18 Octubre 2003 Seguir en 
LA PAZ.- El Congreso bicameral boliviano aceptó anoche la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada a la presidencia del país, en una sesión en la que abundaron expresiones de rechazo a los argumentos esgrimidos por el mandatario para tomar su decisión. Luego de una votación nominal de diputados y senadores del Parlamento de 157 miembros, el Congreso dispuso que el vicepresidente Carlos Mesa asuma el cargo hasta la finalización del mandato, en agosto de 2007. La ceremonia se realizó inmediatamente después de la votación.
Desde la mañana circulaba la versión de que Sánchez de Lozada se presentaría en el Congreso para exponer las causas de su renuncia. Decenas de miles de manifestantes se hallaban agolpados frente a la sede parlamentaria, en La Paz, a la espera del desenlace. Finalmente, Sánchez de Lozada decidió enviar una nota y abandonó subrepticiamente la ciudad, junto con su familia, en dirección a Santa Cruz de la Sierra y, desde allí se dirigió a Estados Unidos en un avión de línea. En su nota de renuncia, el ex mandatario y millonario empresario minero reiteró las acusaciones contra los líderes de las movilizaciones, los diputados indigenistas Felipe Quispe y Evo Morales. Según el dimitente, ambos pretenden instaurar un régimen "narcosindical" en Bolivia. Sus expresiones fueron rechazadas por la bancada opositora.
Kirchner y "Lula"
Antes de la ceremonia de juramento, el titular del Congreso agradeció a Argentina y a Brasil por la misión pacificadora enviada por sus respectivos presidentes, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva. "Fue un gran gesto de solidaridad", dijo. En su primer acto de gobierno, Mesa rindió homenaje a los muertos por la represión militar y policial durante las protestas contra el gobierno. Su discurso fue ovacionado por los legisladores. La crisis estalló el 15 de setiembre, con una movilización campesina contra la exportación de gas, a la que se unieron la Central Obrera Boliviana y los cocaleros del Chapare. (Reuter/Especial)
El hecho que precipitó el cambio político
LA PAZ.- El retiro de apoyo del partido Nueva Fuerza Republicana de Manfred Reyes Villa, con sus 22 diputados y dos senadores, despojó al oficialismo de la mayoría de dos tercios que ejercía en el Congreso y lo dejó indefenso. La NFR era el tercer partido en importancia de los cuatro coaligados en el gobierno que sustentaba a Sánchez de Lozada en la presidencia. El lunes, el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, del MIR, renunció tras criticar la represión contra los manifestantes. Sánchez de Lozada, quien había aceptado algunos de los planteamientos de la NFR, denunció que sus dos principales adversarios -los diputados indígenas Evo Morales y Felipe Quispe- estaban embarcados en un golpe de Estado financiado desde el exterior, que buscaba implantar una "dictadura narcosindicalista". (Reuter)
Encerrado en un hotel desde hace varios días
"Desde la noche del viernes pasado que estamos encerrados en el hotel, sin poder salir. Aquí hubo prácticamente una guerra civil durante estos días". El relato pertenece al economista cordobés Ramón Frediani que había viajado a La Paz para asesorar a un grupo de bancos bolivianos. Desde la habitación del hotel Plaza, donde está alojado, describió a LA GACETA la situación que le tocó vivir. "Unos 50.000 mineros llegaron desde el altiplano, con mochilas llenas de cartuchos de dinamita, y se enfrentaron al ejército y a la policía. Esto pasó en La Paz y en los últimos días, también en Cochabamba y en El Alto. El hotel se está quedando sin víveres y sin gas. Hace varios días que no hay transporte; los comercios y las escuelas están cerrados y no se distribuyen combustibles. La Paz está destruida", expresó.
Desde la mañana circulaba la versión de que Sánchez de Lozada se presentaría en el Congreso para exponer las causas de su renuncia. Decenas de miles de manifestantes se hallaban agolpados frente a la sede parlamentaria, en La Paz, a la espera del desenlace. Finalmente, Sánchez de Lozada decidió enviar una nota y abandonó subrepticiamente la ciudad, junto con su familia, en dirección a Santa Cruz de la Sierra y, desde allí se dirigió a Estados Unidos en un avión de línea. En su nota de renuncia, el ex mandatario y millonario empresario minero reiteró las acusaciones contra los líderes de las movilizaciones, los diputados indigenistas Felipe Quispe y Evo Morales. Según el dimitente, ambos pretenden instaurar un régimen "narcosindical" en Bolivia. Sus expresiones fueron rechazadas por la bancada opositora.
Kirchner y "Lula"
Antes de la ceremonia de juramento, el titular del Congreso agradeció a Argentina y a Brasil por la misión pacificadora enviada por sus respectivos presidentes, Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva. "Fue un gran gesto de solidaridad", dijo. En su primer acto de gobierno, Mesa rindió homenaje a los muertos por la represión militar y policial durante las protestas contra el gobierno. Su discurso fue ovacionado por los legisladores. La crisis estalló el 15 de setiembre, con una movilización campesina contra la exportación de gas, a la que se unieron la Central Obrera Boliviana y los cocaleros del Chapare. (Reuter/Especial)
El hecho que precipitó el cambio político
LA PAZ.- El retiro de apoyo del partido Nueva Fuerza Republicana de Manfred Reyes Villa, con sus 22 diputados y dos senadores, despojó al oficialismo de la mayoría de dos tercios que ejercía en el Congreso y lo dejó indefenso. La NFR era el tercer partido en importancia de los cuatro coaligados en el gobierno que sustentaba a Sánchez de Lozada en la presidencia. El lunes, el ministro de Desarrollo Económico, Jorge Torres, del MIR, renunció tras criticar la represión contra los manifestantes. Sánchez de Lozada, quien había aceptado algunos de los planteamientos de la NFR, denunció que sus dos principales adversarios -los diputados indígenas Evo Morales y Felipe Quispe- estaban embarcados en un golpe de Estado financiado desde el exterior, que buscaba implantar una "dictadura narcosindicalista". (Reuter)
Encerrado en un hotel desde hace varios días
"Desde la noche del viernes pasado que estamos encerrados en el hotel, sin poder salir. Aquí hubo prácticamente una guerra civil durante estos días". El relato pertenece al economista cordobés Ramón Frediani que había viajado a La Paz para asesorar a un grupo de bancos bolivianos. Desde la habitación del hotel Plaza, donde está alojado, describió a LA GACETA la situación que le tocó vivir. "Unos 50.000 mineros llegaron desde el altiplano, con mochilas llenas de cartuchos de dinamita, y se enfrentaron al ejército y a la policía. Esto pasó en La Paz y en los últimos días, también en Cochabamba y en El Alto. El hotel se está quedando sin víveres y sin gas. Hace varios días que no hay transporte; los comercios y las escuelas están cerrados y no se distribuyen combustibles. La Paz está destruida", expresó.







