07 Octubre 2003 Seguir en 
ESTOCOLMO.- Alexei Abrikosov, de origen ruso y Anthony Leggett, nacido en Gran Bretaña --ambos naturalizados estadounidenses--, y el ruso Vitaly Ginzburg, quienes explicaron la naturaleza de las sustancias a temperaturas extremadamente bajas, ganaron el martes el premio Nobel de Física 2003.
Los tres trabajaron en la superconductividad, que entre otras aplicaciones ayudó al desarrollo de escáneres de resonancia magnética, cuyos creadores recibieron el Nobel de Medicina el lunes.
La Academia Real de Ciencias de Suecia dijo en una declaración que reconocía así las teorías del trío sobre dos fenómenos de la física cuántica: superconductividad y superfluidez.
Ginzburg, de 87 años, fue jefe del grupo teórico en el Instituto Físico P.N. Lebedev en Moscú. Abrikosov, de 75, trabaja en el Laboratorio Nacional Argonne en Illinois. Leggett, de 65, trabaja en la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign.
Abrikosov dijo a Reuters que había comenzado su trabajo hace más de medio siglo, en la Unión Soviética, en un mundo científico que era casi irreconocible y prácticamente sin computadoras.
"Nosotros tres tenemos algo en común: nuestros descubrimientos (...) fueron hechos hace muchos años. Somos gente muy vieja", dijo desde Lemont, Illinois, al conocer el premio. "Trabajamos en un mundo mayoritariamente sin computadoras".
Ginzburg dijo que su parte del premio de 1,3 millones de dólares, una fortuna para él, la gastaría en su familia."Tengo bisnietos y al menos quiero dárselo a ellos", dijo."Un jugador de tenis puede ganar esta cantidad de dinero por sólo un juego. Para mí, por supuesto, es una enorme cantidad de dinero, como lo es para cualquiera en Rusia que no es un sinvergüenza o un magnate".
La comunidad científica indicó que los trabajos en superconductividad todavía tienen aplicaciones potencialmente revolucionarias.
Leggett dijo estar sorprendido por el anuncio del Nobel, en una llamada telefónica a su casa antes del amanecer, y comentó que conoce muy bien a los otros ganadores. (Reuter)
Los tres trabajaron en la superconductividad, que entre otras aplicaciones ayudó al desarrollo de escáneres de resonancia magnética, cuyos creadores recibieron el Nobel de Medicina el lunes.
La Academia Real de Ciencias de Suecia dijo en una declaración que reconocía así las teorías del trío sobre dos fenómenos de la física cuántica: superconductividad y superfluidez.
Ginzburg, de 87 años, fue jefe del grupo teórico en el Instituto Físico P.N. Lebedev en Moscú. Abrikosov, de 75, trabaja en el Laboratorio Nacional Argonne en Illinois. Leggett, de 65, trabaja en la Universidad de Illinois, en Urbana-Champaign.
Abrikosov dijo a Reuters que había comenzado su trabajo hace más de medio siglo, en la Unión Soviética, en un mundo científico que era casi irreconocible y prácticamente sin computadoras.
"Nosotros tres tenemos algo en común: nuestros descubrimientos (...) fueron hechos hace muchos años. Somos gente muy vieja", dijo desde Lemont, Illinois, al conocer el premio. "Trabajamos en un mundo mayoritariamente sin computadoras".
Ginzburg dijo que su parte del premio de 1,3 millones de dólares, una fortuna para él, la gastaría en su familia."Tengo bisnietos y al menos quiero dárselo a ellos", dijo."Un jugador de tenis puede ganar esta cantidad de dinero por sólo un juego. Para mí, por supuesto, es una enorme cantidad de dinero, como lo es para cualquiera en Rusia que no es un sinvergüenza o un magnate".
La comunidad científica indicó que los trabajos en superconductividad todavía tienen aplicaciones potencialmente revolucionarias.
Leggett dijo estar sorprendido por el anuncio del Nobel, en una llamada telefónica a su casa antes del amanecer, y comentó que conoce muy bien a los otros ganadores. (Reuter)







