el cardenal secretario de Estado Agostino Casaroli. El 31, Juan Pablo II presidirá el Te Deum de agradecimiento de fin de año siempre en la basílica y el 1 de enero participará en la misa en San Pedro, pero no bautizará niños ni consagrará nuevos obispos como ha hecho otros años. (DPA)
Al referirse a todas las situaciones de conflicto y particularmente a Cercano Oriente, el Pontífice pidió también que Dios salve a la humanidad "del desánimo para emprender los caminos de la paz, ciertamente difíciles, pero posibles y por tanto obligados; caminos apremiantes, siempre y doquier, sobre todo en la tierra donde naciste tú, Príncipe de la Paz".
Un sol espléndido bañaba la inmensa plaza de San Pedro este mediodía, aunque en una jornada muy fría. Miles de peregrinos de todo el mundo ocuparon el lugar desde temprano y entre ellos se destacaban banderas de México, España, Chile, Venezuela y Brasil, así como, de tanto en tanto, las gorras de la policía italiana encargada de la seguridad, después que en días pasados trascendió que grupos terroristas tendrían serias intenciones de atentar contra centros de culto católico.
Luego del mensaje, el Papa leyó los augurios de Navidad en 62idiomas y en español dijo: "Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los presentes °Feliz Navidad!" Y tuvo fuerzas y bastante claridad para pronunciar casi las mismas palabras en las restantes lenguas. Poco después de las 12:37 hora local, Juan Pablo II impartió latradicional bendición Urbi et Orbi (a la ciudad y al mundo) que concede a los creyentes, aunque recibida por televisión o radio, la indulgencia plenaria. Luego saludó satisfecho con la mano a los peregrinos que gritaban su nombre.
El religioso habló desde la cima de la escalinata de la basílica y no desde el balcón central de San Pedro, como es tradición, muy probablemente por las dificultades que supone llegar hasta esa altura con su silla de ruedas, ya que no puede caminar a causa del mal de Parkinson que lo aqueja. La multitud, tal vez por motivos de seguridad, había sido dispuesta bastante alejada de la escalinata, que era protegida por un cordón de miembros de la Guardia Suiza, los escoltas personales del Pontífice, en sus tradicionales uniformes renacentistas a rayas y sus cascos con penachos de plumas rojas. Las voces en la plaza se alzaban de tanto en tanto, sobre todo entre los grupos de españoles y latinoamericanos que gritaban "Juan Pablo, II, te quiere todo el mundo" y "Se siente, se siente, el Papa está presente", motivos que se hicieron muy populares en ocasión de los distintos viajes que Pontífice hizo por Latinoamérica.
Interrogado por la televisión italiana sobre los próximos viajes de Juan Pablo II, el portavoz del papa, Joaquín Navarro Valls, dijo que tiene cuatro invitaciones, una de ellas a México además de Suiza, Austria y Francia, y que esas posibilidades por ahora no han sido archivadas. El programa del jefe de la Iglesia católica para el resto de las festividades navideñas ha sido reducido por pedido de su médico personal, Renato Buzzonetti. El Papa no celebró la misa, que fue oficiada por el cardenal secretario de Estado Agostino Casaroli. El 31, Juan Pablo II presidirá el Te Deum de agradecimiento de fin de año siempre en la basílica y el 1 de enero participará en la misa en San Pedro, pero no bautizará niños ni consagrará nuevos obispos como ha hecho otros años. (DPA)







