10 Noviembre 2003 Seguir en 
Un taxista se salvó de morir en los primeros minutos de ayer cuando, al ser asaltado, recibió tres disparos. A la rápida intervención de los médicos y a la fortuna de que ninguno de los disparos haya tocado órganos vitales hay que agradecer el hecho de que no se haya tratado de una tragedia.
Juan Carlos Juárez, de 54 años, conducía un Peugeot 504, patente BLQ-296 de la empresa Transmi Taxi. Según les dijo a sus compañeros, fue abordado por dos jóvenes de entre 20 y 25 años en la zona de la Plazoleta Dorrego. Los desconocidos le habrían pedido que los trasladara al barrio 20 de Junio, en San Cayetano. Pero cuando estaban por llegar uno de los jóvenes sacó un revólver y le apuntó, exigiéndole que entrega la recaudación.
En un principio, Juárez, tal vez atemorizado por lo que le estaba sucediendo, accedió a entregarles el dinero (no eran más de $ 15) y la radio del automóvil, pero cuando le advirtieron que se llevarían el vehículo el taxista se negó y comenzó a pelear con los asaltantes. Uno de ellos, ante esto, no dudó y comenzó a dispararle. Al verlo mal herido, los delincuentes se subieron al auto y escaparon. Juárez recibió tiros en el abdomen, en el tórax y en el brazo izquierdo. Fue trasladado al hospital Padilla, donde los médicos lo atendieron y determinaron que las balas, afortunadamente, no habían causado más daño que lesiones musculares.
Ayer a la mañana le dieron de alta y se retiró a la casa de un familiar para descansar. Poco después del ataque, personal de la seccional 4ª, al mando del comisario Raúl Concha, encontró el auto de Juárez abandonado.
Los compañeros del chofer estaban indignados y preocupados, entre ellos, Héctor Aguirre, de la Unión de Propietarios de Taxis. "De no haber sido por la suerte, hoy estaríamos todos juntos, haciendo una colecta para pagar el sepelio", dijo. Aguirre adelantó que les pedirá una reunión urgente a las nuevas autoridades de Seguridad de la provincia. "Queremos, entre todos, encontrarle una solución a esta situación, que es gravísima", adelantó. Consultado sobre qué se podría hacer al respecto, afirmó que ellos tienen un mapa de las zonas más peligrosas. "Hay que aumentar los controles", dijo.
Unos 1.500 choferes son atacados por mes
Desde 1996, cuando fue asesinado el remisero Luis Cisterna, el índice de violencia contra los choferes ha ido en constante aumento. Según estadísticas oficiales, se producen unos 20 atracos a taxistas y remiseros por día. Pero estos índices corresponden únicamente a los automotores legales, que son unos 3.000. Se estima que existen unos 7.000 ilegales, y entre ellos se producirían unos 30 asaltos por día. La suma no es difícil. En Tucumán diariamente unos 50 choferes son asaltados, lo que hace un total de 1.500 atracos por mes. Una cifra impresionante.
Héctor Aguirre, de la Unión Propietarios de Taxis, afirmó que además muchos de los choferes no hacen la denuncia. "A veces, por poco dinero, no quieren perder tiempo. Nuestras cifras son oficiales, pero hay que tener en cuenta el caso de los ilegales y de aquellos que, justamente no hacen la denuncia", aseguró. "Tal vez el número de asaltos haya disminuido un poco en los últimos dos meses, pero al mismo tiempo aumentó muchísimo la violencia. Ahora te balean o te meten una puñalada sin problemas", afirmó Aguirre. "No queremos tener que sufrir otra tragedia con uno de los trabajadores", finalizó.
Juan Carlos Juárez, de 54 años, conducía un Peugeot 504, patente BLQ-296 de la empresa Transmi Taxi. Según les dijo a sus compañeros, fue abordado por dos jóvenes de entre 20 y 25 años en la zona de la Plazoleta Dorrego. Los desconocidos le habrían pedido que los trasladara al barrio 20 de Junio, en San Cayetano. Pero cuando estaban por llegar uno de los jóvenes sacó un revólver y le apuntó, exigiéndole que entrega la recaudación.
En un principio, Juárez, tal vez atemorizado por lo que le estaba sucediendo, accedió a entregarles el dinero (no eran más de $ 15) y la radio del automóvil, pero cuando le advirtieron que se llevarían el vehículo el taxista se negó y comenzó a pelear con los asaltantes. Uno de ellos, ante esto, no dudó y comenzó a dispararle. Al verlo mal herido, los delincuentes se subieron al auto y escaparon. Juárez recibió tiros en el abdomen, en el tórax y en el brazo izquierdo. Fue trasladado al hospital Padilla, donde los médicos lo atendieron y determinaron que las balas, afortunadamente, no habían causado más daño que lesiones musculares.
Ayer a la mañana le dieron de alta y se retiró a la casa de un familiar para descansar. Poco después del ataque, personal de la seccional 4ª, al mando del comisario Raúl Concha, encontró el auto de Juárez abandonado.
Los compañeros del chofer estaban indignados y preocupados, entre ellos, Héctor Aguirre, de la Unión de Propietarios de Taxis. "De no haber sido por la suerte, hoy estaríamos todos juntos, haciendo una colecta para pagar el sepelio", dijo. Aguirre adelantó que les pedirá una reunión urgente a las nuevas autoridades de Seguridad de la provincia. "Queremos, entre todos, encontrarle una solución a esta situación, que es gravísima", adelantó. Consultado sobre qué se podría hacer al respecto, afirmó que ellos tienen un mapa de las zonas más peligrosas. "Hay que aumentar los controles", dijo.
Unos 1.500 choferes son atacados por mes
Desde 1996, cuando fue asesinado el remisero Luis Cisterna, el índice de violencia contra los choferes ha ido en constante aumento. Según estadísticas oficiales, se producen unos 20 atracos a taxistas y remiseros por día. Pero estos índices corresponden únicamente a los automotores legales, que son unos 3.000. Se estima que existen unos 7.000 ilegales, y entre ellos se producirían unos 30 asaltos por día. La suma no es difícil. En Tucumán diariamente unos 50 choferes son asaltados, lo que hace un total de 1.500 atracos por mes. Una cifra impresionante.
Héctor Aguirre, de la Unión Propietarios de Taxis, afirmó que además muchos de los choferes no hacen la denuncia. "A veces, por poco dinero, no quieren perder tiempo. Nuestras cifras son oficiales, pero hay que tener en cuenta el caso de los ilegales y de aquellos que, justamente no hacen la denuncia", aseguró. "Tal vez el número de asaltos haya disminuido un poco en los últimos dos meses, pero al mismo tiempo aumentó muchísimo la violencia. Ahora te balean o te meten una puñalada sin problemas", afirmó Aguirre. "No queremos tener que sufrir otra tragedia con uno de los trabajadores", finalizó.







