Los objetos perdidos y la honestidad

28 Mayo 2013
En cualquier sociedad civilizada, las cualidades humanas o cívicas se manifiestan naturalmente. Por ejemplo, ser respetuoso del prójimo y las normas, honesto, decente, ubicado, solidario no suele llamar la atención a los demás porque son cualidades inherentes al común denominador de los ciudadanos. Cuando los valores esenciales están en crisis, sucede lo contrario, es decir que lo que es normal pasa a la categoría de excepcional. Alguien que encuentra una billetera con dinero tirada en la calle o un mozo que descubre un portafolios con plata o documentación valiosa olvidado por un cliente y en ambos casos, devuelven lo hallado pasan a ser acciones raras.

En menos de una semana, publicamos cartas de dos lectores que destacaban la honestidad. El 17 mayo, un vecino afirmaba que no todo está perdido en la sociedad. Relató que el 6 del corriente, para dirigirse a su trabajo subió a un colectivo de la línea 118, a las 6.15. Antes de ascender al colectivo, había pasado por un cajero automático, de donde extrajo $500. Cuando descendió, se le cayó la billetera en el asiento. Al llegar al trabajo se dio cuenta de lo sucedido y regresó a la parada. Averiguó los datos del chofer (Gustavo Rojas), este le había avisado al inspector, quien a su vez lo habló para decirle que pasaría por su mañana. "Este buen señor no quiso recibir ninguna recompensa, no tanto por el dinero sino por toda la documentación que tenía en la billetera (DNI, tarjeta de débito y de crédito). Estoy muy agradecido y hago público este gesto de humildad y honestidad de parte de estos trabajadores que, como yo, salen a diario a cumplir con sus obligaciones. Todavía hay buenas personas en nuestra provincia", escribió.

El 23 mayo, otro lector contó que se le cayó en un taxi la billetera con documentos y tarjetas. "El taxista Miguel Plano concurrió a mi domicilio para entregarme lo olvidado. Gente y actitudes como esas deben ser valoradas y rescatadas en estos tiempos en que la honestidad y la hombría no son lo que abunda. Muchas gracias y los mejores deseos a este señor y a quienes son como él", afirmó.

En muchas ciudades, existe una oficina de objetos perdidos, razón por la cual si alguien encuentra un objeto en la vía pública sin identificación, no tiene un lugar adonde dirigirse para dejarlo ni el que lo perdió adónde preguntar. Hasta 2010, en la esquina de Chile y San Miguel, de nuestra ciudad funcionó la División de Relaciones Policiales que cumplía esa función. "La dependencia funciona hace 15 años, pero nadie entrega nada. De acuerdo con las estadísticas, apenas el 3% de las personas que encuentran cosas perdidas las devuelve", dijo en 2009 el entonces jefe de Policía. El dinero, los celulares, los documentos de identidad, las tarjetas de crédito, las joyas y los animales domésticos -en ese orden- encabezaban la nómina de elementos perdidos que se reclamaban en esa dependencia.

El año pasado, por la Ley 8.513, se creó la Oficina de Objetos Perdidos que funcionará en la Defensoría del Pueblo. Si bien es cierto que los tucumanos tenemos una fama bien ganada por ser amigos de lo ajeno, una dependencia de estas características, debidamente promocionada y que incluyera una línea telefónica gratuita para efectuar el reclamo por el objeto extraviado, ayudará a combatir esa mala costumbre y a recrear la honestidad cívica. Tal vez así se podría erradicar aquel dicho popular que reza: "Papel papel, el que se lo encuentra es para él".

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