La versión de Marcovich dejó dudas

El acusado por el homicidio agravado del linyera Juan Carlos Carrizo les dijo a los jueces que es inocente. El debate seguirá hoy.

TESTIMONIO. Ramona  Cortez, esposa de Marcovich, dijo que tenían una buena relación matrimonial.
TESTIMONIO. Ramona Cortez, esposa de Marcovich, dijo que tenían una buena relación matrimonial.
11 Noviembre 2003
Carlos Marcovich reiteró ayer que fue asaltado por dos o tres hombres, y que nada tuvo que ver en el asesinato del linyera Juan Carlos Carrizo, ocurrido el 26 de abril de 2000.
Con su declaración y la de su esposa, Ramona Rosa Cortez, comenzó el juicio oral que mostró ya una nueva gama de yerros y contradicciones, surgidas a partir de elementos que hasta ahora no se conocían y que ellos mismos aportaron ayer.
El juicio empezó con la lectura del requerimiento de elevación a juicio, lo que le llevó casi 50 minutos al secretario Edmundo Plaza. De allí surge la versión que arrojó la investigación del crimen, que señala a Marcovich (mañana cumple 47 años) como autor e ideólogo del homicidio, con el aparente fin de hacer creer que era él quien había muerto. Esto lo habría hecho, según las conjeturas de los investigadores, porque tenía problemas financieros y una conflictiva situación sentimental.
El cuerpo de Carrizo fue hallado junto al Renault 9 de Marcovich, a la vera de la ruta 305, en La Aguadita. El cadáver estaba calcinado (murió por acción del fuego), y las quemaduras estaban principalmente en las manos y en la cara. Tenía el pelo cortado, de modo similar a Marcovich, y llevaba puesto el reloj del acusado. Además, cerca de los restos se hallaron documentos personales y expedientes del Siprosa, donde trabajaba el imputado.
Cuando se sentó frente al estrado, Marcovich (con 20 kilos menos que cuando se produjo el crimen y 10 más que cuando salió de la cárcel, en mayo pasado) dijo que el 25 de abril de 2000 a las 22.40 salió de su casa rumbo a su trabajo, cuando en la esquina de Lavalle y avenida Colón, dos o tres hombres se subieron a su auto Renault 9 y lo obligaron a conducir hasta San Pablo, donde lo abandonaron.
Luego, dijo, empezó a caminar hacia la capital tucumana, y se detuvo en la esquina de Lincoln y avenida Roca, a sólo cinco cuadras de su casa. Allí estuvo hasta las 8, cuando regresó a su vivienda. No lo hizo antes, dijo, porque los delincuentes lo habían amenazado y tenía mucho miedo. También por eso no hizo la denuncia. En su relato sobre esa parte de los supuestos hechos mencionó por primera vez el robo de sus anteojos recetados, y dijo que le quitaron $ 300, cuando en la etapa de instrucción había dicho que eran $ 400.

La noticia
Uno de los momentos más duros de su declaración se dio cuando mencionó que al regresar a su casa tomó una toalla que puso en una bolsa junto a unos sándwiches de queso y $ 4 que había en la mesa, y que cuando salía se encontró con su tío, un ex policía llamado Sixto Santiago Marcovich.
"Fue a avisarme lo que había pasado porque lo había escuchado en la radio", dijo el acusado, en referencia a la noticia que se difundió ese día respecto del hallazgo del que se creía que era su cuerpo sin vida.
Cuando los jueces le preguntaron por qué no lo dijo antes, señaló que el fiscal Héctor Abraham Musi no le había permitido ampliar su declaración. Sin embargo, los magistrados le aclararon que no consta en el expediente ningún pedido en ese sentido. El juicio que llevan adelante los jueces Pedro Roldán Vázquez, Carlos Norri y Julio Espíndola Aráoz, continuará hoy a las 9 con la declaración de Viviana Abraham, una médica que era amante de Marcovich.
También declararán hoy dos vecinos del acusado, quienes lo vieron esa mañana en su casa cuando por la radio decían que había sido hallado su cadáver.

La esposa sabía de las infidelidades

"Teníamos una buena relación matrimonial; yo me había enterado de que había otra mujer, pero él me había dicho que no era tan serio y que no iba a durar mucho", dijo Ramona Rosa Cortez, la esposa de Carlos Marcovich.
Ella señaló que se enteró de esa relación un año antes del crimen, por una carta que "ella debe haber dejado a propósito en un bolsillo de él... algunas noches él no volvía, pero nunca más de dos".

Sin palabras
La mujer, que en la etapa de instrucción había dicho que estuvo con su marido el 26 de abril de 2000 a la mañana y que le lavó la ropa antes de que él se fuera, señaló ayer que fue presionada y amenazada para que dijera eso, y que en realidad lo vio el 28, un día antes de que él se entregó a la Justicia. Cortez (tiene cuatro hijos de entre 19 y 24 años con Marcovich), quien dijo que no sabía si su marido tenía problemas económicos, no supo contestar por qué, al declarar ante la Policía, dio a entender que él estaba muerto cuando ya sabía que no era así.
Pero ella marcó una contradicción con lo que él dijo, al afirmar que el día antes del crimen su marido durmió hasta que salió a trabajar. El había dicho que habían ido juntos a un supermercado.



Le recordaron sus problemas de plata

Los motivos que Carlos Marcovich habría tenido para intentar abandonar su hogar no están muy claros todavía. El dijo ayer que tenía sólo una amante (Viviana Abraham), pero que no representaba problemas porque su familia lo entendía.
También dijo que no tenía inconvenientes financieros serios. Pero al ser interrogado por el juez Julio Espíndola Aráoz, se comprobó que aunque no se trataba de grandes sumas de dinero, sí tenía problemas.

La respuesta
Primero dijo que el préstamo que había obtenido poco antes del hecho era de unos $ 1.200, pero el juez le retrucó, con documentos en la mano, que había sido de $ 3.000. Lo mismo ocurrió con sus deudas bancarias. Dijo no tenerlas, pero se supo que en el gabinete de la empresa de medicina prepaga en la que era chofer se encontraron intimaciones de un banco.
Marcovich, además, negó que le haya pedido a su jefa un informe sobre los montos de la indemnización si decidía irse del empleo.
También es cierto que Marcovich tenía problemas en su otro trabajo, como administrativo del Siprosa, donde estaba siendo sumariado por presuntas irregularidades.

EN EL BANQUILLO
DESCONOCIMIENTO.- Carlos Marcovich aseguró que no conocía a Juan Carlos Carrizo, y que nunca había visto linyeras o cirujas en la esquina de Frías Silva y Lavalle, por donde solía pasar rumbo a su trabajo y donde "vivían" la víctima y otros cinco hombres de manera casi permanente.

EL AUTOMOVIL.- El auto que conducía Marcovich estaba a nombre de su amante Viviana Abraham, pero no habían terminado de pagarlo. Abonaron un anticipo y dos cuotas, por lo que tras el crimen su antigua propietaria lo recuperó mediante una presentación judicial.

NO HUBO PARIENTES.- Excepto Ramona Cortez, quien debía declarar, ningún pariente de Marcovich asistió a la primera audiencia del juicio. Tampoco lo hicieron los familiares del linyera Carrizo.

DOS HORAS.- Marcovich declaró durante poco más de dos horas. En la etapa de instrucción, la duración fue de 12 horas.

LESIONES.- En la instrucción de la causa, Marcovich dijo que los asaltantes le pegaron un "plantazo" en la pierna, y ayer afirmó que fue una trompada en el muslo. Primero había dicho que no podía caminar bien, y que le habían salido ampollas (ayer lo reiteró). Los médicos no pudieron constatar ninguna de esas lesiones.

PRUEBAS PERICIALES.- Cuando Marcovich se entregó a la Justicia, los peritos encontraron adentro de su camisa pelos recién cortados, y semen en su ropa interior, lo que evidencia que estuvo con una de sus mujeres. El dijo que deambuló dos días durmiendo en parques, al aire libre, a pesar de que en esos días hubo algunas lluvias.

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