Se alejan socios de la coalición

Políticos oficialistas repudiaron la represión ordenada por el gobierno. Sombrío pronóstico del líder de los cocaleros.

14 Octubre 2003
LA PAZ.- Sorpresivos retiros de apoyo al gobierno espesaron el clima de incertidumbre institucional que envuelve a Bolivia. Varios políticos oficialistas anunciaron su distanciamiento del presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, en repudio por la violenta represión contra civiles. A las protestas de los sectores se sumó el retiro de la coalición del gobierno de Nueva Fuerza Republicana (NFR), que resolvió exigir la renuncia de Sánchez de Lozada y ordenar el repliegue de sus ministros. A ello se agrega la actitud asumida por el vicepresidente de Bolivia, Carlos Mesa, quien rompió relaciones con el Poder Ejecutivo, aunque aclaró que no renunciará a su cargo.
Sánchez de Lozada sostuvo que un movimiento sedicioso encabezado por el diputado y dirigente cocalero Evo Morales pretende destruir la democracia en el país. Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), la principal fuerza opositora, declaró que hay posibilidades de que en Bolivia se llegue a la guerra civil. Asimismo, acusó a Sánchez de Lozada de ejercer una política de entrega del país a intereses económicos foráneos y por la represión que ha ejercido contra el pueblo. "Ese hecho puede causar una reacción tremenda, porque el gobierno masacra al pueblo, y el pueblo se levantará contra este sistema", pronosticó.
En tanto, la Iglesia mantuvo ayer su exhortación a "refundar" la nación. Los obispos dijeron en una declaración que al gobierno no le interesa su propuesta de un diálogo de reunificación nacional. (Reuter/Especial)

La OEA expresó su respaldo al gobierno constitucional


Washington.- La Organización de Estados Americanos (OEA) hizo un vigoroso llamado a todos los bolivianos para que cese la violencia y se preserve la democracia en ese país, al tiempo que celebró anoche una sesión plenaria urgente de su Consejo Permanente en su sede en Washington. Dada la gravedad de la crisis y de la violencia desatada en el país, la OEA ofreció sus servicios como mediadora y solicitó a la Iglesia que intervenga para buscar una salida consensuada. Cobijados en la Carta Democrática Interamericana aprobada por por los 34 Estados miembro (todo el continente menos Cuba) en setiembre de 2001, los países de la OEA condenaron el uso de la violencia y de la fuerza para alterar el orden constitucional. Cualquier gobierno surgido en forma antidemocrática es absolutamente inaceptable para las Américas, advirtió el secretario general de la organización, César Gaviria.
La OEA "apoya al gobierno constitucional boliviano", dijo, y anunció que viajará en breve hasta La Paz una delegación para analizar la situación. La Carta Democrática Interamericana, adoptada por unanimidad el 11 de setiembre de 2001, establece una serie de medidas a ser adoptadas por el organismo en caso de una interrupción del orden democrático constitucional en un país miembro. Las primeras medidas consisten en intentos de mediación diplomática y una serie de pasos sucesivos están establecidos para el caso de que estos fracasen, que culminan en la eventual exclusión del país de la OEA y de todos los mecanismos de integración continental. Esto incluye el sistema de Cumbres de las Américas y las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
A su vez, el Mercosur aplicaría la Cláusula Democrática a Bolivia y le suspendería la condición de asociado si el gobierno fuera derrocado por un golpe de Estado. (DPA)

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