Los testigos complicaron a Marcovich

Vecinos y amigos aportaron algunos elementos que desacreditaron la historia del imputado por homicidio. La audiencia seguirá hoy.

AMOR DEL PASADO. Viviana Abraham, ex amante de Marcovich, no quiso responder si ella pretendía huir con el ex chofer de ambulancias.
AMOR DEL PASADO. Viviana Abraham, ex amante de Marcovich, no quiso responder si ella pretendía huir con el ex chofer de ambulancias.
12 Noviembre 2003
Amigos y vecinos de Carlos Marcovich se apartaron ayer de la versión que sostiene el hombre acusado de haber asesinado al linyera Juan Carlos Carrizo, en la madrugada del 26 de abril de 2000. Tampoco su ex amante, la médica Viviana Virginia del Valle Abraham, pudo aportar demasiados elementos que ayuden a aliviar su situación.
Primero declararon Ramón Benítez y su esposa, Margarita Vargas, quienes afirmaron haber visto a Marcovich esa mañana en la zona de su casa, mientras las radios empezaban a informar que se había hallado el que se presumía era su cadáver en la zona de La Aguadita.
El hombre, de 70 años, dijo que le preguntó al acusado sobre esa información, pero que no recibió respuesta alguna. Los Benítez, además, descalificaron la versión de la esposa de Marcovich, Ramona Rosa Cortez, quien dijo que se enteró por ellos sobre lo que supuestamente le había ocurrido a su marido. Los dos afirmaron que no la vieron esa mañana. Luego fue el turno de Rolando Leguizamón, quien trabajaba con Marcovich en una empresa de emergencias. El fue quien en la noche del 27 de abril lo llevó a la casa del abogado Zenón Maldonado, quien presentó ante la Justicia al imputado.
La primera sospecha sobre su testimonio se despertó cuando contó que esa noche se mostró muy sorprendido al verlo porque lo creía muerto. Los jueces, a ello, le recordaron que el día anterior él había ido a reconocer el cadáver a la morgue y había dicho que no era su amigo. Otro elemento en el que hubo discordancias fue el de las ampollas que Marcovich dijo que le salieron por la caminata desde San Pablo, donde lo dejaron los supuestos asaltantes que se llevaron su auto, hasta avenida Roca y Lincoln. En la etapa de instrucción Leguizamón, que estuvo imputado por encubrimiento y fue sobreseído, afirmó que vio las llagas, pero ayer lo desmintió. Respecto del trayecto realizado por Marcovich, dijo que el acusado le había contado que caminó hasta El Manantial, donde tomó un colectivo y fue a deambular por el parque Guillermina.

Un fantasma
Fernando Carrasco, otro compañero de trabajo de Marcovich, fue quien lo encontró en la calle en la noche del 27 de abril, y luego de avisarle a su compadre Leguizamón salió a buscarlo en su moto (la esposa del acusado contó parte de esta situación, pero dijo que estaba a pie).
Carrasco dijo que quedó impactado al verlo, que sintió como si estuviera ante una aparición fantasmagórica y huyó raudamente del lugar, mientras Marcovich le hablaba y lo llamaba.El juicio continuará hoy a las 9.


Tenía problemas en el trabajo por sus deudas
El imputado fue exonerado del Siprosa a raíz del presunto desvío de dinero. Documentos quemados en el auto.

Alfredo Acevedo, ex jefe de Carlos Marcovich en la sección Automotores del Siprosa, donde el acusado estaba a cargo de la sección Sueldos, contó que el imputado estaba siendo sometido a una auditoría por un supuesto desvío de fondos, y que existía el riesgo de que fuera exonerado.
Pero teniendo en cuenta el pequeño monto del desvío y la posibilidad cierta de que devolviera los $ 110 por los que estaba acusado, podría haberse solucionado el problema sin ninguna consecuencia, según dijo Acevedo. El desvío, por el que Marcovich fue exonerado un año después del crimen, mientras estaba preso, habría consistido en que se quedó con las diferencias salariales que cobró un grupo de jubilados de la sección que no habían ido a retirar los $ 15 que le correspondían a cada uno. El lunes 24 de abril de 2000, Marcovich y Acevedo tuvieron que entrevistarse con las autoridades del Siprosa, y el martes 25, un día antes del crimen, el imputado tenía que devolver las fotocopias de los expedientes.
Copias del sumario administrativo y de las pruebas que obraban en él fueron halladas junto al auto Renault 9 y al cuerpo de Carrizo, y algunas de ellas fueron quemadas en las manos de la víctima, supuestamente para borrar sus huellas.

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