08 Noviembre 2003 Seguir en 
"Daniel siempre fue muy arrebatado, muy impulsivo cuando pasaba algo que ponía en riesgo a su familia. En esta ocasión, sin dudas, eso lo salvó". Una vecina trataba de consolar de esa forma a Mariela Rossi, la esposa del joven que ayer a la siesta, dando muestras de una sangre fría impresionante, mató a un delincuente, hirió a otro y puso en fuga a los dos restantes, cuando pretendieron asaltarlos en su casa de Yerba Buena. Martín Bellomío, el dueño de la vivienda, terminó con un balazo cerca de las costillas, y debió ser internado, aunque está fuera de peligro.
La familia vive desde hace poco en la calle Martín Fierro. Bellomío maneja un campo y su esposa es dueña de un local de repuestos de auto que lleva su apellido. Tienen dos pequeños hijos, que estaban en la vivienda en el momento del ataque.
Persecución
La Policía está segura de que los delincuentes, que se movilizaban en un Renault 9 siguieron a Rossi desde su negocio hasta la casa. La mujer entró su Alfa Romeo y cerró el portón con control remoto. "Cuando me quise bajar uno de los tipos ya estaba al lado de la puerta", relató, angustiada, la mujer. Los asaltantes habían saltado la pared del frente para ingresar. "Me agarraron y me hicieron entrar por la puerta de atrás", dijo Rossi.
Desde el interior de la casa, Marisa, la empleada doméstica, vio lo que pasaba y corrió escaleras arriba para avisarle a Bellomío. El joven no dudó. Tomó su pistola calibre 11.25 y bajó."Lo último que me acuerdo es que empezaron los disparos, y yo me tiré al piso", dijo Rossi. Bellomío descargó varios disparos contra el hombre que llevaba como rehén a su mujer. Y después apuntó contra los otros. Uno de ellos se puso por detrás de él y le hizo un tiro en el costado del abdomen, pero esto no amilanó al dueño de casa. Mientras con una mano disparaba (es zurdo) con la otra golpeaba a los delincuentes. Dos de los asaltantes cayeron heridos, mientras que los otros dos, al ver que no podrían lograr su cometido, huyeron en el auto sin llevarse nada. Uno de los delincuentes -luego identificado como Carlos Alberto Armas, de 46 años- murió. Su cómplice, Juan Manuel Luna, de 24, permanece internado en grave estado.
Manchas
En el piso de la casa quedaron enormes manchas de sangre, gran cantidad de vainas de la pistola de Bellomío y dos revólveres calibre 38 que pertenecían a los delincuentes, quienes pudieron hacer pocos disparos.
Personal policial al mando de los comisarios Alfredo Jiménez, Marcial Escobar, Rubén Brito y Víctor Lisandro persiguió a los asaltantes, pero no los encontró. Luego -en colaboración con policías de la seccional 10ª al mando del comisario Luis Santana- hallaron el vehículo en un estacionamiento de calle José Hernández al 1.300, Villa 9 de Julio. De esa zona serían los ladrones.
El vecindario estaba conmocionado. "Por aquí andan la Policía y las agencias de seguridad privada, pero igual se producen muchos asaltos. Es inseguro", dijo Pablo Lazarte. El domingo pasado, inclusive, ya habían intentado robar en la casa de Bellomío, pero no pudieron.
Mariela Rossi no podía salir de su conmoción. Con los ojos aún llenos de lágrimas miraba el estado en que había quedado su casa. "Lo único bueno es que nada grave nos pasó a nosotros", le dijo, angustiada, a su vecina.
La familia vive desde hace poco en la calle Martín Fierro. Bellomío maneja un campo y su esposa es dueña de un local de repuestos de auto que lleva su apellido. Tienen dos pequeños hijos, que estaban en la vivienda en el momento del ataque.
Persecución
La Policía está segura de que los delincuentes, que se movilizaban en un Renault 9 siguieron a Rossi desde su negocio hasta la casa. La mujer entró su Alfa Romeo y cerró el portón con control remoto. "Cuando me quise bajar uno de los tipos ya estaba al lado de la puerta", relató, angustiada, la mujer. Los asaltantes habían saltado la pared del frente para ingresar. "Me agarraron y me hicieron entrar por la puerta de atrás", dijo Rossi.
Desde el interior de la casa, Marisa, la empleada doméstica, vio lo que pasaba y corrió escaleras arriba para avisarle a Bellomío. El joven no dudó. Tomó su pistola calibre 11.25 y bajó."Lo último que me acuerdo es que empezaron los disparos, y yo me tiré al piso", dijo Rossi. Bellomío descargó varios disparos contra el hombre que llevaba como rehén a su mujer. Y después apuntó contra los otros. Uno de ellos se puso por detrás de él y le hizo un tiro en el costado del abdomen, pero esto no amilanó al dueño de casa. Mientras con una mano disparaba (es zurdo) con la otra golpeaba a los delincuentes. Dos de los asaltantes cayeron heridos, mientras que los otros dos, al ver que no podrían lograr su cometido, huyeron en el auto sin llevarse nada. Uno de los delincuentes -luego identificado como Carlos Alberto Armas, de 46 años- murió. Su cómplice, Juan Manuel Luna, de 24, permanece internado en grave estado.
Manchas
En el piso de la casa quedaron enormes manchas de sangre, gran cantidad de vainas de la pistola de Bellomío y dos revólveres calibre 38 que pertenecían a los delincuentes, quienes pudieron hacer pocos disparos.
Personal policial al mando de los comisarios Alfredo Jiménez, Marcial Escobar, Rubén Brito y Víctor Lisandro persiguió a los asaltantes, pero no los encontró. Luego -en colaboración con policías de la seccional 10ª al mando del comisario Luis Santana- hallaron el vehículo en un estacionamiento de calle José Hernández al 1.300, Villa 9 de Julio. De esa zona serían los ladrones.
El vecindario estaba conmocionado. "Por aquí andan la Policía y las agencias de seguridad privada, pero igual se producen muchos asaltos. Es inseguro", dijo Pablo Lazarte. El domingo pasado, inclusive, ya habían intentado robar en la casa de Bellomío, pero no pudieron.
Mariela Rossi no podía salir de su conmoción. Con los ojos aún llenos de lágrimas miraba el estado en que había quedado su casa. "Lo único bueno es que nada grave nos pasó a nosotros", le dijo, angustiada, a su vecina.







