13 Noviembre 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Al menos 30 muertos entre italianos e iraquíes, y al menos 80 heridos dejó un doble atentado suicida contra el cuartel del contingente italiano en Nasiriya, al sur de Irak. Cuatro atacantes estrellaron ayer dos camiones cargados con entre 150 y 300 kilogramos de explosivos cada uno contra el edificio de tres plantas situado frente al río Tigris, explicó el comandante del contingente italiano en Irak, general Giorgio Cornacchione. Unos 2.400 carabinieri integran la misión "Nueva Babilonia", asentada en Irak bajo el mando británico desde junio. Nasiriya está unos 200 kilómetros al sur de Diwaniya, donde se halla el cuartel del batallón "Plus Ultra", compuesto por tropas españolas y centroamericanas.
El ataque contra los italianos -el más grave contra las tropas de la coalición liderada por EE.UU.- y otro cometido en Basora han extendido las operaciones de la resistencia iraquí hacia el sur del país, de mayoría chiíta, una región que hasta la fecha gozaba de una relativa calma. El impacto contra el cuartel italiano provocó el incendio de un camión cisterna de los carabineros que se disponía a salir a circular por el núcleo urbano, y causó un cráter de tres metros de profundidad frente al edificio que quedó parcialmente destruido.
La transición
El episodio en Nasiriya aceleró el trámite de una reunión en Washington. El presidente George W. Bush, el vicepresidente, Dick Cheney, el gobernador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, el secretario de Estado, Colin Powell, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, analizaron la situación en el país árabe ocupado y, según observadores, hubo coincidencia en la necesidad de transferir rápidamente el poder a una administración iraquí. Según un informe de la CIA, está creciendo el apoyo popular a la resistencia que combate la ocupación estadounidense. La CIA también considera que operaciones militares a gran escala contra la guerrilla, con el saldo inevitable de bajas civiles, encendería aún más el rechazo de la población a las tropas que derrocaron al régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, horas después del ataque en Nasiriya, la coalición norteamericana lanzó una vasta operación en Bagdad para destruir los focos de la resistencia. Un edificio al sur de la capital, considerado punto de encuentro de la resistencia iraquí, fue bombardeado y murieron tres presuntos combatientes, según el Pentágono. (Reuter/Télam/DPA)
"Conflicto de baja intensidad"
El administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, le restó importancia a oleada de ataques contra las fuerzas de ocupación. "Se trata de un conflicto de baja intensidad en la guerra antiterrorista", declaró en Washington. Bremer recibió instrucciones de reformar el Consejo de Gobierno iraquí instalado por Washington. (DPA)
El ataque contra los italianos -el más grave contra las tropas de la coalición liderada por EE.UU.- y otro cometido en Basora han extendido las operaciones de la resistencia iraquí hacia el sur del país, de mayoría chiíta, una región que hasta la fecha gozaba de una relativa calma. El impacto contra el cuartel italiano provocó el incendio de un camión cisterna de los carabineros que se disponía a salir a circular por el núcleo urbano, y causó un cráter de tres metros de profundidad frente al edificio que quedó parcialmente destruido.
La transición
El episodio en Nasiriya aceleró el trámite de una reunión en Washington. El presidente George W. Bush, el vicepresidente, Dick Cheney, el gobernador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, el secretario de Estado, Colin Powell, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, analizaron la situación en el país árabe ocupado y, según observadores, hubo coincidencia en la necesidad de transferir rápidamente el poder a una administración iraquí. Según un informe de la CIA, está creciendo el apoyo popular a la resistencia que combate la ocupación estadounidense. La CIA también considera que operaciones militares a gran escala contra la guerrilla, con el saldo inevitable de bajas civiles, encendería aún más el rechazo de la población a las tropas que derrocaron al régimen de Saddam Hussein. Sin embargo, horas después del ataque en Nasiriya, la coalición norteamericana lanzó una vasta operación en Bagdad para destruir los focos de la resistencia. Un edificio al sur de la capital, considerado punto de encuentro de la resistencia iraquí, fue bombardeado y murieron tres presuntos combatientes, según el Pentágono. (Reuter/Télam/DPA)
"Conflicto de baja intensidad"
El administrador civil estadounidense en Irak, Paul Bremer, le restó importancia a oleada de ataques contra las fuerzas de ocupación. "Se trata de un conflicto de baja intensidad en la guerra antiterrorista", declaró en Washington. Bremer recibió instrucciones de reformar el Consejo de Gobierno iraquí instalado por Washington. (DPA)







