06 Octubre 2003 Seguir en 
Una reciente carta de lector deploraba el estado actual del parque Avellaneda. Hablaba de los bancos rotos; de los basurales que existen en sus espacios; de los sectores convertidos en campamento de linyeras; de la falta de reposición de los magníficos árboles que se cayeron.
La realidad descripta puede extenderse, sin esfuerzo, a prácticamente todos los paseos del casco urbano, empezando por la histórica plaza Independencia. La verdad es que, desde hace ya muchos años, estos espacios han sido abandonados por las autoridades municipales, a la vez que el vandalismo y la desaprensión cumplen una letal tarea sobre sus instalaciones. Cada vez más, las plazas tucumanas exhiben un aspecto más acentuado de abandono, así como de usos abusivos que las perjudican y que denigran su función.
Nos parece que debe impulsarse, en este punto, una enérgica acción correctiva, que termine con el destrozo y con la dejadez actuales. Se necesitan obras en nuestras plazas y, además, una sostenida tarea de mantenimiento, capaz de remediar las roturas y los deterioros que se producen en ellas.
La realidad descripta puede extenderse, sin esfuerzo, a prácticamente todos los paseos del casco urbano, empezando por la histórica plaza Independencia. La verdad es que, desde hace ya muchos años, estos espacios han sido abandonados por las autoridades municipales, a la vez que el vandalismo y la desaprensión cumplen una letal tarea sobre sus instalaciones. Cada vez más, las plazas tucumanas exhiben un aspecto más acentuado de abandono, así como de usos abusivos que las perjudican y que denigran su función.
Nos parece que debe impulsarse, en este punto, una enérgica acción correctiva, que termine con el destrozo y con la dejadez actuales. Se necesitan obras en nuestras plazas y, además, una sostenida tarea de mantenimiento, capaz de remediar las roturas y los deterioros que se producen en ellas.
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