Nuevas muertes agravan la crisis social en Bolivia

Los violentos incidentes se produjeron en la ciudad de El Alto, contigua a La Paz

VIOLENCIA. Un hombre herido durante los enfrentamientos en El Alto desciende de un vehículo para ser atendido en un hospital.
VIOLENCIA. Un hombre herido durante los enfrentamientos en El Alto desciende de un vehículo para ser atendido en un hospital.
13 Octubre 2003
LA PAZ.- El ejército boliviano enfrentó ayer a manifestantes en la militarizada ciudad de El Alto, contigua a La Paz, durante nuevos y violentos disturbios que dejaron al menos cinco muertos y agudizaron la tensión social en Bolivia.
Esporádicos tiroteos se escucharon desde el amanecer en los accesos de esa urbe, de 800.000 habitantes, y en parte de la zona metropolitana de La Paz, después de que el gobierno resolvió declararla zona militar para frenar los enfrentamientos y los disturbios, que ya habían provocado el sábado otras dos muertes y una veintena de heridos.
El Alto, una de las ciudades de más bajos ingresos de Bolivia, está habitada en su gran mayoría por migrantes indígenas del empobrecido sector rural.
El Gobierno denunció que líderes opositores, encabezados por el diputado indígena y jefe cocalero Evo Morales, se embarcaron en un proceso sedicioso con el propósito de desencadenar un golpe de Estado en Bolivia.
Habitantes de El Alto, a su vez, denunciaron que soldados, apoyados por unidades blindadas, dispararon armas de guerra contra civiles que estaban reunidos en la avenida Ballivián y provocaron la muerte del trabajador José Pérez Cortés, de 31 años, y heridas de bala a otras tres personas.

Operativo paralelo
Según otra denuncia de testigos, otro civil, no identificado, pereció en un operativo paralelo desplegado por los efectivos militares que dejó también cinco heridos.
Posteriormente, un reportero de la emisora Fides, de la Iglesia Católica, relató desde un lugar distante 15 kilómetros de El Alto, en las inmediaciones del poblado de Senkata, la muerte de tres personas durante enfrentamientos con militares que escoltaban un convoy de vehículos cisterna que transportaban combustibles desde una refinería rumbo a La Paz.
El periodista describió una dramática escena en la que familiares de las víctimas, cuyos cadáveres yacían junto a la carretera, condenaban en llanto y a gritos a "los asesinos militares". La caravana, según el gobierno, intentaba desde el sábado desplazarse hacia El Alto y llegar a La Paz para resolver la escasez de combustible y de gas para uso doméstico en las dos ciudades, con una población conjunta de 1,5 millón de habitantes. Ninguna fuente policial confirmó los enfrentamientos. (Reuter)

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