Amaicha, entre la tradición y la nieve en spray - LA GACETA Tucumán

Amaicha, entre la tradición y la nieve en spray

El clima acompaña con su calidez el carnaval de agua, nieve y pintura. En El Zanjón, los jinetes recuperaron la esencia de lo rústico y artesanal

02 Mar 2014
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DE ENCALILLA VENGO. Felisa Arias, de 88 años, fue elegida Pachamama 2014 por los comuneros. Una abuela prolífica, musiquera y humorista. la gaceta / foto de rodolfo casen

Amaicha del Valle está viviendo en pleno la Fiesta de la Pachamama, con el sol como aliado, que permite jugar al carnaval y mojarse sin problemas. Los festejos comenzaron el jueves con el tradicional topamiento de comadres, un ritual que rinde homenaje a la solidaridad y amistad entre las mujeres.

El acto central tendrá lugar hoy, con el desfile de la nueva Pachamama. Este año la representante de la Madre Tierra será Felisa Arias, de 88 años, a quien eligieron los comuneros. La fiesta se prolongará hasta el martes con distintas actividades. Claro que la que más se destaca es el baile al ritmo del bandoneón, la guitarra y el bombo.

Tranquilos
“Está hermoso esto. La gente se está divirtiendo mucho y en un clima de tranquilidad”, dijo Ulises Copley, propietario de un bar ubicado frente a la plaza de Amaicha.

El comerciante destacó que el jueves y el viernes hubo poca gente en comparación con años anteriores. “Hoy (por ayer) comenzaron a llegar más turistas, y supongo que mañana (por hoy) va a haber muchos más”, destacó.

Ayer, en el predio que se destinó este año para la fiesta, ubicado a una cuadra de la plaza, lugareños, veraneantes y turistas bailaban, jugaban al carnaval con agua, nieve y pintura y escuchaban música de diferentes ritmos, no solo folclore.

Doma y topamiento
En ese sitio se llevó a cabo el festival folclórico, por la noche, donde actuaron las copleras del valle y grupos locales.

A un kilómetro de la plaza, en el paraje conocido como El Zanjón, de Marcos Pastrana, otro espectáculo concitaba la atención de los turistas: el topamiento y doma de caballos.

“Esto está muy bueno, porque aquí se ha logrado rescatar la esencia original de la fiesta de la Pachamama; todo es muy artesanal y rústico, la mayoría del público es gente del lugar, se respira la tradición y el amor por la tierra”, comentó Italo Marzocchetti, comerciante.

En El Zanjón podían verse los clásicos ranchos con enramadas, copleros y músicos de los Valles y nada de nieve o serpentina en spray. Nada de mezclas entre lo rural y lo urbano. Por otra parte, el escenario estuvo muy bien pensado ya que la doma de caballos se realizaba en una hondonada, de manera que se podía observar desde cualquier punto.

Hoy la atención se concentrará en el nuevo predio de la Pachamama donde todos rendirán sus ofrendas a la Madre Tierra.

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