Entre dólares, cocheras y planes de subsistencia

Entre dólares, cocheras y planes de subsistencia

Frente a la incertidumbre y en un escenario inflacionario, dos expertos fueron consultados acerca de cómo deben las familias argentinas enfrentar este momento económico. Aquí las opciones

19 Mayo 2013

Susana Nuti - Economista

En muchos casos, el flujo de dinero de una familia argentina es de subsistencia. Entonces, hay pocas chances para ahorrar. Pero los que tienen cierta espalda financiera han ganado apostando al dólar, sobre todo por la cotización en el circuito marginal.

La inflación, la incertidumbre y la falta de confianza en el rumbo económico golpea de distintas maneras a los argentinos. Los que tienen dólares, deben conservarlos. Los de ingresos medios están buscando refugiarse en los inmuebles. Y los que tienen más capacidad de ahorro se vuelcan a adquirir terrenos para instalar cocheras. El parque automotor en la Argentina ha crecido de manera exponencial y de allí la explicación al negocio de las cocheras.

Hay personas que han optado por elegir, como refugio de su capital, a ciertos títulos públicos y privados. Pero el dólar seguirá siendo el instrumento elegido.

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Los plazos fijos no son una alternativa importante. No se perciben demasiadas posibilidades de inversión. Y esto se debe a un escenario bastante complejo, de elevada incertidumbre y de temor por no saber qué puede llegar a pasar con la economía. La población observa que hay nuevos tributos, más controles fiscales y revalúos periódicos que están deteriorando no sólo su poder adquisitivo, sino también la confianza.

En otros momentos, el único problema que había era la inflación. Pero ahora no hay tampoco instrumentos para cubrirse de ella, con los cepos cambiarios. Lamentablemente, los ingresos bajos y los medios son los más castigados frente a este escenario. Los que tienen algunos ahorros han optado por algunos títulos, pero en la mayoría de los casos se han efectuado operaciones por montos pequeños.

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Si llega a tener dólares, lo mejor es guardarlos bajo siete llaves. Frente a tanta volatilidad en el mercado cambiario, lo sugerible es esperar hasta después de las elecciones o hasta fines de año. Se especula con que pueden haber definiciones sobre el nuevo escenario económico del país, ya sea por profundización de medidas o por mejoras. No hay que perder de vista que, tras la última elección, se profundizó el cepo cambiario en 2011.

No tomaría decisiones que impliquen erogaciones importantes en este momento. El tema de las cuotas puede llevar a consumir un elevado porcentaje de los ingresos mensuales. Pero hay excepciones. Por ejemplo, si es que algún comercio o tarjeta le ofrece pagar en 12 cuotas en pesos y con tasas fijas. Tanto desde la decisión de compra como de venta, las operaciones serán especulativas; no de continuidad de inversiones.

Sigue conviniendo usar la tarjeta de crédito si se destine un destino en el exterior. No es ilegal sacar dólares de los cajeros fuera del país; no está mal aprovechar eso dentro de los márgenes avalados por la legislación vigente. El problema, luego, es la fiscalización. A lo mejor, conductas inocentes pueden llevar a grandes problemas. Pero si la persona quiere sacar U$S 200, U$S 300 o U$S 500, está en todo su derecho de hacerlo.   


El país se está quedando sin una moneda de peso

Fernando Blanco Muiño - Presidente de la Unión de Consumidores de Argentina

La Argentina se está quedando sin una moneda de peso. La inflación se está comiendo el valor y en eso no hay distinción del poder adquisitivo de la población; a todos afecta, en mayor o en menor grado.

El que tiene poco dinero o vive con lo justo no tiene más remedio que gastar sólo para alimentar a la familia con un ingreso mensual fijo. El que es considerado de clase media, generalmente tiende a cubrirse con la compra de bienes durables, de un automóvil o reparar la vivienda. El que tiene dinero, seguramente está apostando a viajar o a adquirir propiedades. En todos esos casos hay un común denominador: todos quieren salir del peso. Y ese es un problema demasiado serio en un contexto inflacionario que ha sido negado por el Gobierno durante los últimos años. Todo esto, sumado al año electoral, constituye un combo complicado para las finanzas personales de los argentinos.

Una familia tipo que gana entre $ 5.000 y $ 7.000 al mes no le queda capacidad alguna para ahorrar. Sólo está condenado a consumir. Por esa razón, muchas familias apelan a los préstamos personales, a los créditos que otorgan las mutuales u otras entidades financieras. En este aspecto, lo sugerible es mirar, con suma atención, cuánto es la tasa de interés que se le cobra. Y ver cuál es la más conveniente. 

Sin acceso oficial al dólar, hay pocas ofertas para invertir o para preservar el valor del capital que se atesora. Se ha presentado como una de las mejores ofertas a los bonos de YPF, pero están pagando un 19% frente a una inflación del 25%. El refugio es acotado. Un ahorrista de clase media tiene pocas opciones para invertir en un fondo común. Por eso, y a sabiendas de que es caro en el mercado informal, sigue apostando al dólar. 

Los acuerdos de precios o congelamiento, que impulsa el Gobierno nacional no alcanzan para frenar la inflación que está deteriorando, día tras día, el poder adquisitivo de la población. Hay que generar planes que realmente defiendan a los consumidores. Desde la entidad estamos observando un fenómeno preocupante: están desapareciendo las segundas y terceras marcas. Y se consolidan las líderes, que son más caras. 

La tarjeta de crédito es un instrumento muy útil, válido, moderno y, en cierta medida, seguro. Pero la sugerencia respecto de su utilización es siempre la misma, con el fin de evitar sorpresas desagradables en el futuro: el consumidor debe pagar el total del resumen a su vencimiento -nunca el mínimo-, porque las tasas de interés pueden llegar, en algunos casos, a superar el 70% anual. 

Lo importante cada vez que se asume algún compromiso financiero es leer detalladamente los contratos antes de firmarlos. Es fundamental exigir una copia, por aquello de "reglas claras...". Si adquiere un producto a crédito, le deben informar el precio de contado, la cantidad de cuotas y el monto total financiado por la casa de comercio. Tanto en el local comercial como en las publicidades, los precios deben estar correctamente exhibidos.


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