01 Noviembre 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El abrazo a la Quinta de Olivos, realizado el jueves por las "Madres del dolor", para reclamar justicia por sus hijos muertos en distintos hechos de inseguridad, desencadenó el apoyo espontáneo de peatones, vecinos y automovilistas en barrios porteños y bonaerenses.
Los vecinos, cacerola en mano, batiendo palmas o haciendo sonar las bocinas de sus autos, cortaron la avenida Maipú frente a Olivos, y se sumaron al pedido para que se ponga freno a la ola de violencia urbana.
A las 20, la exigencia de justicia se transformó en una onda expansiva de bocinazos y golpeteos metálicos que se extendió por distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. El reclamo se hizo escuchar en San Telmo, Barrio Norte, Belgrano, Retiro, Palermo, Núñez y el centro. Lo mismo ocurrió en Liniers, Martínez, San Isidro, Ramos Mejía y Avellaneda, donde los vecinos caminaron por la avenida Rivadavia golpeando cacerolas. El momento más emotivo se vivió cuando la madre de Mariano Witis leyó un poema de Sara, la abuela de Celia y de Vanina (asesinadas por un joven que corría picadas) para Mabel Ruiz, la madre de Maximiliano Kosteki, el piquetero que murió durante la represión policial. No menos conmovedor fue el testimonio del padre de Pablo Belluscio, el joven a quien sus secuestradores le cortaron dos falanges de un dedo. "La sociedad -exhortó- tiene que participar defendiendo sus derechos cuando no son respetados".
Las madres
Tras el consabido "presente" por los chicos asesinados en democracia y por los 30.000 desaparecidos, comenzó un festival musical frente a la Quinta, donde había una bandera argentina con una cinta negra en señal de luto.
La llegada de las Madres de Plaza de Mayo mereció el reconocimiento de las "otras madres", quienes a coro gritaron: "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza". (DyN)
Los vecinos, cacerola en mano, batiendo palmas o haciendo sonar las bocinas de sus autos, cortaron la avenida Maipú frente a Olivos, y se sumaron al pedido para que se ponga freno a la ola de violencia urbana.
A las 20, la exigencia de justicia se transformó en una onda expansiva de bocinazos y golpeteos metálicos que se extendió por distintos barrios de la Ciudad de Buenos Aires y del conurbano bonaerense. El reclamo se hizo escuchar en San Telmo, Barrio Norte, Belgrano, Retiro, Palermo, Núñez y el centro. Lo mismo ocurrió en Liniers, Martínez, San Isidro, Ramos Mejía y Avellaneda, donde los vecinos caminaron por la avenida Rivadavia golpeando cacerolas. El momento más emotivo se vivió cuando la madre de Mariano Witis leyó un poema de Sara, la abuela de Celia y de Vanina (asesinadas por un joven que corría picadas) para Mabel Ruiz, la madre de Maximiliano Kosteki, el piquetero que murió durante la represión policial. No menos conmovedor fue el testimonio del padre de Pablo Belluscio, el joven a quien sus secuestradores le cortaron dos falanges de un dedo. "La sociedad -exhortó- tiene que participar defendiendo sus derechos cuando no son respetados".
Las madres
Tras el consabido "presente" por los chicos asesinados en democracia y por los 30.000 desaparecidos, comenzó un festival musical frente a la Quinta, donde había una bandera argentina con una cinta negra en señal de luto.
La llegada de las Madres de Plaza de Mayo mereció el reconocimiento de las "otras madres", quienes a coro gritaron: "Madres de la Plaza, el pueblo las abraza". (DyN)







