17 Octubre 2003 Seguir en 
LA PAZ.- El presidente de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada, envió el viernes al Congreso su renuncia al cargo, arrinconado por una creciente ola de protestas sociales contra su permanencia en el poder que en cuatro semanas dejó 74 muertos y más de 200 heridos.
"La carta de renuncia ha partido al Congreso", dijo a Reuters una fuente de alto nivel del gobierno.
El mandatario, de 73 años, optó por dejar al Congreso, controlado por una mayoritaria coalición que sustentaba a su gobierno y que comenzó a desintegrarse el viernes, la salida institucional a la crisis, la peor desde que la nación andina recuperó la democracia hace 21 años.
La Constitución boliviana establece que en caso de renuncia del jefe de Estado deberá asumir el vicepresidente, quien deberá concluir el período del mandato para el que fueron electos.
Las protestas, que inicialmente fueron contra un proyecto de exportación de gas natural a través de Chile y luego clamaron por la renuncia del presidente por su percibida falta de atención a las necesidades de la empobrecida población del país.
El Congreso debería confirmar en la presidencia al vicepresidente Carlos Mesa, un periodista e historiador, de 50 años, quien se estrenó en la política en el 2002 al conformar el binomio electoral que los llevó al gobierno.
Ambos asumieron el 6 de agosto del 2002 una gestión de cinco años hasta la misma fecha del 2007.
Sánchez de Lozada había anunciado horas antes a su principal aliado político, el ex presidente Jaime Paz Zamora, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que enviaría el viernes al Congreso un mensaje en que definiría su situación al frente del gobierno. (REUTER)
"La carta de renuncia ha partido al Congreso", dijo a Reuters una fuente de alto nivel del gobierno.
El mandatario, de 73 años, optó por dejar al Congreso, controlado por una mayoritaria coalición que sustentaba a su gobierno y que comenzó a desintegrarse el viernes, la salida institucional a la crisis, la peor desde que la nación andina recuperó la democracia hace 21 años.
La Constitución boliviana establece que en caso de renuncia del jefe de Estado deberá asumir el vicepresidente, quien deberá concluir el período del mandato para el que fueron electos.
Las protestas, que inicialmente fueron contra un proyecto de exportación de gas natural a través de Chile y luego clamaron por la renuncia del presidente por su percibida falta de atención a las necesidades de la empobrecida población del país.
El Congreso debería confirmar en la presidencia al vicepresidente Carlos Mesa, un periodista e historiador, de 50 años, quien se estrenó en la política en el 2002 al conformar el binomio electoral que los llevó al gobierno.
Ambos asumieron el 6 de agosto del 2002 una gestión de cinco años hasta la misma fecha del 2007.
Sánchez de Lozada había anunciado horas antes a su principal aliado político, el ex presidente Jaime Paz Zamora, del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), que enviaría el viernes al Congreso un mensaje en que definiría su situación al frente del gobierno. (REUTER)







