18 Octubre 2003 Seguir en 
Mientras la actividad se reanuda lentamente en Bolivia, el nuevo presidente, Carlos Mesa, en su primer acto público, prometió que juzgará a los responsables de la represión que dejó cerca de un centenar de muertos, pero "sin entrar en venganzas".
"Mi compromiso es ni olvido, ni venganza, justicia", dijo el mandatario al hablar frente a miles de campesinos, mineros y cocaleros en la ciudad de El Alto, epicentro de las protestas que determinaron la renuncia al poder de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Mesa destacó que hacer justicia será una tarea "compleja y difícil", pero que cuenta con el pueblo "para que no entremos en la venganza". Puntualizó que los bolivianos deben contar "con mi conciencia para trabajar en función de que desde la Justicia y desde el Parlamento se actúe correctamente en este tema y no se lo deje pasar".
Las cosas ocurridas las últimas semanas en Bolivia tienen que ser "evaluadas y sancionadas en función de lo que pasó", afirmó ante el aplauso de los habitantes de El Alto.
Por la mañana, Mesa dio una entrevista a radio Caracol de Colombia, donde dijo que la crisis boliviana "debe analizarse en la perspectiva de un viejo conjunto de temas no resueltos y una presión por diversas demandas en una situación de estancamiento de la economía, lo que acumuló unas tensiones muy fuertes".
El flamante mandatario aclaró que estuvo en desacuerdo con Sánchez de Lozada de reprimir a los indígenas y campesinos que protestaban contra la venta de gas a Estados Unidos y México, hecho que provocó cerca de un centenar de muertos. "Yo le expresé que no podía aceptar que la resolución de la crisis por la fuerza generase una cantidad de víctimas sin precedentes en nuestra historia", comentó.
Cuando se le preguntó puntualmente si incluirá sectores indígenas en su gobierno, el flamante mandatario respondió que "esa es la idea". "Estamos trabajando en ello, no quiero adelantar nada pero creo que es un elemento indispensable hoy día", señaló.
El nuevo presidente llamó a los sectores opositores a "flexibilizar" sus posturas, y señaló que el referendo que anunció la víspera se centrará en dos temas: si los bolivianos quieren o no vender su gas y por dónde va a salir ese combustible si se decide la venta.
Volviendo a la normalidad
En tanto, la actividad retornaba poco a poco a las principales ciudades de Bolivia. Las calles de La Paz comenzaron a ser despejadas de las barricadas de piedras y basuras que bloquearon durante la última semana el tránsito, mientras volvían a circular los ómnibus y los taxis, aunque todavía hay dificultades para conseguir combustible.
También volvió a funcionar el aeropuerto de El Alto, que había permanecido cerrado a los vuelos comerciales desde el domingo pasado. Cientos de turistas que habían permanecido bloqueados durante la última semana en La Paz, hacían fila desde temprano frente a los despachos de las líneas aéreas.
La autopista que une La Paz con El Alto, donde se encuentra el Aeropuerto Internacional, está prácticamente despejada de las barricadas que la habían hecho intransitable estos días. (Especial).
"Mi compromiso es ni olvido, ni venganza, justicia", dijo el mandatario al hablar frente a miles de campesinos, mineros y cocaleros en la ciudad de El Alto, epicentro de las protestas que determinaron la renuncia al poder de Gonzalo Sánchez de Lozada.
Mesa destacó que hacer justicia será una tarea "compleja y difícil", pero que cuenta con el pueblo "para que no entremos en la venganza". Puntualizó que los bolivianos deben contar "con mi conciencia para trabajar en función de que desde la Justicia y desde el Parlamento se actúe correctamente en este tema y no se lo deje pasar".
Las cosas ocurridas las últimas semanas en Bolivia tienen que ser "evaluadas y sancionadas en función de lo que pasó", afirmó ante el aplauso de los habitantes de El Alto.
Por la mañana, Mesa dio una entrevista a radio Caracol de Colombia, donde dijo que la crisis boliviana "debe analizarse en la perspectiva de un viejo conjunto de temas no resueltos y una presión por diversas demandas en una situación de estancamiento de la economía, lo que acumuló unas tensiones muy fuertes".
El flamante mandatario aclaró que estuvo en desacuerdo con Sánchez de Lozada de reprimir a los indígenas y campesinos que protestaban contra la venta de gas a Estados Unidos y México, hecho que provocó cerca de un centenar de muertos. "Yo le expresé que no podía aceptar que la resolución de la crisis por la fuerza generase una cantidad de víctimas sin precedentes en nuestra historia", comentó.
Cuando se le preguntó puntualmente si incluirá sectores indígenas en su gobierno, el flamante mandatario respondió que "esa es la idea". "Estamos trabajando en ello, no quiero adelantar nada pero creo que es un elemento indispensable hoy día", señaló.
El nuevo presidente llamó a los sectores opositores a "flexibilizar" sus posturas, y señaló que el referendo que anunció la víspera se centrará en dos temas: si los bolivianos quieren o no vender su gas y por dónde va a salir ese combustible si se decide la venta.
Volviendo a la normalidad
En tanto, la actividad retornaba poco a poco a las principales ciudades de Bolivia. Las calles de La Paz comenzaron a ser despejadas de las barricadas de piedras y basuras que bloquearon durante la última semana el tránsito, mientras volvían a circular los ómnibus y los taxis, aunque todavía hay dificultades para conseguir combustible.
También volvió a funcionar el aeropuerto de El Alto, que había permanecido cerrado a los vuelos comerciales desde el domingo pasado. Cientos de turistas que habían permanecido bloqueados durante la última semana en La Paz, hacían fila desde temprano frente a los despachos de las líneas aéreas.
La autopista que une La Paz con El Alto, donde se encuentra el Aeropuerto Internacional, está prácticamente despejada de las barricadas que la habían hecho intransitable estos días. (Especial).







