Denuncian un plan golpista en Bolivia

Mensaje a la nación. El presidente Sánchez de Lozada aseguró que un plan sedicioso financiado desde el exterior se halla en curso. Consultas al pueblo para el proyecto de exportación de gas.

AL CHOQUE. Manifestantes, uno de ellos con un palo puntiagudo que usará como ariete, avanzan hacia el centro de los disturbios en La Paz.
AL CHOQUE. Manifestantes, uno de ellos con un palo puntiagudo que usará como ariete, avanzan hacia el centro de los disturbios en La Paz.
14 Octubre 2003
LA PAZ.- El presidente Gonzalo Sánchez de Lozada denunció ayer un plan golpista, financiado desde el exterior, destinado a destruir la democracia en Bolivia. Una protesta generalizada contra la exportación de gas a través de un puerto chileno, que derivó en otras demandas contra el gobierno por parte de distintos sectores, dejó ya 42 muertos en enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas policiales y militares. "Bolivia está en peligro: acecha un gran proyecto subversivo organizado y financiado desde el exterior", dijo el presidente, un empresario minero de 73 años, sin detallar la denuncia. "Pero no van a poder tomar el gobierno con un golpe", agregó. Asimismo, en un mensaje a la nación desde su residencia oficial, al sur de La Paz, reiteró que no va a renunciar a su mandato, que finaliza en 2007.
Las Fuerzas Armadas expresaron su respaldo al jefe de Estado y advirtieron que la institución preservará el orden y la tranquilidad en todo el país. Nuevos incidentes violentos en El Alto y en zonas adyacentes a La Paz dejaron ayer otros cinco muertos, y ya suman 42 las víctimas fatales en cuatro semanas de convulsión. Al menos otras 150 personas resultaron heridas en la peor escalada de violencia urbana y rural desde que Bolivia recuperó la democracia, en 1982.

El decreto
En un intento por apaciguar los ánimos y por tender un puente de conciliación Sánchez de Lozada suspendió por decreto toda nueva exportación de gas hasta que la sociedad se pronuncie en un proceso de consultas y debates que concluirá el 31 de diciembre. Un proyecto de exportación de gas por un puerto chileno fue el detonante de las protestas, pese a que el gobierno no lo definió ni seleccionó esa eventual salida por Chile, país que dejó a Bolivia sin costas marítimas a raíz de una guerra, en 1879. Sin embargo, Felipe Quispe, un diputado indígena y líder de los bloqueos campesinos hace un mes se levantaron en la región andina, calificó la propuesta como una burla. "El decreto sobre el gas es uno más de los miles que han firmado los gobiernos. Los indígenas no dejaremos la lucha hasta que ?El gringo? se vaya a su país, los Estados Unidos", declaró en referencia al jefe de Estado, quien vivió desde la niñez en ese país y estudió filosofía. Las protestas inmovilizaron por completo a La Paz, sede del gobierno, al producirse un paro de choferes del transporte público. (Reuter)

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