Piden que se intervenga a Santiago

El ex jefe policial Antonio Musa Azar fue denunciado por presuntas torturas en 1978.

04 Octubre 2003
Santiago del Estero.- La renuncia de un juez civil y una nueva denuncia por torturas contra el ex jefe policial Antonio Musa Azar empeoraron la conflictiva situación que vive Santiago del Estero. La semana -marcada por la amenaza de una intervención federal- terminó con una nueva marcha para pedir justicia en el caso del doble asesinato de La Dársena.
Durante la marcha que se realizó anoche (número 27), entre las localidades de La Banda y la capital santiagueña, los padres de Leyla Bshier Nazar y Patricia Villalba advirtieron que si no se interviene la Justicia el caso quedará impune. Reclamaron también que la medida alcance a los tres poderes de la provincia.
Al grito de "intervención-intervención", unas 5.000 personas participaron de la marcha, en la que se denunció que existe un pacto de silencio y actos de encubrimiento por parte del poder político y económico "para evitar que los verdaderos asesinos vayan a la cárcel".
Los padres de las víctimas anunciaron que el miércoles se trasladarán a Buenos Aires y que, junto a dirigentes de la CTA, van a realizar una sentada frente a la Casa de Santiago del Estero, en la peatonal Florida.
Para la semana próxima se espera también que el ministro de Justicia, Gustavo Beliz, y otros funcionarios de su cartera se presenten ante las comisiones de Derechos Humanos y de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, quienes plantearán -en principio- contar con el informe que elaboró esa cartera y que tiene en su poder el presidente Néstor Kirchner.

Acusado de torturas
En tanto, uno de los involucrados en el doble crimen de La Dársena, el ex jefe de Informaciones Antonio Musa Azar, fue denunciado ayer por el ex diputado provincial Hugo René Espeche, quien dijo ante la Justicia que durante la última dictadura fue privado de su libertad por quien para esa época era oficial de la Policía de Santiago del Estero.
Espeche relató que en 1978 fue detenido en la calle y trasladado al edificio donde funcionaba la SIDE local, a 200 metros de la Jefatura de Policía, donde estuvo cuatro días privado de su libertad y fue torturado. (Télam)

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