14 Noviembre 2003 Seguir en 
Los testigos no aportaron elementos sustanciales para determinar si fue Carlos Marcovich quien asesinó al linyera Juan Carlos Carrizo, pero algunos de ellos marcaron ayer una jornada extraña. Una mujer declaró escribiendo en un cuaderno; los amigos del acusado demostraron que lo conocen poco y el supuesto linyera llamado "Poca soda" resultó ser un taxista vecino de la zona que solía compartir "unos vinos" con los cirujas que frecuentaban la esquina de Frías Silva y Lavalle, entre ellos Carrizo. También atestiguó otra ex amante de Marcovich, quien sigue considerándolo su amigo.
"Poca Soda" se llama en realidad Fernando Héctor José Jiménez, y no es un linyera, como dijeron los vecinos, sino un taxista de 68 años que frecuentaba a los cirujas y que conocía muy bien a Carrizo.
El hombre, haciendo gala de un gran sentido del humor, contó detalles de la vida cotidiana del grupo que se juntaba en la esquina de La Ciudadela, y algunas particularidades de Carrizo. Pero negó haber visto que lo hicieran subir a un auto celeste (de ese color era el Renault 9 de Marcovich), aunque confirmó que otros cirujas le dijeron que presenciaron esa situación.Carrizo fue asesinado en la madrugada del 26 de abril de 2000. Su cuerpo apareció semicalcinado junto al auto de Marcovich, y con algunas de las pertenencias del acusado encima.
También declararon cuatro amigos de Marcovich, que viven cerca de su casa y lo conocen desde la infancia. Todos dijeron que es un buen hombre, que nunca tuvo problemas con nadie. Pero tuvieron dificultades para recordar detalles de la vida cotidiana del barrio, como el color del auto, las conversaciones y algunas conductas (amantes, deudas, salidas, trabajo) que supuestamente los amigos deberían conocer.
La investigación
El comisario principal Rubén Brito, por su parte, explicó cómo se desarrolló la investigación y cómo llegaron a descubrir la identidad de Carrizo. Este es uno de los elementos que cuestionó anteriormente Guillermo Sokolic, el defensor de Marcovich, sorprendido porque los pesquisas llegaron al lugar casi directamente. Brito explicó que no fue así, sino que, sospechando de la posible culpabilidad de Marcovich y, suponiendo que la víctima podría ser un indigente o un linyera al que nadie reclamaba o buscaba, hicieron el recorrido que el imputado solía realizar. Así dieron con el grupo de cirujas que dio las primeras pistas, explicó. El juicio continuará el lunes, y posiblemente ese día concluyan los testimonios para dar paso a la incorporación de la prueba instrumental, y luego a los alegatos previos al dictado de sentencia.
Cuando supo que la engañaba, lo abandonó
María Eva Soria (foto) fue pareja de Carlos Marcovich durante más de 10 años, pero nunca convivieron ni pasaron noches juntos, según dijo la mujer ayer, al declarar el juicio oral.La mujer dijo que su romance con Marcovich terminó en 1997, pero que siguieron siendo amigos hasta que en 1999 ella se enojó al saber que él tenía otra amante. "No me gustaba que tuviera problemas en su casa", explicó.
Sin embargo, en su declaración durante la etapa de instrucción, ella había sostenido que la relación se había cortado en diciembre de 1999 por la aparición de Viviana Abraham y, tras el crimen de Carrizo le dijo a LA GACETA que en marzo de 2000 dejó de verlo justamente por haber descubierto que la suya no era la única relación extramatrimonial del imputado.
Soria dijo también que conocía los problemas que Marcovich tenía en el Siprosa, donde era jefe de Sueldos de la sección Automotores y estaba siendo sumariado por un desvío de fondos de $ 110. No obstante, dijo que no sabía los detalles.Afirmó, además, que el día antes del crimen intentó ubicarlo en la empresa de emergencias, pero que no lo encontró.
Había pedido una indemnización para poder abandonar su trabajo
La gerente de la empresa de emergencias y medicina prepaga en la que trabajaba Carlos Marcovich como chofer de ambulancias confirmó que el acusado se presentó en su oficina para arreglar su retiro de la firma, por lo que solicitó entre $ 6.000 y $ 8.000 en concepto de indemnización.Marta Martín contestó las preguntas que se le hicieron escribiendo en un cuaderno porque fue operada el lunes de la faringe y no puede hablar. Ella contó que dos veces se reunió con Marcovich, y que fue en la primera oportunidad, en febrero de 2000, cuando él le pidió esa suma de dinero explicándole que se iba a Buenos Aires con uno de sus hijos y su madre. Ella no aceptó la propuesta que le había realizado el ahora imputado.
"Poca Soda" se llama en realidad Fernando Héctor José Jiménez, y no es un linyera, como dijeron los vecinos, sino un taxista de 68 años que frecuentaba a los cirujas y que conocía muy bien a Carrizo.
El hombre, haciendo gala de un gran sentido del humor, contó detalles de la vida cotidiana del grupo que se juntaba en la esquina de La Ciudadela, y algunas particularidades de Carrizo. Pero negó haber visto que lo hicieran subir a un auto celeste (de ese color era el Renault 9 de Marcovich), aunque confirmó que otros cirujas le dijeron que presenciaron esa situación.Carrizo fue asesinado en la madrugada del 26 de abril de 2000. Su cuerpo apareció semicalcinado junto al auto de Marcovich, y con algunas de las pertenencias del acusado encima.
También declararon cuatro amigos de Marcovich, que viven cerca de su casa y lo conocen desde la infancia. Todos dijeron que es un buen hombre, que nunca tuvo problemas con nadie. Pero tuvieron dificultades para recordar detalles de la vida cotidiana del barrio, como el color del auto, las conversaciones y algunas conductas (amantes, deudas, salidas, trabajo) que supuestamente los amigos deberían conocer.
La investigación
El comisario principal Rubén Brito, por su parte, explicó cómo se desarrolló la investigación y cómo llegaron a descubrir la identidad de Carrizo. Este es uno de los elementos que cuestionó anteriormente Guillermo Sokolic, el defensor de Marcovich, sorprendido porque los pesquisas llegaron al lugar casi directamente. Brito explicó que no fue así, sino que, sospechando de la posible culpabilidad de Marcovich y, suponiendo que la víctima podría ser un indigente o un linyera al que nadie reclamaba o buscaba, hicieron el recorrido que el imputado solía realizar. Así dieron con el grupo de cirujas que dio las primeras pistas, explicó. El juicio continuará el lunes, y posiblemente ese día concluyan los testimonios para dar paso a la incorporación de la prueba instrumental, y luego a los alegatos previos al dictado de sentencia.
María Eva Soria (foto) fue pareja de Carlos Marcovich durante más de 10 años, pero nunca convivieron ni pasaron noches juntos, según dijo la mujer ayer, al declarar el juicio oral.La mujer dijo que su romance con Marcovich terminó en 1997, pero que siguieron siendo amigos hasta que en 1999 ella se enojó al saber que él tenía otra amante. "No me gustaba que tuviera problemas en su casa", explicó.
Sin embargo, en su declaración durante la etapa de instrucción, ella había sostenido que la relación se había cortado en diciembre de 1999 por la aparición de Viviana Abraham y, tras el crimen de Carrizo le dijo a LA GACETA que en marzo de 2000 dejó de verlo justamente por haber descubierto que la suya no era la única relación extramatrimonial del imputado.
Soria dijo también que conocía los problemas que Marcovich tenía en el Siprosa, donde era jefe de Sueldos de la sección Automotores y estaba siendo sumariado por un desvío de fondos de $ 110. No obstante, dijo que no sabía los detalles.Afirmó, además, que el día antes del crimen intentó ubicarlo en la empresa de emergencias, pero que no lo encontró.
Había pedido una indemnización para poder abandonar su trabajo
La gerente de la empresa de emergencias y medicina prepaga en la que trabajaba Carlos Marcovich como chofer de ambulancias confirmó que el acusado se presentó en su oficina para arreglar su retiro de la firma, por lo que solicitó entre $ 6.000 y $ 8.000 en concepto de indemnización.Marta Martín contestó las preguntas que se le hicieron escribiendo en un cuaderno porque fue operada el lunes de la faringe y no puede hablar. Ella contó que dos veces se reunió con Marcovich, y que fue en la primera oportunidad, en febrero de 2000, cuando él le pidió esa suma de dinero explicándole que se iba a Buenos Aires con uno de sus hijos y su madre. Ella no aceptó la propuesta que le había realizado el ahora imputado.







