20 Diciembre 2003 Seguir en 
JERUSALEN.- El "plan separación unilateral" con el que amenazó el jueves el primer ministro israelí, Ariel Sharon, desató una tormenta política tanto en el propio Israel como en los territorios palestinos y en la comunidad internacional.
Sharon le ha dado a las negociaciones con los palestinos tres meses más, pero que si hasta entonces no se logran avances en el desarme de los grupos radicales palestinos advirtió que "desconectará" a Israel de los palestinos. Israel se retiraría de parte de Cisjordania y evacuaría los asentamientos aislados. Pero otros asentamientos serían incorporados detrás del actual muro de seguridad, que para Sharon es "una línea de seguridad provisional".
Sharon recibió el apoyo del partido centrista-liberal Shinui, que considera que los asentamientos deben ser eliminados. Sin embargo, los otros dos socios de coalición de gobierno -los ultraderechistas Unión Nacional y Partido Nacional Religioso- acusaron a Sharon de dar la espalda a los colonos judíos por evaluar el desalojo de aislamienntos aislados. "Sharon envió a los colonos al frente del sionismo y ahora les dispara por la espalda", declaró un vocero de Unión Nacional. Shaul Yahalom, del Partido Nacional Religioso, anunció que su partido saboteará el plan.
Reclamo de la oposición
También la oposición israelí, sobre todo el Partido Laborista, criticaron el plan y reaccionaron con escepticismo al señalar que frustrará los esfuerzos por alcanzar una solución negociada que sea aceptada por los palestinos al final del conflicto. "Se necesita a la otra parte, de otro modo seguiremos como estamos, en una confrontación persistente y dolorosa", dijo el líder de los laboristas, Shimon Peres.
Rusia y la Unión Europea (UE) también rechazaron el plan de separación. De este modo, se sumaron a la posición de Estados Unidos, aliado de Israel, que exigió negociaciones entre las partes. (Reuter/Télam)
Sharon le ha dado a las negociaciones con los palestinos tres meses más, pero que si hasta entonces no se logran avances en el desarme de los grupos radicales palestinos advirtió que "desconectará" a Israel de los palestinos. Israel se retiraría de parte de Cisjordania y evacuaría los asentamientos aislados. Pero otros asentamientos serían incorporados detrás del actual muro de seguridad, que para Sharon es "una línea de seguridad provisional".
Sharon recibió el apoyo del partido centrista-liberal Shinui, que considera que los asentamientos deben ser eliminados. Sin embargo, los otros dos socios de coalición de gobierno -los ultraderechistas Unión Nacional y Partido Nacional Religioso- acusaron a Sharon de dar la espalda a los colonos judíos por evaluar el desalojo de aislamienntos aislados. "Sharon envió a los colonos al frente del sionismo y ahora les dispara por la espalda", declaró un vocero de Unión Nacional. Shaul Yahalom, del Partido Nacional Religioso, anunció que su partido saboteará el plan.
Reclamo de la oposición
También la oposición israelí, sobre todo el Partido Laborista, criticaron el plan y reaccionaron con escepticismo al señalar que frustrará los esfuerzos por alcanzar una solución negociada que sea aceptada por los palestinos al final del conflicto. "Se necesita a la otra parte, de otro modo seguiremos como estamos, en una confrontación persistente y dolorosa", dijo el líder de los laboristas, Shimon Peres.
Rusia y la Unión Europea (UE) también rechazaron el plan de separación. De este modo, se sumaron a la posición de Estados Unidos, aliado de Israel, que exigió negociaciones entre las partes. (Reuter/Télam)







