El sueño póstumo del Icunt - LA GACETA Tucumán

El sueño póstumo del Icunt

26 May 2014
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“MANSEDUMBRE”. El primer largo tucumano fue rodado en 1951.

En 2007, una resolución del rector Juan Alberto Cerisola dispuso que todo el material de archivo del ex Icunt pasara a la Escuela de Cine. Todo el acervo del Instituto, junto con parte del archivo fílmico heredado de Canal 10, comenzó a ser catalogado y estabilizado por el Centro de Investigación y Producción Audiovisual (CIPA) de la Escuela y su departamento de Documentación y Archivo. Profesionales y pasantes de la Escuela realizan una tarea que por momentos toma tintes arqueológicos, intentando dilucidar fechas, autores y contenido de rollos filmados que no siempre se pueden visualizar por el desgaste que provoca en el material, ya ultrajado por la mala conservación.

El olor a vinagre impregna las tres bóvedas construidas en 2008 en la Escuela, donde ahora está alojado el material producido por el Icunt. La humedad y los cambios de temperatura, explican los responsables, son los enemigos del soporte fílmico que no se encuentra archivado en las condiciones ambientales óptimas. El primer gran rescate que logró el departamento de Archivo fue la digitalización “casera” de “Mansedumbre”, la primera ficción íntegramente tucumana. “Para la transferencia de soportes utilizamos una técnica que no es la ideal, pero que dependiendo del estado del material de origen da buenos resultados. Es el telecine y consiste, básicamente, en proyectar el film y grabarlo con una cámara digital”, explica Juan Carlos Veiga, director de la Escuela. “En 2008 presentamos un proyecto de rescate y difusión de todo el material documental. En una primera etapa conseguimos la obra edilicia, la construcción de las bóvedas donde guardar el material en mejores condiciones. La segunda etapa, para la que intentamos conseguir aportes privados sin éxito, consiste en dotar al departamento de equipos de digitalización y estabilización del material. Es indispensable un equipo para deshumidificar las bóvedas y conservar la temperatura; en esta etapa estamos empantanados hace dos años”, agrega Magdalena Franco, responsable del departamento de Documentación y Archivo.

Gestiones, convenios

La digitalización de las producciones se hace por cuentagotas. Después de “Mansedumbre” se consiguió transferir las obras dirigidas por Jorge Wyngaard, pero fue gracias al aporte económico de su familia. Al no contar con los equipos adecuados, el material se envía a Buenos Aires a una empresa especializada, con costos siempre elevados. Paralelamente, el equipo continúa catalogando y muchas veces adivinando el contenido de las cintas.

El sueño póstumo del Icunt es contar con un equipo propio para realizar las transferencias de su archivo fílmico al soporte digital. Mientras tanto, las cosas se resuelven de manera puntual. En las bóvedas todavía aguardan algunos originales del reconocido antropólogo Jorge Prelorán, que en su paso por la UNT dejó producciones que se quieren rescatar. “Estamos en tratativas con el Museo Smithsoniano (EE.UU), al que Prelorán le dejó la mayor parte de sus trabajos, para rescatar lo que quedó en Tucumán”, explica Veiga. Lo mismo sucede con la obra de Gerardo Vallejo: al menos tres títulos en su soporte original esperan su momento para ver la luz del proyector, por lo que la Escuela ya firmó un acuerdo con la fundación que lleva su nombre.

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