Cansado de los golpes, huyó de la casa y necesita ayuda

Un niño de 11 años fue rescatado por una mujer, luego de que él le contó su penosa historia

RECUPERAR LA RISA. A Lucas le importaba sólo poder jugar a los videos.
RECUPERAR LA RISA. A Lucas le importaba sólo poder jugar a los videos.
10 Noviembre 2003
"¿Voy a poder ir a Sacoa?". Con la mirada perdida y la voz entrecortada, Cristian, de 11 años, intenta mitigar con el juego el drama de su propia existencia. Aún no entiende por qué le pasa lo que le pasa. Y se pone mal cuando cuenta que se escapó de su casa el viernes por la mañana, harto de los golpes que le propinaban sus padres y hermanos. Que pasó la noche junto a Ezequiel, otro chico que se fugó de su casa también por el maltrato al que era sometido. Y, finalmente, terminó en una ferretería de la zona céntrica, donde intentó vender una mesa que había traído de su casa. "Fui porque necesitaba comer. La mesa ya no me servía, así que en vez de pedir plata, quise venderla", relata Cristian.
Pero en lugar de dinero, obtuvo cobijo. La dueña del comercio, Norma Nelegatti de Matías, se conmovió con su historia y no sólo le dio de comer, sino que también lo higienizó y luego lo llevó a la seccional 1ª. "Mi intención es que el chico sea llevado al Instituto Eva Perón, porque evidentemente no puede seguir conviviendo en un núcleo familiar violento", manifestó.
La mujer, cuya casa fue, en reiteradas oportunidades, hogar de tránsito para chicos en proceso de adopción, señaló su temor respecto de que el chico sea devuelto a su familia. "Por experiencia sé que la Policía tiene obligación de restituir a los niños fugados a sus familias originales. Pero en este caso, es el mismo Cristian quien quiere ir al hogar Eva Perón", relata. Y tiene razón. Según dijo el pequeño, su padre no sólo lo golpea a él, sino también a su madre y a sus hermanos. "A mi hermana de 15 años la azotó con un látigo", agregó. Pero no sólo el padre golpea a Cristian. Su madre suele reprenderlo seguido por las travesuras propias de la edad. "Ella también me pega, pero muchas veces me defiende de las palizas de mi papá", señala.

Antecedentes
Estos castigos brutales llevaron a que el chico se escapara de su casa en dos oportunidades anteriores. "Me venía al centro porque aquí podía estar con Ezequiel y jugar con los videos en Sacoa", cuenta. Pero siempre terminaba regresando a su casa, un lugar que el pequeño califica como "oscuro y triste". "No quiero volver ahí. Seguro que mi papá me va a venir a buscar y va a decir que no me hará nada. Pero si llego a volver a mi casa, me va a moler a golpes. Estoy seguro", dice. Nelegatti de Matías, en tanto, está empeñada en proteger a Cristian cueste lo que cueste. "Si lo dejo aquí, en la comisaría, estoy segura de que lo devolverán a sus padres. De manera que no me voy a mover hasta que al chico no lo lleven al instituto. Incluso quise llevarlo a mi casa para que, cuando se cumplan los trámites, los policías lo busquen y se lo lleven al hogar, pero no aceptaron", agregó. Mientras tanto, Cristian mira la televisión de la seccional y sonríe cada vez que hay una escena graciosa en "Poné a Francella". "Cuando termine el programa me van a llevar a Sacoa ¿verdad?", dice con sus ojos rasgados y la cara iluminada por una sonrisa. Al chico, al final, lo llevaron a un instituto, desde donde espera poder comenzar una vida mejor.

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