09 Noviembre 2003 Seguir en 
Ciudad de Guatemala.- Un hombre de negocios, un ex dictador militar acusado de genocida y un político vinculado a los mayas se medirán hoy en las elecciones presidenciales. De la decisión de más de 5 millones de ciudadanos depende el futuro del país, el más poblado de Centroamérica con sus 11,2 millones de habitantes. Serán estos los quintos comicios generales desde el restablecimiento de la democracia, en 1986, tras 15 años de regímenes militares. Según observadores y activistas por la democracia, esta elección permitirá medir el nivel de madurez política de los guatemaltecos.
Desde 1986, cuando ascendió el civil Vinicio Cerezo, el entusiasmo y la confianza de la población se fueron convirtiendo en frustración y desconfianza. Las expectativas de la población por mejorar el nivel de vida con un sistema democrático no se cumplieron. Los poderes fácticos como el Ejército y los grupos económicos mantuvieron el control del país y los conflictos políticos desnudaron la avaricia de los gobernantes de turno, en su mayoría acusados por actos de corrupción y de ser indiferentes al drama de las mayorías.
El más temido
Los tenedores internacionales de bonos, al igual que grupos defensores de los derechos humanos, ansían ver al ex dictador Efraín Ríos Montt derrotado. El populista general retirado está acusado de haber ordenado masacres de indígenas durante su gobierno, hace dos décadas. Los inversionistas temen que un resurgimiento de la violencia política -en caso de que él gane- podría desplomar el precio de los escasos pero populares bonos del país centroamericano.
Las encuestas colocan a Ríos Montt, candidato del gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), en un distante tercer sitio, detrás de Oscar Berger, representante del poder económico y favorito en las encuestas, y de Alvaro Colom, su inmediato seguidor, de una amalgama de 11 candidatos presidenciales de todas las ideologías, colores y tendencias. Ninguno de ellos aparece con los votos suficientes como para ganar en la primera vuelta. (Reuter/DPA/Télam)
Desde 1986, cuando ascendió el civil Vinicio Cerezo, el entusiasmo y la confianza de la población se fueron convirtiendo en frustración y desconfianza. Las expectativas de la población por mejorar el nivel de vida con un sistema democrático no se cumplieron. Los poderes fácticos como el Ejército y los grupos económicos mantuvieron el control del país y los conflictos políticos desnudaron la avaricia de los gobernantes de turno, en su mayoría acusados por actos de corrupción y de ser indiferentes al drama de las mayorías.
El más temido
Los tenedores internacionales de bonos, al igual que grupos defensores de los derechos humanos, ansían ver al ex dictador Efraín Ríos Montt derrotado. El populista general retirado está acusado de haber ordenado masacres de indígenas durante su gobierno, hace dos décadas. Los inversionistas temen que un resurgimiento de la violencia política -en caso de que él gane- podría desplomar el precio de los escasos pero populares bonos del país centroamericano.
Las encuestas colocan a Ríos Montt, candidato del gobernante Frente Republicano Guatemalteco (FRG), en un distante tercer sitio, detrás de Oscar Berger, representante del poder económico y favorito en las encuestas, y de Alvaro Colom, su inmediato seguidor, de una amalgama de 11 candidatos presidenciales de todas las ideologías, colores y tendencias. Ninguno de ellos aparece con los votos suficientes como para ganar en la primera vuelta. (Reuter/DPA/Télam)







