Su caballo es un amigo con el que salta alto - LA GACETA Tucumán

Su caballo es un amigo con el que salta alto

18 Ago 2013
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ORGULLOSA. Lourdes Solórzano montada sobre "Chooser your king". LA GACETA / FOTO DE DIEGO ARáOZ

Para que no queden dudas de cuánto ama los caballos, Lourdes Solórzano, de 11 años, cuenta que su habitación está decorada con caballos, igual que sus carpetas del colegio, y que si una profesora le pide que haga una tarea y elija un animal, ella siempre dibuja un caballo o escribe sobre ellos.

Se podría decir que comenzó equitación cuando estaba en la panza de su mamá, que también se llama Lourdes. Quien a su vez conoció a su papá, Pedro, que también practica este deporte. Juntos tienen tres hijos, Lourdes es la del medio. Todos se dedican a la equitación. "En casa no hay pelotas, solo caballitos de juguete por todas partes", bromea la mamá. Montada en su yegua Benjamina, Lourdes compitió en varios concursos nacionales y muchas veces salió primera en su categoría. Es una yegua chiquita que se la regalaron cuando tenía cuatro años. Es muy habilidosa y juntas se entienden a la perfección.

Como Lourdes va evolucionando, llegó el momento de saltar más alto. Por eso desde hace un mes llegó "Choose Your King" (en inglés, "elige a tu rey"), un caballo grande de tamaño, pero de solo cuatro años. "Me lo hizo mi mamá y después me lo regaló", explica. Hacer un caballo significa enseñarle a saltar, adiestrarlo. Con ella encima, Choose your king, parece una bestia gigantesca. Lo compraron con ese nombre y es de mala suerte cambiarles el nombre a los caballos.

Conociéndose

"Varias veces me caí, pero no me da miedo, al contrario aprendo en qué me equivoqué y sigo", comenta con voz disciplinada. En la primera competencia con este caballo salió campeona en 90 centímetros y subcampeona en un metro en La Foresta. "Nos estamos conociendo. Tengo que saber cómo galopa, cómo trota, qué es lo que quiere hacer, cómo salta", explica.

Todos los días después del colegio va a practicar con su entrenador, Alejandro Laitán. Es tan fanática que un día decidió cambiar de colegio y pasar a uno que no tuviera doble escolaridad para no restarle tiempo a sus caballos. Y como es un deporte que comparte toda la familia, en las salidas y los concursos siempre se mueven juntos en patota.

Este no es el único logro de Lourdes en sus escasos 11 años. El año pasado se consagró campeona argentina de wakeboard (esquí acuático) en la categoría Mini Riders del certamen que fue organizado por la Federación Argentina de Esquí y Wakeboard (Fadew). Compitió en San Pedro (Buenos Aires), Río Tercero y Ezeiza. "Ese deporte lo practica mi papá, y yo lo veía, hasta que un día me animé, cuando tenía siete años", cuenta. Una gran deportista en dos disciplinas poco convencionales.

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