Al Qaeda planearía ataques contra la monarquía saudí

Miles de soldados cuidan la ciudad de La Meca. El último atentado sería una evidencia del real objetivo que persigue la red de Bin Laden.

INDICIO. El último atentado suicida se produjo en una zona residencial cercana al palacio de la familia real.
INDICIO. El último atentado suicida se produjo en una zona residencial cercana al palacio de la familia real.
11 Noviembre 2003
RIAD.- En medio del Ramadán, el mes sagrado de los musulmanes, las autoridades sauditas desplegaron a miles de soldados y agentes de seguridad en la ciudad de La Meca, por temor a nuevos atentados terroristas. El subsecretario de Estado de EE.UU., Richard Armitage, responsabilizó a la red Al Qaeda por los atentados que han sacudido a Arabia Saudita en las últimas semanas. El del sábado en Riad, capital del reino, que dejó al menos 18 muertos -entre ellos muchos niños-, muestra que Al Qaeda lanzó una ofensiva destinada a derrocar al gobierno monárquico saudita, sostuvo. En el atentado suicida contra un complejo residencial -cerca del palacio de la familia real- murieron libaneses, egipcios y de otras nacionalidades. Asimismo, hubo 122 heridos, entre ellos palestinos, jordanos, sudaneses, indios, eritreos, etíopes y paquistaníes.
"Esto no termina aquí", dijo Armitage luego de mantener una reunión con el príncipe heredero, Abdullah, en Riad. Por su parte, el rey Fahd de Arabia Saudita prometió "mano de hierro" contra los militantes islamistas que intentan desestabilizar al principal exportador mundial de petróleo. El del sábado fue el segundo atentado suicida perpetrado este año en el corazón de Arabia Saudita. Según analistas, los militantes islamistas demostraron con estas acciones que pueden golpear pese a las impresionantes medidas de seguridad dispuestas por las autoridades. El del sábado se produjo a pesar de una dura campaña del gobierno contra los radicales musulmanes, luego de los ataques de mayo pasado. Los terroristas lograron su cometido a pesar de las varias advertencias de países occidentales.

Doble presión
El último ataque evidencia la gravedad de la amenaza que enfrentan los dirigentes de Arabia Saudita. Según analistas, para los sauditas se trata de una amenaza a su propia existencia. El príncipe Abdullah está tratando de equilibrar los pedidos de transformaciones en su monarquía absoluta por parte de reformistas liberales sauditas y de aliados de Occidente, con las demandas de influyentes clérigos conservadores. Se ha embarcado en llevar a cabo cambios políticos cautelosos y a largo plazo.

La nueva realidad
Pero eso está lejos de la agenda de Al Qaeda, que según Washington quiere derribar la Casa de Saud. Hasta tiempos recientes, los militantes habían tenido un fuerte apoyo en el reino, dijeron observadores. Pero ahora, tras la ola de atentados, los sauditas recuerdan que el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, es quien ha denunciado que el gobierno saudita es un agente de Occidente. Arabia Saudita, el corazón del Islam, país donde nació Bin Laden y donde vivían 15 de los 19 secuestradores que participaron en los atentados contra Estados Unidos el 11 de setiembre de 2001, se enfrenta a desafíos únicos. (Reuter)

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