24 Abril 2013 Seguir en 

Incomunicación. Insatisfacción. Soledad. Aburrimiento. Falta de afecto. Desamparo. Diversión. Irresponsabilidad. Descontrol. Necesidad de ser aceptado en un grupo. Son algunas de las causas que suelen citarse, por las que un joven ingresa en el mundo de las drogas. La adicción a sustancias ilegales se viene profundizando en los últimos años en forma acelerada en nuestra provincia. Las víctimas no son sólo chicos que viven en la marginalidad, consumidores principalmente de "paco", sino también una parte de la juventud que pertenece a la clase media y a la alta, con estudios secundarios completos.
Un informe de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) dado a conocer a comienzos de 2013, coloca a Tucumán en el primer lugar del ranking de provincias donde más se relaciona el uso indebido de drogas y la consulta de emergencia. Dos de cada 10 pacientes que ingresan a un servicio de urgencias de nuestra provincia han consumido sustancias psicoactivas.
La investigación se realizó en 24 salas de emergencia de hospitales públicos de todo el país. En el hospital Padilla, se relevaron alrededor de 800 pacientes para verificar si habían consumido una sustancia durante las seis horas anteriores al ingreso. Respecto del anterior estudio de la Sedronar, se duplicaron los casos de consumo. El alcohol marcha a la cabeza de la estadística con más de un 80%, seguido por la marihuana, con el 19,5%; los ansiolíticos, sedantes y tranquilizantes, con el 12%; la cocaína, con el 9%, y la pasta base con el 6%.
De los 250 pacientes que por día se atienden en la guardia del Padilla, el 18,5% de las consultas en guardia están relacionadas con drogas; el 39,5% de los heridos en accidentes habían consumido sustancias, mientras que el 19,6% de los heridos en hechos de violencia habían usado alguna sustancia psicoactiva.
En nuestra edición del domingo, le dedicamos un amplio espacio al desarrollo de este tema. La muerte de un joven hace un mes por consumo de ketamina, un anestésico de uso veterinario, ha despertado la preocupación de los expertos en toxicomanía. Los adictos están abandonando el monoconsumo, es decir drogarse con una sola sustancia. Según el informe de la Sedronar, el 46% de los consumidores combinan las sustancias ilegales. De acuerdo con el testimonio de los adictos en recuperación, estas sustancias llegan a la provincia en encomienda desde Córdoba o se las compra por internet.
Mientras la droga avanza a paso redoblado, no se percibe una política de Estado que la combata. Se sigue atacando el problema por el lado policial, pero no por el costado social que es el más grave. Hemos señalado en otras ocasiones que el Estado debería diseñar, por ejemplo, una política integral que promueva en el ámbito de la educación tareas solidarias, visitas o entrevistas a adictos en crisis o recuperados o que estos últimos recorran los establecimientos educativos entregando su testimonio. Se trata también de incluir a los padres en el hecho educativo y que estos participen activamente. Si no se sabe qué hacer, ¿por qué no convocar a las universidades, a expertos en educación, salud, seguridad, desarrollo social, deportes, ONGs y entidades civiles para diseñar programas y acciones contundentes? La droga está destruyendo la mente y el cuerpo de una parte de nuestra juventud. ¿Qué estamos esperando? ¿Que sea demasiado tarde para reaccionar?
Un informe de la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar) dado a conocer a comienzos de 2013, coloca a Tucumán en el primer lugar del ranking de provincias donde más se relaciona el uso indebido de drogas y la consulta de emergencia. Dos de cada 10 pacientes que ingresan a un servicio de urgencias de nuestra provincia han consumido sustancias psicoactivas.
La investigación se realizó en 24 salas de emergencia de hospitales públicos de todo el país. En el hospital Padilla, se relevaron alrededor de 800 pacientes para verificar si habían consumido una sustancia durante las seis horas anteriores al ingreso. Respecto del anterior estudio de la Sedronar, se duplicaron los casos de consumo. El alcohol marcha a la cabeza de la estadística con más de un 80%, seguido por la marihuana, con el 19,5%; los ansiolíticos, sedantes y tranquilizantes, con el 12%; la cocaína, con el 9%, y la pasta base con el 6%.
De los 250 pacientes que por día se atienden en la guardia del Padilla, el 18,5% de las consultas en guardia están relacionadas con drogas; el 39,5% de los heridos en accidentes habían consumido sustancias, mientras que el 19,6% de los heridos en hechos de violencia habían usado alguna sustancia psicoactiva.
En nuestra edición del domingo, le dedicamos un amplio espacio al desarrollo de este tema. La muerte de un joven hace un mes por consumo de ketamina, un anestésico de uso veterinario, ha despertado la preocupación de los expertos en toxicomanía. Los adictos están abandonando el monoconsumo, es decir drogarse con una sola sustancia. Según el informe de la Sedronar, el 46% de los consumidores combinan las sustancias ilegales. De acuerdo con el testimonio de los adictos en recuperación, estas sustancias llegan a la provincia en encomienda desde Córdoba o se las compra por internet.
Mientras la droga avanza a paso redoblado, no se percibe una política de Estado que la combata. Se sigue atacando el problema por el lado policial, pero no por el costado social que es el más grave. Hemos señalado en otras ocasiones que el Estado debería diseñar, por ejemplo, una política integral que promueva en el ámbito de la educación tareas solidarias, visitas o entrevistas a adictos en crisis o recuperados o que estos últimos recorran los establecimientos educativos entregando su testimonio. Se trata también de incluir a los padres en el hecho educativo y que estos participen activamente. Si no se sabe qué hacer, ¿por qué no convocar a las universidades, a expertos en educación, salud, seguridad, desarrollo social, deportes, ONGs y entidades civiles para diseñar programas y acciones contundentes? La droga está destruyendo la mente y el cuerpo de una parte de nuestra juventud. ¿Qué estamos esperando? ¿Que sea demasiado tarde para reaccionar?
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