La guerra dejó más de 10.000 muertos en Irak

El gobernante civil estadounidense de Irak, Paul Bremer, admitió que había salido ileso de un ataque de la resistencia.

20 Diciembre 2003
Londres.- Más de 10.000 civiles iraquíes murieron durante la invasión de Estados Unidos a Irak, y desde que comenzó la ocupación, en mayo pasado, sólo en Bagdad murieron más de 2.000 personas, según un estudio difundido ayer en Londres. Además, el grupo "Irak Body Count" advierte que la reciente captura del ex presidente, Saddam Hussein, puede incrementar aún más la violencia y los conflictos internos en Irak.
Ayer, una bomba explotó en una mezquita y dejó al menos un chiíta muerto en Bagdad. A este episodio se agrega otro ataque contra los chiítas, el jueves, y el asesinato de un político sunnita del ex régimen de Saddam, a manos de enardecidos chiítas.
"Se están inflamando las pasiones contra la coalición en Irak y, además, se están incrementando los actos de venganza entre iraquíes comunes", dijo un vocero. Washington esperaba que la captura de Saddam reduciría el número de ataques contra objetivos estadounidenses y ayudaría a diluir las tensiones políticas entre sunnitas, chiítas, kurdos y otras comunidades iraquíes ansiosas de poder.

Enemigo entre las filas
Por otra parte, la revelación de que hay infiltrados seguidores de Saddam en el nuevo ejército iraquí encendió la alarma en Estados Unidos. Ayer, el gobernante civil estadounidense de Irak, Paul Bremer, admitió que el pasado 6 de noviembre había salido ileso de un ataque de la resistencia. La existencia de infiltrados fue descubierta al analizar documentación que poseía Saddam al ser capturado hace dos semanas en el pozo de una granja, cerca de Tikrit.

Los viejos aliados
Mientras el ex líder iraquí continúa bajo interrogatorios de la CIA en algún lugar de Bagdad, según el Pentágono, observadores occidentales dijeron que el eventual juicio a Saddam por atrocidades cometidas durante su gobierno podría dejar mal parado a más de un país, entre ellos EE.UU. y Gran Bretaña, que apoyaron a Saddam en tiempos en que este arremetía contra kurdos y chiítas, y durante la guerra iraquí-iraní. EE.UU. y el Reino Unido apoyaron a Saddam desde antes de que tomara el poder, en 1969, y durante décadas hicieron negocios con su régimen dictatorial, según documentos oficiales que han comenzado a salir a la luz. En particular, Washington hizo un gran esfuerzo en la década de 1980 por llevarse bien con el ex dictador. Pese a las críticas de Estados Unidos a Irak por el uso de armas químicas, el actual jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld -por entonces enviado especial del presidente Ronald Reagan-, viajó a Bagdad en 1984 para estrechar los lazos. La firma Bechtel, que ha obtenido ahora el mayor contrato para la reconstrucción de Irak, también aparece en un documento que describe las maniobras ilícitas hechas para hacer negocios con Irak. (Reuter/DPA/Télam)

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