Rumores y desmentidas de un presunto complot

Rumores y desmentidas de un presunto complot

Un periodista había escrito que el Gobierno quiso bloquear la elección de Bergoglio.

CLAUSURA. El cardenal Bertone -nombrado por Lejtman- en el cuarto de Benedicto XVI.  EFE CLAUSURA. El cardenal Bertone -nombrado por Lejtman- en el cuarto de Benedicto XVI. EFE
20 Marzo 2013
Hizo falta una aclaración oficial, aunque el rumor ya había tomado ribetes de noticia a partir de su publicación. El embajador argentino en El Vaticano, Juan Pablo Cafiero, debió salir a aclarar que no es cierto que desde el Gobierno se hubiera impulsado una campaña entre los cardenales para evitar que Jorge Bergoglio se convirtiera, tal como finalmente lo hizo, en el papa Francisco. El funcionario no se despegó de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner desde que ella arribó a Roma. Y tildó la especie de "estupidez".

En una nota publicada el lunes en el diario El Cronista, el periodista Román Lejtman apuntaba: "el Vaticano confirmó que la diplomacia argentina en Italia redactó y distribuyó entre ciertos cardenales un dossier sucio para bloquear la posible designación de Jorge Mario Bergoglio como sucesor de Benedicto XVI".

"El dossier sucio, entregado a los cardenales antes del cónclave para designar al nuevo Sumo Pontífice, se urdió sobre las notas escritas por el periodista Horacio Verbitsky, denunciando la presunta complicidad de Bergoglio con la última dictadura militar, pese al fallo definitivo de la justicia federal en la causa ESMA que desestimó esa acusación por falta de pruebas", agregó el periodista. También asegura: "el dossier sucio estaba escrito en español, llegó a ciertos cardenales a través de uno de sus colegas y tenía la finalidad de desprestigiar a Bergoglio para que no accediera al papado".

Cafiero, hijo del histórico dirigente justicialista Antonio Cafiero, contestó con vehemencia: "es absolutamente falso todo lo que dice Román Lejtman. Es un relato absurdo y cualquiera que conoce cuestiones del Vaticano puede darse cuenta". Y agregó: "es todo una fantasía y ante semejantes mentiras me siento muy débil y desconcertado... Es un intento de dañar el trabajo de nuestra embajada".

La trama

Según publicaron varios medios nacionales, Cafiero también desmintió la especie en una carta que envió al director de la Sala Stampa Vaticana, padre Federico Lombardi. "Es de agradecer al Señor director de la Sala de Prensa Vaticana la atención que podrá dar a la presente nota y de la cordialidad y disponibilidad siempre dirigida a la embajada argentina ante la Santa Sede y aprovecho la ocasión para saludarla con deferencia", dice la nota de Cafiero.

Según publicaron La Nación y Clarín, Cafiero había llegado a establecer contacto con Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Benedicto XVI, y con Angelo Sodano, secretario de Estado de Juan Pablo II, ambos rozados por los expedientes secretos que revelan el encubrimiento de presuntas operaciones de lavado de dinero sucio y de la actuación de miembros de la Iglesia que aprovecharon su influencia pastoral para seducir a niños indefensos.

Según trascendió, Cafiero escuchaba la liturgia de Bertone y Sodano, sacaba sus propias conclusiones, y escribía cables secretos que enviaba al canciller Héctor Timerman. En lo publicado por Lejtman también se advierte que en uno de esos cables Cafiero alertó al Gobierno argentino sobre las posibilidades de Bergoglio, ante un cónclave que aparecía dividido entre candidatos de origen italiano y brasileño. Frente a la advertencia del embajador argentino en el Vaticano, se decidió usar las notas de Verbitsky en las que se indicaba que Bergoglio, como miembro de la Compañía de Jesús durante la dictadura, no había protegido la vida de los sacerdotes Jalics y Yorio, secuestrados por un grupo de tareas de la ESMA. Todo esta información fue luego desmentida por varios organismos defensores de los derechos humanos.

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