Rébola pasó de villano a salvador con su gol sobre la hora

El defensor se cambió el traje a tiempo.

EL DESCARGO. Rébola ya selló el empate y sale a gritarlo con el alma junto a De Muner, sabiendo que su gol fue vital. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA EL DESCARGO. Rébola ya selló el empate y sale a gritarlo con el alma junto a De Muner, sabiendo que su gol fue vital. LA GACETA / FOTO DE HÉCTOR PERALTA
27 Octubre 2014
San Martín terminó jugando con cuatro delanteros y el salvador fue él, justo Alejandro Rébola, el defensor al que más de una vez le tocó ser villano dejando al equipo con 10 (fue expulsado ante San Jorge en el partido de ida y en el de la revancha), pero que ayer lo salvó de la desgracia con un su primer grito en La Ciudadela (contando incluso su anterior etapa en el club, en la temporada 12/13).

“La verdad que el gol llegó en el momento más caliente y complicado, cuando a Gimnasia lo teníamos dentro de un arco y apostando a la contra”, reconoció el cordobés, consciente de que con su palomita directo a la red a los 90’ fue como una bomba de agua para apagar el incendio producto de la bronca por no poder sumar de a tres un duelo clave para las aspiraciones de clasificación.

“Uno entiende el fastidio de la gente. Sabíamos que si perdíamos iban a venir algunos al vestuario a insultar, como pasó en otro momento, pero nosotros tenemos que estar ajenos a eso y meternos de lleno en los partidos para tratar de clasificar”, dijo sincero “Ale”, que ayudó al equipo a, al menos, sumar un punto y le evitó vivir una salida de furia.

Después del análisis de lo que por su conquista no pasó a mayores, Rébola se concentró en los deseos, en lo que necesita San Martín para mantener viva la esperanza de pelear por el segundo ascenso. “Dependemos de nosotros, pero sabemos bien que no tenemos ya margen de error. A eso lo venimos diciendo desde hace varias fechas. No queda otra que seguir luchando, y así será hasta el final. Ahora con Mitre de Santiago del Estero va a ser difícil, pero lo será para ellos también porque nosotros no nos vamos a dar por vencidos”, prometió “Ale”.

El cordobés cambió un día el traje de villano y ayer, pese a que el triunfo no se dio, se fue un poquito más feliz, repitiendo su ofrenda de lucha para lo que le falta al santo: “Los defensores estamos expuestos a esas cosas, por ahí te sacan dos amarillas y chau, como en Zapla, donde había hecho sólo tres faltas. Pero el fútbol también te da premios y ayer para mí fue el gol, que me puso contento, aunque lo que más quería era ganar. Pero bueno, como grupo vamos a dar pelea”.

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