01 Febrero 2014 Seguir en 
La magia en el escenario depende de quiénes están en las butacas. Quizás Alberto Luis Firpo lo sabía más que nadie, ya que su presencia en las salas de concierto o de teatro era esperada como ninguna, al punto que (como recordó Silvina Schliserman) cuando se lo veía entre el público se podía decir que la representación “estaba bendecida”. Premiado por el Teatro Estable de la Provincia en 2006 como “espectador ejemplar” y varias veces jurado de los premios Artea, Firpo falleció ayer a los 81 años. “Me encanta la vida de teatros, vivo de esto, es mi gran pasión y la disfruto”, le dijo a LA GACETA el 10 de septiembre de 2006, cuando repasó también la experiencia de haber sido el secretario privado de una docena de ministros de Economía de la Provincia. La fotógrafa Marga Fuentes propuso ayer que en cada teatro, un asiento lleve su nombre. Quizás no haga falta: ya no se lo verá entre el público, pero Firpo siempre estará presente, aunque haya salido a su gira final.







