17 Octubre 2003 Seguir en 
LA PAZ.- La mayor movilización desde el comienzo de la crisis -hace más de un mes- por la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, confluyó ayer frente a la sede de gobierno en La Paz, aunque esta vez no hubo enfrentamientos. Los más de 70.000 manifestantes congregados en la Plaza Murillo -resguardada por tanques y tropas militares y policiales- rechazaron las concesiones ofrecidas la noche anterior por el jefe de Estado. Sánchez de Lozada había propuesto convocar a un referéndum para decidir sobre la exportación de gas natural, revisar la ley de hidrocarburos e incorporar la Asamblea Constituyente al régimen constitucional.
Tanto los diputados indigenistas Evo Morales y Felipe Quispe, como el titular de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, dijeron por separado que la reacción del mandatario -después de los casi 80 muertos y más de 400 heridos que dejó la represión de las fuerzas militares y policiales- es tardía y sostuvieron que sólo cabe su renuncia para poder mantener el sistema democrático.
Contraofensiva
Poco después, Sánchez de Lozada acusó a Morales y a Quispe, líderes de los cocaleros y de los sindicatos indígenas del altiplano, respectivamente, de estar buscando el derrumbe del sistema democrático y de pretender la formación de lo que llamó una "república narcosindical". El mandatario reiteró que no renunciará. "Ello significaría el fin de la democracia en Bolivia y, probablemente, la desintegración del país", sostuvo enfáticamente.
Apoyo estadounidense
Sánchez de Lozada volvió a recibir ayer el respaldo de Estados Unidos, que instó a la oposición a acudir a un diálogo con el gobierno para poner fin a la violencia. "Sánchez de Lozada entiende plenamente que tiene nuestro apoyo, pero es igualmente esencial que elementos dentro de Bolivia actúen con responsabilidad para contener la violencia e inicien un proceso de diálogo", dijo Roger Noriega, responsable estadounidense de Asuntos Hemisféricos.
Anoche, el mandatario redobló su ofensiva contra sus opositores al denunciar que la guerrilla colombiana de las FARC está capacitando y entrenando a células insurgentes en su país. Sin embargo, sus declaraciones sólo lograron enardecer a los sectores independientes, que se plegaron a las protestas y al paro por tiempo indefinido convocado por la COB. Ante la evolución de la crisis, EE.UU. pidió a sus ciudadanos que se retiren inmediatamente de territorio boliviano. (Télam/Reuter/DPA)
El vicepresidente Mesa declinó cualquier ofrecimiento de reemplazar a Sánchez de Lozada
LA PAZ.- Analistas y periodistas coincidieron en evaluar que la de ayer fue la mayor movilización en los últimos 21 años de democracia en Bolivia. Los manifestantes llegaron al centro de La Paz desde la vecina ciudad de El Alto -escenario de las mayores protestas y de la represión-, de los cercanos valles Yungas y de las barriadas populares situadas en las laderas que circundan la ciudad. A ellos se sumaron campesinos y cocaleros que se hallan en la capital desde hace varios días, alentando los bloqueos que han dejado a La Paz prácticamente desprovista de alimentos y de combustible.
"Pedimos una salida constitucional; no estamos ansiosos ni queremos tomar el poder, aunque estamos preparados", dijo el líder de la COB, Jaime Solares, en respuesta a declaraciones de Sánchez de Lozada, quien acusó a los líderes opositores de subversivos. Ayer, el vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, reiteró que no se reintegrará al gobierno ni renunciará y pidió abrir un diálogo para pacificar al país. "Es imposible pensar en mi retorno porque la defensa de los principios éticos, una visión moral y un concepto básico de la vida me impiden volver a formar parte del actual gobierno", dijo. Mesa declinó cualquier ofrecimiento a hacerse cargo del gobierno, una posibilidad que ha venido ganando apoyos de distintos sectores políticos y sociales.
Ayuno múltiple
Mientras, en varias ciudades tuvo eco la convocatoria de la COB a una huelga de hambre de mujeres y personalidades en todas las parroquias del país. Sólo en La Paz ya iniciaron ayuno unas 70 personas entre sacerdotes, cantantes, industriales, vecinos, diputados, concejales y ex funcionarios del gobierno. En Cochabamba, 680 km al sudeste de La Paz, había dos grupos de huelguistas; otros dos en Tarija -1.300 km al sur-, uno en Bermejo -1.150 km al sur- y otro en Santa Cruz, 1.200 km al este de La Paz. Otras manifestaciones de protesta se realizaron ayer en Oruro, Potosí, Sucre y Cochabamba, así como una marcha de 2.000 indígenas hacia Santa Cruz, en el sur, la región más rica del país. (Télam/Reuter/DPA)
Tanto los diputados indigenistas Evo Morales y Felipe Quispe, como el titular de la Central Obrera Boliviana (COB), Jaime Solares, dijeron por separado que la reacción del mandatario -después de los casi 80 muertos y más de 400 heridos que dejó la represión de las fuerzas militares y policiales- es tardía y sostuvieron que sólo cabe su renuncia para poder mantener el sistema democrático.
Contraofensiva
Poco después, Sánchez de Lozada acusó a Morales y a Quispe, líderes de los cocaleros y de los sindicatos indígenas del altiplano, respectivamente, de estar buscando el derrumbe del sistema democrático y de pretender la formación de lo que llamó una "república narcosindical". El mandatario reiteró que no renunciará. "Ello significaría el fin de la democracia en Bolivia y, probablemente, la desintegración del país", sostuvo enfáticamente.
Apoyo estadounidense
Sánchez de Lozada volvió a recibir ayer el respaldo de Estados Unidos, que instó a la oposición a acudir a un diálogo con el gobierno para poner fin a la violencia. "Sánchez de Lozada entiende plenamente que tiene nuestro apoyo, pero es igualmente esencial que elementos dentro de Bolivia actúen con responsabilidad para contener la violencia e inicien un proceso de diálogo", dijo Roger Noriega, responsable estadounidense de Asuntos Hemisféricos.
Anoche, el mandatario redobló su ofensiva contra sus opositores al denunciar que la guerrilla colombiana de las FARC está capacitando y entrenando a células insurgentes en su país. Sin embargo, sus declaraciones sólo lograron enardecer a los sectores independientes, que se plegaron a las protestas y al paro por tiempo indefinido convocado por la COB. Ante la evolución de la crisis, EE.UU. pidió a sus ciudadanos que se retiren inmediatamente de territorio boliviano. (Télam/Reuter/DPA)
LA PAZ.- Analistas y periodistas coincidieron en evaluar que la de ayer fue la mayor movilización en los últimos 21 años de democracia en Bolivia. Los manifestantes llegaron al centro de La Paz desde la vecina ciudad de El Alto -escenario de las mayores protestas y de la represión-, de los cercanos valles Yungas y de las barriadas populares situadas en las laderas que circundan la ciudad. A ellos se sumaron campesinos y cocaleros que se hallan en la capital desde hace varios días, alentando los bloqueos que han dejado a La Paz prácticamente desprovista de alimentos y de combustible.
"Pedimos una salida constitucional; no estamos ansiosos ni queremos tomar el poder, aunque estamos preparados", dijo el líder de la COB, Jaime Solares, en respuesta a declaraciones de Sánchez de Lozada, quien acusó a los líderes opositores de subversivos. Ayer, el vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, reiteró que no se reintegrará al gobierno ni renunciará y pidió abrir un diálogo para pacificar al país. "Es imposible pensar en mi retorno porque la defensa de los principios éticos, una visión moral y un concepto básico de la vida me impiden volver a formar parte del actual gobierno", dijo. Mesa declinó cualquier ofrecimiento a hacerse cargo del gobierno, una posibilidad que ha venido ganando apoyos de distintos sectores políticos y sociales.
Ayuno múltiple
Mientras, en varias ciudades tuvo eco la convocatoria de la COB a una huelga de hambre de mujeres y personalidades en todas las parroquias del país. Sólo en La Paz ya iniciaron ayuno unas 70 personas entre sacerdotes, cantantes, industriales, vecinos, diputados, concejales y ex funcionarios del gobierno. En Cochabamba, 680 km al sudeste de La Paz, había dos grupos de huelguistas; otros dos en Tarija -1.300 km al sur-, uno en Bermejo -1.150 km al sur- y otro en Santa Cruz, 1.200 km al este de La Paz. Otras manifestaciones de protesta se realizaron ayer en Oruro, Potosí, Sucre y Cochabamba, así como una marcha de 2.000 indígenas hacia Santa Cruz, en el sur, la región más rica del país. (Télam/Reuter/DPA)







