08 Octubre 2003 Seguir en 
JERUSALEN.- En un movimiento que preludia nuevos ataques contra el grupo Hezbollah, Israel reforzó su presencia militar en la frontera con Líbano y, sorpresivamente, convocó a reservistas adicionales que, según el gobierno, serán asignados al control de las fronteras con Cisjordania. El envío de artillería al sur de Líbano se produce un día después de incidentes registrados el lunes en esa zona, en los que murió un soldado israelí. Según Israel, se trató de un ataque de la milicia libanesa, pero fuentes de Beirut dijeron que la artillería israelí había disparado obuses contra posiciones en el interior del Líbano, cerca de las controvertidas granjas de Sheba.
Un viejo conflicto
Líbano e Israel mantienen una enconada lucha por la propiedad de las granjas de Sheba, un estratégico enclave en la frontera que separa a ambos países y a Siria. El gobierno israelí considera que es territorio sirio ocupado y que su status debe ser negociado con Damasco. Este, a su vez, asegura que se lo cedió a Beirut tras los acuerdos de Taif de 1990, que pusieron fin a los quince años de guerra civil en El Líbano. Israel ocupó el sur libanés durante 22 años, hasta que en mayo de 2000 se retiró de todos los territorios, excepto de las granjas de Sheba. Y Siria, con gran influencia en Líbano, ha sido responsabilizada por el jefe de las Fuerzas Armadas de Israel, general Moshe Yaalon, de los "ataques terroristas" de la milicia libanesa Hezbollah.
Listos para el bombardeo
Por su parte, y sin dejar lugar a dudas, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, subrayó que Israel no dudará en bombardear a sus enemigos en cualquier lugar y en cualquier momento. Sharon hizo estas declaraciones durante las celebraciones de Yom Kippur (guerra de octubre, para los árabes), dos días después de un bombardeo aéreo israelí contra una localidad siria a 12 kilómetros de Damasco. Según el Ejército israelí, en ese lugar funcionaba un campo de entrenamiento para la Jihad Islámica, grupo armado palestino que se atribuyó el atentado suicida de Haifa del pasado sábado y que dejó 19 muertos. Siria acusó a Israel de promover nuevas guerras en Medio Oriente. (Télam/DPA)
Un viejo conflicto
Líbano e Israel mantienen una enconada lucha por la propiedad de las granjas de Sheba, un estratégico enclave en la frontera que separa a ambos países y a Siria. El gobierno israelí considera que es territorio sirio ocupado y que su status debe ser negociado con Damasco. Este, a su vez, asegura que se lo cedió a Beirut tras los acuerdos de Taif de 1990, que pusieron fin a los quince años de guerra civil en El Líbano. Israel ocupó el sur libanés durante 22 años, hasta que en mayo de 2000 se retiró de todos los territorios, excepto de las granjas de Sheba. Y Siria, con gran influencia en Líbano, ha sido responsabilizada por el jefe de las Fuerzas Armadas de Israel, general Moshe Yaalon, de los "ataques terroristas" de la milicia libanesa Hezbollah.
Listos para el bombardeo
Por su parte, y sin dejar lugar a dudas, el primer ministro israelí, Ariel Sharon, subrayó que Israel no dudará en bombardear a sus enemigos en cualquier lugar y en cualquier momento. Sharon hizo estas declaraciones durante las celebraciones de Yom Kippur (guerra de octubre, para los árabes), dos días después de un bombardeo aéreo israelí contra una localidad siria a 12 kilómetros de Damasco. Según el Ejército israelí, en ese lugar funcionaba un campo de entrenamiento para la Jihad Islámica, grupo armado palestino que se atribuyó el atentado suicida de Haifa del pasado sábado y que dejó 19 muertos. Siria acusó a Israel de promover nuevas guerras en Medio Oriente. (Télam/DPA)







