16 Noviembre 2003 Seguir en 
CONCEPCION.- Don Jacinto Herrera, de 72 años, tiene el ánimo por el suelo. Este viejo canillita de la Villa Hileret perdió, hace dos años, el derecho de visitar y rendir tributo a sus parientes muertos en el cementerio de Santa Ana.Un día le llevaron a su casa una placa de mármol dedicada a su abuela Petrona de Zelarayán, fallecida en 1929, que había sido colocada en el mausoleo que poseía la familia en el cementerio.
La novedad lo dejó helado. Cuando fue a la necrópolis a averiguar qué había sucedido, se dio con que la Comuna de esa localidad le había vendido el monumento familiar al vecino Juan Carlos Barrionuevo. "No entendía nada. Llegaron unos empleados de la comuna y me dejaron la placa y una puerta. Pensé que se había derrumbado por algún problema", comentó don Jacinto.
El depósito mortuorio era un legado de casi 80 años. La venta se concretó sin que él se hubiera enterado de nada. Lo que resulta más insólito es que los 11 familiares muertos que descansan en el sótano de la construcción (entre ellos sus abuelos, padres, hermanos y tíos) quedaron sepultados al ser sellado el acceso con cemento, y por su nuevo propietario. Barrionuevo está refaccionando el monumento, pero él no está acusado en la causa porque hizo la compra sin conocer los antecedentes.
Causa archivada
Desde 2001, Herrera emprendió una dura batalla judicial para recuperar el patrimonio familiar. Ante la Fiscalía de Instrucción IV del Centro Judicial de Concepción, a cargo de Raúl Fermoselle, denunció a Barrionuevo por daño intencional. Y pidió la devolución del mausoleo. Pero el demandado acreditó documentaciones que certifican que la comuna de Santa Ana, durante la gestión de José Robín, le vendió la posesión del mausoleo por el período de 10 años y a un costo de $363. La causa fue archivada.
Sin embargo, la esposa de Herrera, doña Inés Ester José, volvió a arremeter ante la misma Fiscalía para intentar que le devuelvan el monumento.
"En el cementerio sólo se venden posesiones por 10 años. Es decir que nadie es propietario de los terrenos. A veces los poseedores de monumentos u otros depósitos no pagan las contribuciones que se exigen o no renuevan las posesiones. De ahí que la comuna, previa comunicación o intimación, queda con la facultad de vender los depósitos", explicó Mario Carrizo, encargado de Rentas de la comuna de Santa Ana a quien LA GACETA llegó por indicaciones de Robín.
Herrera admitió que tenía una deuda con la comuna, y dijo que también era acreedor. "Les dije que me descontaran de lo que ellos me deben, pero se negaron, y de un día a otro vendieron el monumento sin avisarme", comentó don Jacinto. (C)
La novedad lo dejó helado. Cuando fue a la necrópolis a averiguar qué había sucedido, se dio con que la Comuna de esa localidad le había vendido el monumento familiar al vecino Juan Carlos Barrionuevo. "No entendía nada. Llegaron unos empleados de la comuna y me dejaron la placa y una puerta. Pensé que se había derrumbado por algún problema", comentó don Jacinto.
El depósito mortuorio era un legado de casi 80 años. La venta se concretó sin que él se hubiera enterado de nada. Lo que resulta más insólito es que los 11 familiares muertos que descansan en el sótano de la construcción (entre ellos sus abuelos, padres, hermanos y tíos) quedaron sepultados al ser sellado el acceso con cemento, y por su nuevo propietario. Barrionuevo está refaccionando el monumento, pero él no está acusado en la causa porque hizo la compra sin conocer los antecedentes.
Causa archivada
Desde 2001, Herrera emprendió una dura batalla judicial para recuperar el patrimonio familiar. Ante la Fiscalía de Instrucción IV del Centro Judicial de Concepción, a cargo de Raúl Fermoselle, denunció a Barrionuevo por daño intencional. Y pidió la devolución del mausoleo. Pero el demandado acreditó documentaciones que certifican que la comuna de Santa Ana, durante la gestión de José Robín, le vendió la posesión del mausoleo por el período de 10 años y a un costo de $363. La causa fue archivada.
Sin embargo, la esposa de Herrera, doña Inés Ester José, volvió a arremeter ante la misma Fiscalía para intentar que le devuelvan el monumento.
"En el cementerio sólo se venden posesiones por 10 años. Es decir que nadie es propietario de los terrenos. A veces los poseedores de monumentos u otros depósitos no pagan las contribuciones que se exigen o no renuevan las posesiones. De ahí que la comuna, previa comunicación o intimación, queda con la facultad de vender los depósitos", explicó Mario Carrizo, encargado de Rentas de la comuna de Santa Ana a quien LA GACETA llegó por indicaciones de Robín.
Herrera admitió que tenía una deuda con la comuna, y dijo que también era acreedor. "Les dije que me descontaran de lo que ellos me deben, pero se negaron, y de un día a otro vendieron el monumento sin avisarme", comentó don Jacinto. (C)







