La dura condena sorprendió a Marcovich

Aún no está en claro el móvil del crimen. Tal como había solicitado el fiscal de Cámara, el acusado recibió prisión perpetua. Por ahora seguirá libre, hasta que el fallo quede firme. La defensa.

A TODA VELOCIDAD. Marcovich abandona la sala de juicio.
A TODA VELOCIDAD. Marcovich abandona la sala de juicio.
22 Noviembre 2003
Carlos Marcovich salió corriendo, acompañado por dos policías. Mientras su abogado hablaba con los periodistas, él quiso evitar el asedio. La persecución que se hizo, no obstante, fue infructuosa porque no quiso hacer comentarios sobre la condena a prisión perpetua que recibió ayer a las 13.
"¡Uff!", dijo Marcovich cuando salió de la sala de juicio oral y vio el enjambre de periodistas que lo esperaba. Su esposa, Ramona Rosa Cortez, puso la cabeza contra una puerta y se limitó a decir: "¡es injusto!". Los gestos mostraron que tomaron con sorpresa la sentencia aplicada por los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norri y Julio Espíndola Aráoz por el asesinato del linyera Juan Carlos Carrizo, ocurrido el 26 de abril de 2000 en La Aguadita.
Según la investigación y los elementos que surgieron en el juicio, Marcovich secuestró al linyera en la esquina de Frías Silva y Lavalle, donde la víctima solía beber con otros cirujas, y tras embriagarlo lo llevó al sitio donde lo quemó rociándolo con combustible. A su lado, y junto al auto del condenado, quedaron documentos de Marcovich y su reloj. Carrizo estaba vivo cuando le prendieron fuego. Su pelo estaba recién cortado, con un estilo similar al de Marcovich. Por ello se estima que quiso hacer creer que el muerto era él, tal vez para huir con alguna de sus amantes debido a las deudas y los problemas laborales que tenía. La aparente falta de un móvil para el crimen fue la base de la defensa de Guillermo Sokolic, quien aseguró que las deudas y los problemas no eran tan graves. Esa carencia fue reflejada también por el fiscal Juan Santos Suárez, quien dijo que "el móvil del crimen quedará en la conciencia de Marcovich". El pidió la prisión perpetua por homicidio agravado por alevosía.

"Amante latino"
"La de la Policía es una historia absurda que fue absorbida por el fiscal. Nadie vio cuando levantaron a Carrizo, pero el ciruja ?Cañita? dicen que sí y no lo hicieron declarar", afirmó el defensor. Dijo también que Marcovich fue juzgado de antemano por la prensa, "que lo convirtió -dijo- en el hazmerreír, en un amante latino que vivía de las mujeres y le debía a todo el mundo". El 5 de diciembre el tribunal dará a conocer los fundamentos del fallo, y a partir de allí habrá cinco días hábiles para que las partes planteen la casación. Sokolic ya anticipó que lo hará.
Hasta que quede firme la condena, Marcovich permanecerá en libertad. El estuvo dos años y medio detenido, por lo que cumplió el tiempo estipulado por la Constitución nacional sin que se haya dictado la sentencia. Pasó más tiempo preso porque no conseguía dinero para pagar la fianza.

Una versión que no convenció a casi nadie

Antes de escuchar la sentencia que leyó el secretario, Edmundo Plaza, Carlos Marcovich lanzó una acusación. "El fiscal (Héctor Abraham) Musi armó todo esto... hizo mal la investigación", sostuvo.
El condenado reiteró su inocencia y dijo que no conocía a Juan Carlos Carrizo. "Mi único error fue no haber hecho la denuncia del asalto, pero fue porque no quise poner en peligro a mi familia", aseguró. Marcovich sostuvo desde un principio que fue asaltado en la esquina de Lavalle y avenida Colón el 25 de abril a la noche, cuando se dirigía a su trabajo como chofer de ambulancias en una empresa de emergencias. Dijo que dos o tres ladrones lo obligaron a ir hasta San Pablo, donde lo abandonaron llevándose el auto. Sostuvo además que caminó hasta la esquina de avenida Roca y Constitución, a cinco cuadras de su casa, y que se quedó allí hasta las 8. Cuando fue a su casa algunos vecinos lo vieron, mientras en las radios anunciaban que había sido hallado su cadáver calcinado en la ruta 305. Pero nunca denunció ese hecho; en cambio, estuvo dos días prófugo, hasta que se presentó con un abogado ante la Justicia. Su versión nunca fue creída por los investigadores.

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