17 Noviembre 2003 Seguir en 
Una familia de barrio Gas del Estado (cerca de "La Bombilla") sufrió un violentísimo asalto ayer a la madrugada cuando tres hombres irrumpieron armados en su vivienda.
Los hermanos Rubén y Daniel Suárez Romero, de 31 y 30 años, estaban descansando en sus habitaciones, al igual que su madre, en la casa que los tres comparten en calle Emilio Castelar 1.583. "Los tipos ya vinieron preparados. Traían una viga de cemento para tirar la puerta abajo, pero vieron entreabierta mi ventana (que da al fondo) y por ahí se metieron", indicó, todavía angustiado por la experiencia sufrida, Rubén. "Nos sacaron junto a mi hermano de las piezas y empezaron a golpearnos con las pistolas. Nos pedían la plata, pero nosotros no teníamos nada", relató. El joven vendió hace más de un mes una moto, y con ese dinero pagó varias deudas. "Pero ellos debían creer que yo tenía dinero, ya que me decían ?dame la guita de la moto, dame la guita?; y yo no podía hacerles entender que no tenía nada", agregó.
Ante los gritos de sus hijos, la madre se despertó sobresaltada y, al ver lo que sucedía, les suplicó a los delincuentes que no les hicieran nada. Los vecinos también habían escuchado el escándalo, y empezaron a gritar para intentar ahuyentar a los delincuentes. "Se fueron al ver que efectivamente no había qué llevar, pero antes revolvieron todo", dijo Rubén. Según él, alguien "entregó" el trabajo a los delincuentes, dos de los cuales actuaron a cara descubierta mientras que el tercero tenía un pasamontañas.
Inseguridad
"Aquí se habla mucho de que va a haber más seguridad, pero hace meses que no pasa un patrullero. A nosotros nos podían haber matado. Nos salió barata", aseguró. El joven afirmó que todos sus vecinos viven atemorizados por los atracos que sufren y por la presencia constante de delincuentes en la zona. "Espero que las autoridades tomen las medidas del caso", solicitó.
Los hermanos Rubén y Daniel Suárez Romero, de 31 y 30 años, estaban descansando en sus habitaciones, al igual que su madre, en la casa que los tres comparten en calle Emilio Castelar 1.583. "Los tipos ya vinieron preparados. Traían una viga de cemento para tirar la puerta abajo, pero vieron entreabierta mi ventana (que da al fondo) y por ahí se metieron", indicó, todavía angustiado por la experiencia sufrida, Rubén. "Nos sacaron junto a mi hermano de las piezas y empezaron a golpearnos con las pistolas. Nos pedían la plata, pero nosotros no teníamos nada", relató. El joven vendió hace más de un mes una moto, y con ese dinero pagó varias deudas. "Pero ellos debían creer que yo tenía dinero, ya que me decían ?dame la guita de la moto, dame la guita?; y yo no podía hacerles entender que no tenía nada", agregó.
Ante los gritos de sus hijos, la madre se despertó sobresaltada y, al ver lo que sucedía, les suplicó a los delincuentes que no les hicieran nada. Los vecinos también habían escuchado el escándalo, y empezaron a gritar para intentar ahuyentar a los delincuentes. "Se fueron al ver que efectivamente no había qué llevar, pero antes revolvieron todo", dijo Rubén. Según él, alguien "entregó" el trabajo a los delincuentes, dos de los cuales actuaron a cara descubierta mientras que el tercero tenía un pasamontañas.
Inseguridad
"Aquí se habla mucho de que va a haber más seguridad, pero hace meses que no pasa un patrullero. A nosotros nos podían haber matado. Nos salió barata", aseguró. El joven afirmó que todos sus vecinos viven atemorizados por los atracos que sufren y por la presencia constante de delincuentes en la zona. "Espero que las autoridades tomen las medidas del caso", solicitó.







