Cuarenta años después, la muerte de Neruda sigue sumida en intrigas

Se cree que el poeta fue envenenado por agentes de Pinochet. Sus restos son analizados en EEUU.

22 Sep 2013
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La muerte del poeta y premio Nobel chileno Pablo Neruda, de la que mañana se cumplirán 40 años, navega aún en el misterio, con la persistente sospecha de que el artista fue envenenado por agentes de la dictadura militar de Augusto Pinochet hace 40 años. Exhumados en abril pasado, sus restos fueron enviados a Estados Unidos y a España para ser sometidos a estudios bioquímicos e histológicos que fueron ordenados por el juez Mario Carroza.

Neruda, de filiación comunista, murió el 23 de septiembre de 1973 a los 69 años, a sólo 12 días del golpe militar que depuso al gobierno democrático de su amigo, el socialista Salvador Allende. Su deceso ocurrió en la clínica Santa María, de la capital chilena, hasta donde había sido trasladado por su familia, debido a dolencias asociadas a un cáncer de próstata, causa oficial de su fallecimiento, según informó la agencia de noticias DPA.

En ese mismo centro, y con parte del mismo equipo médico, murió también el ex presidente demócrata cristiano Eduardo Frei, en cuyos restos fue encontrado gas sarín años después, luego de realizar investigaciones judiciales.

Cuando Neruda murió, la dictadura iniciaba una feroz persecución contra adherentes del depuesto gobierno de Allende. Muchos desaparecieron o fueron ejecutados. Con los años, se mantuvo la "verdad" oficial sobre el deceso del poeta, hasta que el juez Carroza acogió a trámite una querella que presentó en 2011 el Partido Comunista para que se investigara una denuncia de que el deceso se debió a un sobredosis de dipirona.

El vate, autor de obras cumbre como "Canto General", "20 poemas de amor y una canción desesperada", "Residencia en la tierra" y "Crepusculario", planeaba viajar a México el mismo día en que murió. Allí se exiliaría y formaría un gobierno. Junto con Allende y el cantante Víctor Jara -que murió acribillado por 44 balazos tras ser arrestado y torturado por los militares- "era un símbolo del recién derrocado gobierno socialista", aseguró el abogado Eduardo Contreras, querellante en el caso. El jurista señaló que inició el litigio debido a un conjunto de indicios y sospechas que hacían presumir una probable intervención de terceros en la muerte del escritor, entre las que mencionó la desaparición de su ficha médica y la ausencia de un listado completo de los trabajadores de la clínica.

La incertidumbre tomó aún más cuerpo luego de las declaraciones de Manuel Araya, asistente y chofer de Neruda, quien lo acompañó hasta los últimos minutos de su existencia. "Estuve con él y sé que alrededor de las cuatro de la tarde de ese día le pusieron una inyección en el estómago. Me dijeron que era dipirona para el dolor", ha declarado. Horas más tarde fallecería.

Poemas en voz alta

Neruda fue sepultado en un modesto nicho del cementerio general capitalino, facilitado por una familia amiga suya. Allí estuvo hasta 1992 cuando, ya en plena democracia y como había sido su deseo en vida, sus restos fueron depositados en una tumba construida en su casa en Isla Negra, en el litoral central de Chile. Su funeral, el 25 de septiembre, se convirtió en la primera manifestación antidictatorial, según recordó en una entrevista con DPA la periodista chilena Virginia Vidal, cercana a la familia del escritor.

El cortejo partió a pie hasta el camposanto desde "La Chascona", su casa en el centro de Santiago de Chile, que bautizó en honor a su amante y tercera esposa Matilde Urrutia, por su abundante cabellera rojiza, y con quien estuvo unido hasta su muerte. En el trayecto de varias cuadras se fue juntando mucha gente. "Era una marea humana", relató Vidal, quien advirtió piquetes de soldados armados por todos lados, mientras algunos de los asistentes leían en voz alta poemas del juglar .

Paralelamente, y en abierto desafío al recién instalado régimen, en las proximidades del cementerio, en plena calle, los concurrentes comenzaron a cantar a voz en cuello los versos de "La Internacional", el himno de los comunistas, recordó la periodista.

Al cumplirse los 40 años de su muerte, la fundación que lleva su nombre realiza preparativos para evocar al poeta, aunque sin sus restos, que fueron exhumados para la investigación. Se desconoce la fecha en que serán devueltos a su sepultura.

"El cuerpo de Neruda no está en Isla Negra, por lo tanto cambian las cosas. Haremos algo que tiene que ver con conmemorar la vigencia y la vitalidad del Neruda hoy", indicó el presidente del organismo, Fernando Sáez, que anunció también que para fin de este año se publicarán las reediciones de "Crepusculario" y "Residencia en la tierra".

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