El camino para buscar la identidad se puede iniciar con un llamado por teléfono o un mail

La Red por la Identidad tiene representantes en Tucumán. El trámite es confidencial, gratuito y voluntario.

AUSENCIA. Estas son las mujeres cuya desaparición y las de sus bebés figuran en la Justicia. GENTILEZA AGRUPACION HIJOS AUSENCIA. Estas son las mujeres cuya desaparición y las de sus bebés figuran en la Justicia. GENTILEZA AGRUPACION HIJOS
07 Agosto 2014
Los teléfonos no paran de sonar, las casillas de mail se llenan de mensajes y llueven las consultas en las oficinas de las Abuelas de Plaza de Mayo.

La aparición de Guido Montoya Carlotto, el hijo de Laura Carlotto y Oscar Montoya, y nieto de Estela de Carlotto, renovó las esperanzas de otras abuelas, y movilizó a muchos jóvenes nacidos durante la dictadura a resolver dudas acerca de su origen biológico.

Tucumán no fue ajeno a este proceso. "Hubo un montón de llamados y hasta dejaron mensajes en el Facebook -contó Natalia Aríñez de la comisión de Hermanos, de la organización HIJOS-. Pasa cada vez que se restituye la identidad a alguien, pero también para el Día del Padre o de la Madre, que son momentos muy simbólicos -añadió-. Nosotros buscamos chicos que pudieron haber nacido desde 1975, a partir de Operativo Independencia, hasta la llegada de la democracia".

"El mismo martes, cuando se conoció la historia de Guido, empecé a recibir llamados y mails, no sólo de chicos y chicas que se presentan espontáneamente para sacarse dudas, sino de gente que quiere aportar datos. Esa información se puede acercar de forma anónima", explicó Alejandra García Aráoz, contacto en Tucumán de Abuelas de Plaza de Mayo.

Muchas veces los nietos no saben que no son hijos biológicos de sus padres. Por eso, es muy importante que si alguien de su entorno sabe algo, se lo transmita, para poder motivar la búsqueda.

El proceso, si uno tiene dudas acerca de su origen biológico, se puede iniciar con un llamado telefónico, un mensaje de texto o un mail. La Red por la Identidad es quien recibe las consultas. Los números y correos del nodo Tucumán figuran en la página Abuelas.org.ar.

Luego, alguna de las representantes de la Red de la Identidad se contacta con la persona que hizo la consulta, por mail o por teléfono, y se puede pactar una entrevista. La documentación -copias de DNI, partida de nacimiento y, si existiera la cédula federal, actas de bautismo- se envía la ficha o entrevista a la Conadi, el organismo estatal que compila los datos. Se pide la extracción de sangre al Banco Nacional de Datos Genéticos.

"Es de mucha ayuda si la persona puede, además, recabar fotos de distintas épocas de su infancia, o datos acerca de cómo llegaron a la familia, relatos de vecinos o de parientes", indica García Aráoz.

Cuando una persona llama a Abuelas debe asistir a una entrevista personal para corroborar si entra en el rango de edad y si hay elementos para continuar con los estudios.

Luego de un tiempo, si hubiera indicios como para continuar con los estudios, se abre un legajo en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi), donde se continúa la búsqueda de documentación y se procede a los exámenes genéticos.

"La Conadi manda, cada tanto, gente encargada de hacer la extracción. Sii alguna persona viaja a Buenos Aires, se le puede hacer una extracción en el hospital Durand"; dice Aríñez. La muestra de sangre irá a compararse con las que están en el Banco Nacional de Datos Genéticos.

El trámite es sumamente confidencial y completamente gratuito, insisten las representantes de la búsqueda en Tucumán. Si llegara a haber un resultado positivo, la comunicación también es confidencial y la persona puede decidir si quiere que se haga pública y cuándo conocer a su familia biológica. "El caso de Guido fue especial, su nombre se filtró desde el juzgado, pero no es como nos manejamos habitualmente", consignó García Aráoz.

Ignacio Hurban, tal el nombre con el que fue anotado Guido, nació en un centro clandestino de detención y era, hasta el martes, uno de los cientos chicos apropiados durante la dictadura a los que su familia buscaba desde hace casi cuatro décadas.

Las Abuelas van encontrando 114 de esos chicos, aún faltan casi 400. Los consideran "desaparecidos vivos", porque se les secuestró su identidad.

En nuestra provincia, hay una veintena de mujeres embarazadas que estuvieron secuestradas en centros clandestinos, y que continúan desaparecidas, tal como los bebés que pudieron haber nacido en ese tiempo. Entre 1975 y 1979 fueron detenidas y desaparecidas: Olga Cristina González (cuatro a seis meses), Amalia Moavro (tres meses y medio), Rosa López (cinco meses), Nilda Zelarayán (seis meses), Nora Abdala (ocho meses), Alicia Pérez (tres meses), Lucrecia Lescano (cuatro a cinco meses), Alicia Cerrota (dos meses), Mónica García (dos meses) y María Angélica Cisterna (seis meses).

Además, en el juicio por los crímenes en el Arsenal Miguel de Azcuénaga y en la Jefatura de Policía de Tucumán (que terminó en diciembre pasado), los testigos hablaron de Diana Oesterheld, embarazada de ocho meses, Alcira Santos Ochoa, de siete meses; Azucena Bermejo, de cuatro meses; María Isabel Jiménez, de dos meses y Estela López, de tres meses. En ese proceso, a partir de testimonios, surgieron otros dos casos, que deberán ser investigados por la Justicia.

Comentarios