24 Noviembre 2003 Seguir en 
Un oficial de Policía perteneciente a la sección Robos y Hurtos de Investigaciones murió el sábado a la noche, cuando recibió un disparo en la cabeza. Las circunstancias que rodearon al hecho aún no están claras, pero los vecinos de Aguas Corrientes, donde se produjo el incidente, quedaron conmocionados.
Todo ocurrió poco antes de la medianoche. El oficial Roberto Sandoval estaba en su domicilio del barrio Policial, celebrando el cumpleaños de sus hijos mellizos. En cierto momento de la fiesta, su hermano le advirtió que debía retirarse y Sandoval le dijo que él lo llevaría. Entonces ambos salieron en el auto del policía, quien llevó a su hermano hasta su casa. Hasta aquí los datos concretos que se conocen, y que fueron brindados por los compañeros y las autoridades que se hicieron presentes tras la tragedia.
Presuntamente Sandoval habría regresado hacia su casa por la avenida Ejército del Norte. Cuando llegó a la altura del 2.400 habría visto a varios jóvenes que ingiriendo bebidas alcohólicas frente a un corralón. Hasta el momento se desconoce qué sucedió en ese momento. Algunas versiones indicaron que alguno de esos jóvenes habría insultado al policía o habría atacado su vehículo. Otras sostienen que Sandoval advirtió que algunos de los que estaban allí estarían armados. No se descarta inclusive que el policía conociese a alguno de ellos, supiera que tenía antecedentes y por eso se haya decidido a detenerlo. Hasta ayer ninguna de estas hipótesis había podido ser confirmada ni descartada. Sandoval se habría bajado del auto y al ver que estaba en inferioridad numérica, solicitó apoyo a sus compañeros. "Hay un tipo al que quiero meter en ?cana?, vengan rápido", le habría dicho al oficial Carabajal. Cuando los policías llegaron, Sandoval se adelantó hacia el grupo, y varios de los jóvenes salieron corriendo. El agarró a uno a los pocos metros, y otro de los policías, aparentemente, atrapó al hermano del que tenía Sandoval.
El ataque
En ese momento, el padre de estos dos, que habría visto todo lo que pasaba, entró a su casa (donde está el corralón, y donde también hay una gomería), sacó un revólver calibre 22, se acercó a Sandoval y, sin decirle nada, le disparó en la cabeza. El hombre -luego identificado como Miguel Angel Véliz- se refugió en su casa, donde lo detuvieron. Sandoval, gravemente herido, fue llevado a un sanatorio, donde murió.
Al lugar llegaron la fiscal Adriana Reinoso Cuello, el secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva, y el jefe de Policía, Pedro Ledesma. Se vieron escenas de dolor entre los compañeros de la víctima y los familiares, quienes no podían entender lo que había sucedido. "Todavía no habíamos apagado las velitas. ¿Cómo se lo voy a decir a mis hijos?", decía, desconsolada, la esposa de Sandoval. La declaración de los testigos será fundamental para dilucidar el caso. Lo que se trata de establecer es qué fue lo que realmente sucedió entre el policía y los jóvenes, y qué motivó la mortal reacción de Véliz. El cuerpo del infortunado policía será sepultado hoy a las 10 en el cementerio San Agustín, de Yerba Buena.
Todo ocurrió poco antes de la medianoche. El oficial Roberto Sandoval estaba en su domicilio del barrio Policial, celebrando el cumpleaños de sus hijos mellizos. En cierto momento de la fiesta, su hermano le advirtió que debía retirarse y Sandoval le dijo que él lo llevaría. Entonces ambos salieron en el auto del policía, quien llevó a su hermano hasta su casa. Hasta aquí los datos concretos que se conocen, y que fueron brindados por los compañeros y las autoridades que se hicieron presentes tras la tragedia.
Presuntamente Sandoval habría regresado hacia su casa por la avenida Ejército del Norte. Cuando llegó a la altura del 2.400 habría visto a varios jóvenes que ingiriendo bebidas alcohólicas frente a un corralón. Hasta el momento se desconoce qué sucedió en ese momento. Algunas versiones indicaron que alguno de esos jóvenes habría insultado al policía o habría atacado su vehículo. Otras sostienen que Sandoval advirtió que algunos de los que estaban allí estarían armados. No se descarta inclusive que el policía conociese a alguno de ellos, supiera que tenía antecedentes y por eso se haya decidido a detenerlo. Hasta ayer ninguna de estas hipótesis había podido ser confirmada ni descartada. Sandoval se habría bajado del auto y al ver que estaba en inferioridad numérica, solicitó apoyo a sus compañeros. "Hay un tipo al que quiero meter en ?cana?, vengan rápido", le habría dicho al oficial Carabajal. Cuando los policías llegaron, Sandoval se adelantó hacia el grupo, y varios de los jóvenes salieron corriendo. El agarró a uno a los pocos metros, y otro de los policías, aparentemente, atrapó al hermano del que tenía Sandoval.
El ataque
En ese momento, el padre de estos dos, que habría visto todo lo que pasaba, entró a su casa (donde está el corralón, y donde también hay una gomería), sacó un revólver calibre 22, se acercó a Sandoval y, sin decirle nada, le disparó en la cabeza. El hombre -luego identificado como Miguel Angel Véliz- se refugió en su casa, donde lo detuvieron. Sandoval, gravemente herido, fue llevado a un sanatorio, donde murió.
Al lugar llegaron la fiscal Adriana Reinoso Cuello, el secretario de Seguridad Ciudadana, Osvaldo Nieva, y el jefe de Policía, Pedro Ledesma. Se vieron escenas de dolor entre los compañeros de la víctima y los familiares, quienes no podían entender lo que había sucedido. "Todavía no habíamos apagado las velitas. ¿Cómo se lo voy a decir a mis hijos?", decía, desconsolada, la esposa de Sandoval. La declaración de los testigos será fundamental para dilucidar el caso. Lo que se trata de establecer es qué fue lo que realmente sucedió entre el policía y los jóvenes, y qué motivó la mortal reacción de Véliz. El cuerpo del infortunado policía será sepultado hoy a las 10 en el cementerio San Agustín, de Yerba Buena.







