07 Diciembre 2013 Seguir en 
La aprehensión del ex policía Juan Roque “Jimmy” Romano agitó ayer los ánimos en la sede de Tribunales Penales de avenida Sarmiento al 400. El nombre del ex funcionario público se hizo conocido durante el juicio por el homicidio del juez Héctor Agustín Aráoz, debido a que -según se dijo en las audiencias- el ex oficial de la Policía Darío Pérez, condenado por el tribunal de la Sala I de la Cámara Penal por ser el autor del asesinato de Aráoz, trabajaba para una remiseria que era propiedad de Romano cuando cometió el crimen.
En la madrugada de ayer, alrededor de la 00.30, “Jimmy” Romano, dos de sus hijos y uno de sus custodios estaban en la esquina de Alfredo Guzmán y Lavalle. En ese lugar, según explicó el abogado José Luis del Rio, se produjo una acalorada discusión entre el grupo que lideraba Romano y un sujeto que sería un ex empleado de una empresa del aprehendido. En ese momento intervino el abogado Pablo Lizondo que también fue aprehendido en este confuso episodio porque encontraron armas de fuego en su auto. “Mi defendido (por Lizondo) fue a ese lugar por pedido de Jimmy Romano. Él lo llamó porque es su abogado y lo representa civilmente en sus negocios”, afirmó Del Río.
La discusión entre estos dos bandos se tornó tan agresiva que, según informaron fuentes judiciales, intervino personal de la Policía del 911 y de las seccionales 3ª y 8ª. Y, el resultado del procedimiento fue la aprehensión de Romano, sus hijos, el custodio y su abogado.
“Es importante aclarar que Lizondo actuó en todo momento como abogado y que no estuvo involucrado en la discusión. Él fue a ese lugar pensando que Romano había sido parado en un control vehicular”, agregó. Según consta en el informe oficial “Jimmy” Romano circulaba junto con sus hijos y el custodio en dos camionetas importadas de alta gama. Del Rio también señaló que cuando Lizondo llegó al lugar, dejó abierto el auto en el que circulaba y que ahí comenzaron los problemas.
Las armas de la causa
El abogado Lizondo declaró ayer a la tarde en la Fiscalía V, a cargo del Washington Navarro Dávila, por esta causa. Según fuentes judiciales, el letrado sostuvo que cuando llegó al lugar, Romano se subió a su auto -que él había dejado abierto- y dejó dos revólveres, uno calibre 22 y el otro calibre 38, debajo de un bolso en el asiento trasero. Después de que la Policía logró calmar los ánimos de la pelea requisó las dos camionetas y el auto. Y, cuando encontró las armas, procedió a la detención de los cinco imputados.
En el marco de la investigación se allanaron una vivienda y la remiseria de Romano, ubicada en la esquina de Italia y Ceballos, en busca de armas. Y según se informó se hallaron cartuchos y balas.
En la madrugada de ayer, alrededor de la 00.30, “Jimmy” Romano, dos de sus hijos y uno de sus custodios estaban en la esquina de Alfredo Guzmán y Lavalle. En ese lugar, según explicó el abogado José Luis del Rio, se produjo una acalorada discusión entre el grupo que lideraba Romano y un sujeto que sería un ex empleado de una empresa del aprehendido. En ese momento intervino el abogado Pablo Lizondo que también fue aprehendido en este confuso episodio porque encontraron armas de fuego en su auto. “Mi defendido (por Lizondo) fue a ese lugar por pedido de Jimmy Romano. Él lo llamó porque es su abogado y lo representa civilmente en sus negocios”, afirmó Del Río.
La discusión entre estos dos bandos se tornó tan agresiva que, según informaron fuentes judiciales, intervino personal de la Policía del 911 y de las seccionales 3ª y 8ª. Y, el resultado del procedimiento fue la aprehensión de Romano, sus hijos, el custodio y su abogado.
“Es importante aclarar que Lizondo actuó en todo momento como abogado y que no estuvo involucrado en la discusión. Él fue a ese lugar pensando que Romano había sido parado en un control vehicular”, agregó. Según consta en el informe oficial “Jimmy” Romano circulaba junto con sus hijos y el custodio en dos camionetas importadas de alta gama. Del Rio también señaló que cuando Lizondo llegó al lugar, dejó abierto el auto en el que circulaba y que ahí comenzaron los problemas.
Las armas de la causa
El abogado Lizondo declaró ayer a la tarde en la Fiscalía V, a cargo del Washington Navarro Dávila, por esta causa. Según fuentes judiciales, el letrado sostuvo que cuando llegó al lugar, Romano se subió a su auto -que él había dejado abierto- y dejó dos revólveres, uno calibre 22 y el otro calibre 38, debajo de un bolso en el asiento trasero. Después de que la Policía logró calmar los ánimos de la pelea requisó las dos camionetas y el auto. Y, cuando encontró las armas, procedió a la detención de los cinco imputados.
En el marco de la investigación se allanaron una vivienda y la remiseria de Romano, ubicada en la esquina de Italia y Ceballos, en busca de armas. Y según se informó se hallaron cartuchos y balas.
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