El ocio no me deja tiempo para nada

Martín Soto
Por Martín Soto 21 Julio 2014
“Demorar sólo empeora las cosas”. Ese quizá fue el mensaje más claro que me dejó “Sabrina, la bruja adolescente”, una serie televisiva que seguía de chico. La trama relataba las aventuras y desventuras de una estudiante secundaria con un lado hechicero. A pesar de que la protagonista entendía los inconvenientes de eludir las obligaciones para dedicarse al ocio, nunca aprendía la lección y vivía metida en problemas.

Así como a ella, creo que nos pasa a todos en el día a día. Cuando tenemos tiempo “de sobra”, nos relajamos y perdemos. Somos “demoradores seriales” en distintas medidas y circunstancias, claro. Que cinco minutos más de fiaca a la mañana; que el súper cierra recién en dos horas; que la factura del teléfono vence en 10 días, o que falta un mes para presentar un trabajo... Y así, cuando queremos reaccionar, el reloj nos aplasta: saltamos de la cama porque llegamos tarde; el guardia traba la puerta del supermercado y no hay pero que valga; nos quejamos porque el celular nos abandona por falta de pago, o nos robamos horas de sueño para poder cumplir con la tarea asignada 30 días atrás.

¿Algún día escaparemos de ese hábito? No lo sé. Mientras tanto, yo ya adopté como propia una frase de la banda uruguaya Cuarteto de Nos y ante alguna demora me excuso diciendo: “el ocio no me deja tiempo para nada”.

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