11 Octubre 2003 Seguir en 
WASHINGTON.- El presidente George W. Bush anunció medidas para reforzar el embargo comercial contra el gobierno de Fidel Castro y permitir la salida de más cubanos que quieren abandonar la isla. "Claramente, el régimen de Castro no cambiará por su propia decisión, pero Cuba cambiará y será libre", dijo Bush a un grupo de cubano-norteamericanos en la Casa Blanca. Entre las iniciativas figura el reforzamiento de las restricciones de viaje a Cuba. Algunos viajeros, como empresarios, congresistas y periodistas, pueden viajar legalmente a la isla, pero decenas de miles de estadounidenses van la isla a través de otros países.
El anuncio fue interpretado como un intento de captar el voto de los anticastristas con vistas a las elecciones presidenciales de 2004. En Florida residen muchos cubano-estadounidenses que favorecen medidas más enérgicas contra el gobierno de Castro y se espera que ese Estado norteamericano sea clave, una vez más, en las próximas elecciones. De acuerdo con el anuncio, los cubanos residentes en Florida podrán solicitar permisos de residencia para los familiares y amigos que viven en la isla. Los cubano-americanos de Florida podían traer a determinados parientes, pero a partir de ahora podrán inscribir a todos los compatriotas que deseen trasladarse a vivir en EE.UU.
Legisladores divididos
El discurso de Bush no incluyó cambios a la política de devolver a los balseros capturados en alta mar, algo que causa irritación entre los cubanos de Miami y entre los legisladores que respaldan sus posiciones en el Congreso. Los partidarios del endurecimiento del embargo tienen la esperanza de que estas medidas conducirán a más restricciones en el futuro. Sin embargo, los que se oponen al embargo dicen que esa política ha fracasado y que los viajeros pueden ser embajadores de la democracia en la isla. La cancillería en Cuba declinó comentar sobre el discurso, pero un diplomático en la ONU aconsejó a Bush que "abandone su política de cowboy sin ley". (Reuter)
El anuncio fue interpretado como un intento de captar el voto de los anticastristas con vistas a las elecciones presidenciales de 2004. En Florida residen muchos cubano-estadounidenses que favorecen medidas más enérgicas contra el gobierno de Castro y se espera que ese Estado norteamericano sea clave, una vez más, en las próximas elecciones. De acuerdo con el anuncio, los cubanos residentes en Florida podrán solicitar permisos de residencia para los familiares y amigos que viven en la isla. Los cubano-americanos de Florida podían traer a determinados parientes, pero a partir de ahora podrán inscribir a todos los compatriotas que deseen trasladarse a vivir en EE.UU.
Legisladores divididos
El discurso de Bush no incluyó cambios a la política de devolver a los balseros capturados en alta mar, algo que causa irritación entre los cubanos de Miami y entre los legisladores que respaldan sus posiciones en el Congreso. Los partidarios del endurecimiento del embargo tienen la esperanza de que estas medidas conducirán a más restricciones en el futuro. Sin embargo, los que se oponen al embargo dicen que esa política ha fracasado y que los viajeros pueden ser embajadores de la democracia en la isla. La cancillería en Cuba declinó comentar sobre el discurso, pero un diplomático en la ONU aconsejó a Bush que "abandone su política de cowboy sin ley". (Reuter)







